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Estados Unidos corre contra el reloj para alcanzar acuerdos con la Unión Europea, Canadá, México y China al agotarse desde esta semana plazos clave para negociaciones comerciales, especialmente para el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Los días que se avecinan son cruciales para el futuro del TLCAN; un tratado de libre comercio entre Estados Unidos, México y Canadá vigente desde 1994 y que el presidente Donald Trump forzó a renegociar por considerarlo nefasto para su país.

Negociadores trabajan desde agosto en la revisión de ese pacto y el lunes, Trump y el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, hablaron sobre la necesidad de llegar rápidamente a un acuerdo, según funcionarios de ambos países.

Pero el ministro de Economía de México, Ildefonso Guajardo, dijo este martes que difícilmente se pacte algo en estos días.

“La posibilidad de que de aquí al jueves tengamos toda la negociación no es fácil, no creemos que se dé de aquí al jueves”, dijo Guajardo a un canal de TV mexicano.

Añadió que las negociaciones pueden seguir después del jueves, incluso hasta después de las elecciones generales del México del 1 de julio.

Pero el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, emplazó a la administración Trump a llegar a algún acuerdo escrito sobre el TLCAN antes de la noche del jueves si quiere que el actual Congreso pueda votarlo.

El 6 de noviembre habrá elecciones legislativas que ponen en riesgo la actual mayoría de los republicanos en el Congreso. Si gana la oposición demócrata, las negociaciones del TLCAN tendrán otra dinámica.

Actualmente, las negociaciones están bloqueadas por las “reglas de origen”. Washington exige que los autos fabricados en los países del TLCAN tengan más componentes estadounidenses para poder ser importados libres de aranceles.

La revisión del TLCAN también es vital por otra razón: el 31 de mayo vence la exoneración de aranceles al acero y al aluminio otorgada por Estados Unidos a México y Canadá. A menos que se pacten los términos de comercio de esos productos, las tarifas podrían comenzarían a ser aplicadas.

Negociaciones con UE 

La Unión Europea (UE) también está jaqueada por los aranceles al acero y al aluminio. Ross recibe este martes a la comisara europea de Comercio, Cecilia Malmström, para una discusión decisiva.

“A medida que nos acerquemos al plazo del 1 de junio espero que lleguemos a una conclusión razonable. Si no fuera así, los aranceles entrarían en vigor” el 1 de junio, dijo Ross el lunes.

Indicó que países como Corea del Sur aceptaron cuotas de exportación que tienen un efecto similar al de los aranceles, pero hasta ahora “los europeos no aceptaron nada”.

La UE insiste en que países que son aliados deben tener exenciones arancelarias permanentes y Bruselas se niega a negociar bajo la amenaza de tarifas.

China y ZTE

Este martes, Estados Unidos también emprenderá negociaciones comerciales con el viceprimer ministro de China, Liu He, quien estará en Washington hasta el sábado.

Washington amenazó con imponerle aranceles a productos chinos por 150,000 millones de dólares por considerar que Pekín incurre en prácticas comerciales desleales y vulnera derechos de propiedad intelectual. China replicó amenazando con gravar la importación de bienes estadounidenses por 50,000 millones de dólares.

“La brecha es grande”, dijo Ross. “Espero que las relaciones personales entre el presidente Donald Trump y el presidente chino (Xi Jinping) faciliten un acuerdo”, añadió.

En la mesa de negociaciones estará, además, el caso del gigante de las telecomunicaciones del país asiático ZTE, al que Washington impuso en abril sanciones por transgredir embargos a Irán y Corea del Norte y lo dejó prácticamente de rodillas.

Las sanciones incluyen la exportación a ZTE de microprocesadores vitales para sus teléfonos inteligentes y la empresa ha dicho que ha virtualmente paralizado sus actividades por eso.