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Dos de las tres calificadoras de riesgos de Nicaragua han revisado a la baja la calificación del país tras las protestas cívicas, que desembocaron en una grave crisis sociopolítica que ha dejado al menos 200 muertos y  cuantiosas pérdidas económicas.

Este miércoles Moody’s Investors Service cambió la perspectiva de calificación de Nicaragua de positiva a estable, mientras que Standar & Poor (S&P) el viernes antepasado revisó de estable a negativa la perspectiva económica del país.

 Moody’s rebaja calificación crediticia de Nicaragua

Mario Flores, exgerente general de Banco Central de Nicaragua (BCN), considera que las disminuciones las calificaciones tendrán implicaciones en el crédito y la inversión extranjera directa (IED) que llega al país, debido a un mayor riesgo. 

“Una reducción de calificación significa que el costo del crédito para Nicaragua se vuelve más caro, o sea el riesgo país es mucho más alto y eso tiene implicaciones para el crédito, y no solo para el sector privado sino también para el Gobierno”, dijo. 

“Impactará en la inversión extranjera directa, cuando los inversionistas quieren poner plata en Nicaragua y  ven que el riesgo país es demasiado alto, entonces se van a otros lados o esperan qué tipo de políticas puede tener el país para compensar el riesgo país”, agregó.

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El especialista reconoce el impacto de las rebajas en las calificaciones, pero cree que no fueron descensos drásticos, debido a que antes de la crisis, el país mostró buena solvencia en la parte fiscal y en el sistema financiero. 

Por su parte, el economista Mario Arana, expresidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), señala que la degradación de la calificación o cambio de perspectivas repercute en las líneas de créditos que puedan tener algunos bancos.

“Se encarece el crédito privado porque hay contratos que están negociados vinculados a la calificación soberana del país”, valora. 

Además expone que si un país mejora su calificación puede obtener una tasa de interés más favorable, pero si ocurre lo contrario, aumenta. La inversión extranjera también será afectada, pues al ser costosa el país no será atractivo para atraer el capital, considera el economista.

El Informe Anual del Banco Central de Nicaragua (BCN) indica que en 2007, los ingresos de inversión extranjera directa representaron 5.1% del PIB (producto interno bruto), mientras que en 2017 representaron 10.6% del PIB, lo que implicó un crecimiento de 284.1% respecto a 2007.

De acuerdo con el Banco Central de Nicaragua (BCN), para el caso de la inversión extranjera directa, 50.2% de los flujos tuvo como destino el sector industrial, 19.8% para el sector de comunicaciones y 30% se dirigió al resto de sectores.

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Un informe del Consejo Monetario Centroamericano de este año enfatizó que las calificadoras de riesgos internacionales destacaban de Nicaragua el crecimiento económico sólido, la reducción de las vulnerabilidades externas y una matriz energética diversificada.

Pero ahora Nicaragua, desde hace más de 50 días, está sumida en una crisis que ha dejado al menos 200 muertes, saqueos y pérdidas económicas que podrían oscilar entre US$404 millones y US$916 millones, en dependencia de la disposición del Gobierno de buscar una solución consensuada, al problema.

El documento del Consejo Monetario Centroamericano menciona que Nicaragua cerró 2017 con una  calificación “B+” con perspectiva estable, de parte de Fitch y Standard and Poor’s y “B2” Positiva otorgado por Moody’s. 

En el caso de la última firma mantuvo su calificación (B2) pero mejoró su perspectiva, de estable a positiva en septiembre de 2017. En términos del producto interno bruto (PIB) la deuda pública nicaragüense representó 46.9% (US$5,214.8 millones). 

Las calificaciones se sustentan en la persistencia de la estabilidad, las perspectivas de crecimiento económico y el impacto de las políticas macroeconómicas sobre shocks externos, de acuerdo con el Consejo Monetario.