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Entre los sobresaltos producidos por la volatilidad de Donald Trump, Canadá intenta ultimar los preparativos para recibir en junio a los líderes del G7 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido) que este año se reunirán en la región canadiense de Charlevoix.    

El exdiplomático canadiense encargado de organizar la cumbre, Peter Boehm, reconoció la semana pasada  que la agenda de la reunión todavía no está cerrada y que en los próximos días se reunirá con representantes de los otros seis países del grupo para ultimar los detalles.   

“Todavía queda un par de semanas. Nos reunimos la semana que viene en Charlevoix con mis colegas para cerrar la agenda. Y puede que se produzcan cambios”, advirtió Boehm durante una entrevista con la radiotelevisión pública canadiense (CBC).    

Canadá, que es la sexta vez que organiza la Cumbre del G7, ha establecido cinco grandes temas para tratar durante la reunión de los líderes de los siete países más industrializados del mundo, desde una economía más incluyente, hasta seguridad global pasando por temas de género y cambio climático.    

Pero los preparativos canadienses han sido “saboteados” por las decisiones del presidente estadounidense, Donald Trump: la retirada del acuerdo internacional sobre el programa nuclear de Irán, su encuentro con el presidente norcoreano Kim Jong-Un y la decisión de abrir en Jerusalén la embajada estadounidense en Israel.   

La ruptura del acuerdo con Irán, que fue fruto de prolongadas negociaciones entre Teherán, por un lado, y EE. UU., Francia, Alemania, el Reino Unido y Rusia por otro, ha causado tensiones entre Washington y sus socios europeos quienes, junto con Canadá, siguen apoyando el acuerdo.

Boehm reconoció que la ruptura del acuerdo con Irán “será un tema” en la cumbre, pero intentó rebajar su tema al añadir que “el Oriente Medio y lo que sucede allí son temas que siempre son tratados” por el G7. 

Lo mismo se puede decir de la decisión de trasladar la embajada estadounidense a Jerusalén, opuesta por Europa y Canadá, una medida que provocó masivas protestas en los territorios ocupados de Gaza y Cisjordania en las que murieron al menos 60 palestinos.    

Las divergencias entre EE. UU. y el resto de sus socios del G7 sobre Irán se añaden al escepticismo que existe sobre la reunión de Trump y Kim Jong-Un, programada para el 12 de junio en Singapur.