•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Una variedad de factores influyen en un café de alta calidad, entre ellos el microclima en que se cosecha, la variedad del grano, el tipo de suelo, las horas de sol que recibe la planta, el cuidadoso corte del grano y el procesamiento hasta llegar a la taza.

En la finca La Virgen, ubicada en Matagalpa, Gabriela Figueroa es la mujer que está detrás de todo el cuidado de esas variables.

La Virgen, propiedad de Grupo Hueck Poncon, obtuvo el sexto lugar a nivel nacional en la competencia de la Taza de la Excelencia 2018, con una calificación de 89.55 puntos, solo por debajo de los cinco cafés presidenciales (más de 90 puntos) que resultaron de la competencia, que fueron los cafés de finca La Bendición (que obtuvo el primer lugar del concurso), Las Promesas de San Blas, Jesús Mountain, El Cambalache y finca Un Regalo de Dios.

De acuerdo con la caficultora, la calidad del café la puede afectar o beneficiar hasta una mala fertilización.  Archivo/END

La Virgen obtuvo el sexto lugar, de 35 cafés ganadores de la Taza de la Excelencia, con un café variedad híbrida y con un proceso conocido como “miel o honey”, que consiste en dejar el mucílago en el grano después de ser despulpado.

Para Figueroa, los resultados de la Taza de la Excelencia Nicaragua 2018 también dejaron entrever que el café escogido de La Virgen para participar en ese certamen fue el que mayor puntaje obtuvo a nivel de Matagalpa y Jinotega, ya que los cinco cafés que obtuvieron un puntaje mayor de 90 (presidenciales) procedieron de Nueva Segovia.

Los secretos

Figueroa señaló que para ella y su equipo de trabajo, obtener ese reconocimiento de la Taza de la Excelencia fue un orgullo, que confirma que están haciendo un “excelente trabajo”.

Tradicionalmente se dice que los cafés de mayor calidad son los que están a mayor altura, pero La Virgen se encuentra apenas entre los 950 y los 1,180 metros de altura.

Por ello, según Figueroa, el éxito de su café se debe a la perseverancia que han tenido en mejorar en cada aspecto en la producción.

“Nosotros nos enfocamos en saber cuáles eran nuestros mejores lotes (de la finca) y conforme a eso obtuvimos un punto de partida para producir café de mayor calidad. Nosotros les llamamos lotes estratégicos, y es donde tenemos cafés con notas únicas”, expresó Figueroa.

Una vez que determinaron esos lotes, según la especialista, donde confluye una lista de variables que inciden en la calidad natural del café, para cosechar granos de mayor calidad se han dedicado a trabajar en factores como la recolección.

“En la parte de la recolección hay que ser especial. Tenemos un grupo bien capacitado de recolectores, a los que les tenemos que pagar más que lo establecido en el país. Pero aun así, aunque el café se haya recolectado muy bien, no es garantía de los mejores resultados en la taza. Hay riesgos de perder la calidad en cualquier etapa del proceso, ya sea porque el grano quedó mal secado, o porque cayó una lluvia en un momento que no se tenía previsto, etc”, contó la caficultora.

De acuerdo con la caficultora, la calidad del café la puede afectar o beneficiar hasta una mala fertilización.

Figueroa se enamoró del mundo del café desde el 2004. Fue cuando conoció a su esposo Henry Hüeck, un apasionado del rojito, que comenzó a conocer y saborear las bondades del grano.

Tradicionalmente se dice que los cafés de mayor calidad son los que están a mayor altura. Archivo/END

“Comencé. Me gustó mucho. Y lo primero que a mí me gustó mucho fue el enfoque de responsabilidad social y el cuido del medioambiente con que se estaba comenzando a trabajar en la caficultura”, contó Figueroa.

Ya en el mundo del café, comenzó a compartir con expertos nacionales e internacionales y apasionados del rojito sobre tueste del grano, catación, los sabores y todo lo relacionado con el control de calidad. “Fue un mundo que me atrapó y me gusta capacitarme continuamente”, señaló.