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La firma calificadora de riesgos Moody’s Investors Service cambió la perspectiva de calificación de Nicaragua de positiva a estable, influida por las protestas sociales desencadenadas por una reforma de las pensiones —revertida por el Gobierno— pero que ha hundido al país en una crisis sociopolítica desde el paso 18 de abril.

“En opinión de Moody’s, los factores que respaldaron su decisión de julio de 2017 de asignar una perspectiva positiva a la calificación de Nicaragua se han disipado, después de lo que considera un marcado debilitamiento de las instituciones de consenso del país tras los recientes episodios de descontento social provocados por el intento del Gobierno de reformar su sistema de pensiones”, valoró la firma en un comunicado.

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La firma consideró que el cambiante panorama político e institucional ha incrementado la incertidumbre con respecto a la dirección de las políticas; y, relacionado con eso, las posibles demoras en las reformas de las pensiones apuntan a resultados presupuestarios potencialmente más débiles que los que la agencia de calificación había supuesto anteriormente.

Moody’s Investors Service

Otro punto que menciona Moody’s es que durante la última década el modelo de formulación de políticas de consenso en Nicaragua que reunió a gobiernos, empresas, trabajadores y otras instituciones clave en un marco de cooperación surgió como una importante característica de apoyo del perfil crediticio del país, proporcionando la predictibilidad de la política macroeconómica.

“La presencia de un marco de política prudente y predecible con un fuerte apoyo del sector privado ha contribuido positivamente al crecimiento económico, una condición que hizo que Nicaragua sea atractiva para la inversión en general, y la inversión extranjera directa en particular, en relación con otros países centroamericanos”, indicó.

La crisis

A raíz de la crisis, el Gobierno propuso inicialmente un Diálogo Nacional con todos los sectores; pero las demandas ya no solo incluían una reforma la seguridad social, sino la democratización del país y justicia para los muertos durante las protestas de abril.

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Ante la falta de consenso, la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) suspendió el diálogo, pero hoy, tras la repuesta del presidente Daniel Ortega a una propuesta de democratización presentada por los obispos, se reanudará.

“Los intentos de mantener un diálogo nacional han fracasado y las tensiones entre el Gobierno y todos los demás sectores de la sociedad son evidentes. Hasta el momento, no hay indicios de que surja un diálogo constructivo a medida que las posiciones de los diversos grupos sociales se vuelvan más polarizadas.

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Si bien podría surgir una resolución de este descontento político y social en los próximos meses, es cada vez más probable que el modelo de construcción de consenso del país se haya debilitado permanentemente, reduciendo la efectividad y la previsibilidad de la política”, dijo Moody’s.