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El volumen anual de las exportaciones de productos agroalimentarios mexicanos de US$32,373 millones en 2017 ha colocado al sector en el grupo de los denominados estratégicos por su relevancia económica para México.

Esta cifra está por encima de las divisas que genera el turismo, las exportaciones petroleras o las remesas de los mexicanos que trabajan en Estados Unidos, lo que demuestra la trascendencia estratégica del sector.

“El sector es importante y debe ser considerado como estratégico para el crecimiento y desarrollo del país”, dijo en entrevista con Efe el director general del Congreso Nacional Agropecuario (CNA), Luis Fernando Haro Encinas, con motivo de su participación en el I Fórum Agroalimentario celebrado el viernes en la Universidad Autónoma de Chihuahua.

Los inminentes desafíos del sector han sido el tema central del I Fórum Agroalimentario, organizado por El Heraldo de Chihuahua, la Agencia Efe y la Organización Editorial Mexicana (OEM).

Expertos revisaron la situación actual del sector agroalimentario, el incremento en la producción de alimentos y sus perspectivas tanto a nivel nacional como internacional en un foro clausurado por el gobernador de Chihuahua, Javier Corral Jurado. 

Superávit

Haro Encinas destacó que el sector presume del hecho de que por tercer año consecutivo México registró una balanza comercial con un superávit que rozó los US$6,000 millones. 

Tras el primer trimestre de 2018 el sector está creciendo al 5.4% cuando la economía mexicana en ese mismo período ha crecido apenas el 1.3% respecto al mismo período del año anterior.

“La actual situación del sector es positiva; vemos un sector que presenta un dinamismo importante en la producción de alimentos y que en los últimos años se ha convertido en un generador de buenas noticias”, comentó. 

Con aumentos del 8% y 14% en trabajadores permanentes y eventuales en el primer trimestre de este año en comparación con el mismo período del año pasado, Haro Encinas indicó que el sector “no es el que más empleos genera pero sí es el que más está creciendo”.

Recordó que México es el decimosegundo productor de alimentos a nivel mundial y el décimo exportador, además de ser el primer proveedor de alimentos para Estados Unidos, ya que “el 20% de lo que importa en alimentos proviene de México”.

El especialista consideró que para formar parte del grupo de los sectores estratégicos, las empresas agroalimentarias junto con el Gobierno deben trabajar para definir políticas públicas con una visión de largo plazo. 

El CNA plantea ese objetivo en el modelo de política pública “Visión 2030”, que ya ha presentado a tres candidatos a la Presidencia de México, el izquierdista Andrés Manuel López Obrador, el conservador Ricardo Anaya y el oficialista José Antonio Meade.

“Los gobiernos cambian y los sectores productivos continúan”, explicó Haro Encinas, por lo que es mejor si México cuenta con una política pública encaminada a fortalecer la producción interna de alimentos “sin importar quién llegue (a la Presidencia)”. 

El documento integra 40 recomendaciones de políticas públicas de largo plazo en seis áreas clave: innovación e investigación, encadenamiento productivo, producción sustentable y cambio climático, comercialización, diversificación de mercados e inversión en bienes públicos y bienestar laboral.

Renegociación del TLCAN

Otro asunto importante para el sector es la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y Haro Encinas recordó que de los productos agroalimentarios que México exporta el 78% van a Estados Unidos y 2% a Canadá.

Haro Encinas señaló que los tres países integran un mercado complementario con un flujo comercial que quieren se mantenga. “Estamos abiertos a que continúe porque hasta ahora ha sido beneficioso”, dijo. 

Recordó que en 1995 México exportaba a Estados Unidos productos por valor de US$2,800 millones y en 2017 esa cifra subió a US$27,000 millones, mientras que las exportaciones de Estados Unidos también han aumentado, ya que en 1995 vendía a México unos US$4,800 millones y en 2017 son del orden de US$22,000 millones.

Apuntó que la dependencia que México tenía de los ingresos petroleros “no fue la mejor apuesta”, pero el sector agroalimentario ofrece una gran oportunidad para seguir avanzando. 

Haro Encinas explicó que el sector ha demostrado que cuenta con la oportunidad de tener una mayor participación dentro de la economía nacional y puede “ser un motor” para el desarrollo en muchas regiones del país, en un escenario donde la demanda es creciente. 

“Ya quisieran otros países tener los recursos naturales y la diversidad geográfica que tiene México para producir y todavía existe un potencial mucho más grande a desarrollar para incrementar la producción de alimentos”, finalizó.