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Uno de los lotes de café rojo, variedad pacamara, de la Finca La Bendición, de Nueva Segovia, consiguió el precio más alto de la subasta electrónica internacional que se llevó a cabo el pasado miércoles, 13 de junio, en la que se vendieron los cafés ganadores de la Taza de la Excelencia Nicaragua 2018.

US$3,209 por quintal (o sea US$32.09 por libra) fue el valor que pagó por ese café el comprador Brew92 Cafe&Roastery, de Arabia Saudita.

El segundo precio más alto en la subasta fue de US$3,160 por quintal (US$31.60 por libra) y lo consiguió otro lote de la misma finca segoviana, propiedad del caficultor Luis Alberto Balladares. Este se lo repartieron los compradores Maruyama Coffee, de Japón; Sarutahiko Coffee, de Japón; y Good Boy Bob Coffee, de Estados Unidos.

La Taza de la Excelencia es un reconocido concurso que se realiza anualmente para seleccionar a los mejores cafés del país. Archivo\END

Edwin Ruiz, director ejecutivo de la Asociación de Cafés Especiales de Nicaragua (ACEN), destacó que la subasta electrónica fue todo un éxito, en medio de la crisis sociopolítica que atraviesa el país, porque se logró vender todos los lotes del grano de oro que entraron a la puja.

Este año resultaron 35 cafés nicaragüenses ganadores de la Taza de la Excelencia, los que automáticamente entraron a la subasta. Cinco de esos granos obtuvieron una calificación, por parte de un jurado internacional, mayor de 90 puntos, lo que los clasifica en el mundo del café como “presidenciales”.

En 2017, si bien el precio más alto fue de US$4,030 por quintal (US$4 40.30 por libra), solo 25 cafés resultaron ganadores del certamen. Es decir, que este año se presentaron 10 cafés nicaragüenses más a la subasta.

Asimismo, Edwin Ruiz expresó que la subasta fue exitosa porque participaron compradores de varios países, entre ellos Estados Unidos, Japón, Australia, Taiwán, Inglaterra.

La Taza de la Excelencia es un reconocido concurso que se realiza anualmente para seleccionar a los mejores cafés del país. Para los caficultores es una especie de termómetro para medir cada año la calidad de su caficultura, dado que se someten a las catas, tanto de un jurado nacional como de uno internacional, y luego se someten a la subasta. ACEN es la organización a cargo del certamen.

Obstáculos

Si bien todo marchó de forma normal durante el proceso de la Taza de la Excelencia, hasta la presentación de los ganadores del concurso, la crisis sociopolítica que atraviesa Nicaragua desde el 18 de abril pasado puso en jaque la mencionada subasta electrónica, la cual es catalogada por Edwin Ruiz como “una herramienta de promoción internacional muy importante del café nicaragüense”.

Sabiendo que no se podía cancelar el evento, debido al compromiso con los productores de colocarles su café, el primer reto para ACEN fue enviar los paquetes de muestras del grano a los compradores, procedentes de 20 países. La subasta estaba prevista para el 5 de junio, pero se pospuso para el 13 del mismo mes.

Este año resultaron 35 cafés nicaragüenses ganadores de la Taza de la Excelencia. Pixabay\END

“Se nos ha hecho bien complicado enviar todas las muestras. Hay que traerlas de allá (Nueva Segovia), después transportarlas, obtener la documentación y todo eso ha sido un proceso bien lento, que nos ha tomado más de una semana”, dijo el pasado 17 de mayo Edwin Ruiz a El Nuevo Diario. Finalmente lograron enviar un total de 92 sets de muestras a los compradores del grano.

Las acciones por parte de ACEN no se quedaron ahí, sino que, en coordinación con los productores, decidió trasladar el café a las bodegas de la empresa Annex Warehouse, ubicadas en Oackland, California (Estados Unidos), para garantizar la entrega en tiempo y forma a los compradores.

“Por primera vez en la historia del programa Taza de la Excelencia en Nicaragua se realizaba esta operación. Con un poco de temor, pero con la certeza que esta acción traería consecuencias positivas a la subasta”, refirió Ruiz.

Debido a la crisis que vive el país, que incluye enfrentamientos violentos y tranques en diferentes carreteras, el proceso de envío de ese café se volvió lento y con diferentes desafíos en el camino, comentó el director ejecutivo de ACEN, pero finalmente los cafés salieron de Nicaragua el pasado 11 de junio.

Según Ruiz, los compradores de café en el exterior están al tanto de la crítica situación que vive Nicaragua, y aunque estos son “muy solidarios con los productores nicaragüenses”, había que ser muy creativos para garantizarles que el café que iban a comprar les llegaría sin dificultades.

El café es el principal producto de exportación de Nicaragua, el que generó US$510 millones en el 2017.