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La desaceleración económica que se espera este año provocará que Nicaragua pase de ser la tercera economía más dinámica en términos de crecimiento económico de América a la octava, si es que se llega a una tasa de 3.5% de incremento del PIB, o a la décimo quinta, si desciende hasta un 3%.

El pasado lunes, el presidente del Banco Central de Nicaragua, Ovidio Reyes, estimó que el producto interno bruto (PIB) podría crecer entre un 3% y 3.5%, es decir por debajo del rango establecido al inicio del año, que era de entre 4.5% y 5%.

La desaceleración se producirá por la crisis sociopolítica que atraviesa Nicaragua desde hace un poco más de un mes, la cual ha generado pérdidas hasta ahora de al menos US$258.9 millones, según Reyes.

La crisis, que incluye manifestaciones multitudinarias en contra del gobierno de Daniel Ortega, enfrentamientos violentos, tranques en las carreteras y saqueos en negocios, ha afectado fuertemente la actividad económica del país.

El economista Mario Arana, gerente general de la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN), considera que uno de los “escenarios” más posibles es que haya un deterioro en las condiciones económicas del país aún mayor al que refirió el presidente del Banco Central, Ovidio Reyes.

“Yo creo que él (Ovidio Reyes) está hablando de un impacto directo y yo coincidiría casi con sus números. Pero lo cierto es que (esta crisis) tiene consecuencias, genera expectativas, efectos que se derivarán de lo que ha ocurrido que no se están estimando en este momento”, explicó el economista Arana.

Debido a ese escenario, en el que el impacto de la crisis sociopolítica es más severo en la economía del país, el gerente general de APEN expresó que es muy importante llegar a acuerdos lo más pronto posible y dar un golpe de timón en la nación.

Dependerá de la evolución de la crisis

El también economista Óscar Neira enfatizó en que en menos de un mes la proyección oficial de crecimiento del PIB, que era de alrededor de 5%, ha cambiado y seguirá cambiando en dependencia de cómo evoluciona la situación del país.

Neira indicó que “aunque hubiera una salida pronta a la crisis del país, no repararía los daños que hay en las expectativas económicas de la población”.

“El punto es que cualquier estimación actual va a ser rápidamente obsoleta, porque va a depender de cómo sigue evolucionando la situación”, explicó Neira.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) situaba a Nicaragua como la tercera economía con mayor crecimiento en América. Por parte de ese organismo, antes que explotara la crisis se esperaba para este país un crecimiento de 4.7% en 2018.

Neira admitió que Nicaragua descenderá en el ranking de las economías más dinámicas de América y recordó que “incluso en los mejores tiempos, el crecimiento económico era insuficiente para resolver los problemas de pobreza del país de una manera decidida”.

“La situación actual (de crisis sociopolítica) lo hace (un crecimiento) precario y de menor intensidad”, aseveró Neira.
Impacto de la 

Desaceleración

Ovidio Reyes aseveró que como resultado de la menor dinámica económica del país se dejarán de generar unos 58,300 empleos.

El economista Óscar Neira opinó que la inestabilidad sociopolítica provocará que haya menos inversión en el país y eso afectará directamente la creación de nuevas plazas laborales.

“Con menos inversión, con menos estabilidad en los negocios, con menos operaciones en los negocios, los que van a sufrir son los trabajadores. Y las consecuencias a largo plazo serán los empleos a futuros, porque lo que se esperaba era que las inversiones crearan más empleos”, aseveró Neira.

Por otra parte, mencionó que al haber menos oportunidades laborales, se podría acentuar el fenómeno de la migración.

El economista Arana aseveró que las decisiones de inversión con respecto a Nicaragua en este momento están en pausa. “Ese es otro de los impactos que vamos a ver. O sea, inversión que debería haber entrado probablemente no va a entrar. Este es uno de los sectores que sufrirá las afectaciones de manera directa, como producto de una circunstancia de incertidumbre, donde el inversionista lo que contrariamente demanda es certeza. Entonces, yo creo que lo que vamos a ver es una pausa importante de las sumas de inversiones”, señaló.

El crecimiento económico del país de más de 4% en los últimos años era uno de los principales indicadores en los que se basaban los inversionistas extranjeros, para establecerse en el país.

“Los inversionistas mencionaban varias cosas. Una era que miraban oportunidades de crecimiento; (dos) que había mucha seguridad, que es un tema clave, pero nos volvimos un lugar inseguro como Venezuela, y (tres) apreciaban mucho la estabilidad macroeconómica, que también puede ponerse en peligro con esta situación”, concluyó el economista Neira.