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El nicaragüense Daybis Rodríguez Medina se encontraba muy feliz cuando lo llamamos para entrevistarlo sobre esta historia. Su felicidad no era para menos. Le había dado a Nicaragua, por primera vez en la historia del país, el triunfo en competencia de equipo en el torneo mundial de baristas del café celebrado este año en Ámsterdam, Holanda.

Este joven de Managua, el único latino que ganó este tipo de categoría entre los 58 mejores participantes del mundo, relató que a pesar de su limitaciones para participar en esta exigente competencia, supo sobreponerse a todos los obstáculos que se le presentaron durante el evento, para lograr tan anhelado triunfo, el cual lo ha dedicado a los estudiantes que luchan por la libertad de Nicaragua, como también a todas las madres que han perdido a sus hijos en la crisis sociopolítica que envuelve al país.

“Le dedico este premio primeramente a todo el pueblo de Nicaragua, especialmente a la juventud que ha estado peleando aguerridamente para la reivindicación de sus derechos. También se lo dedico a mi madre, que hoy está muy orgullosa de mí, y a todas las madres que les robaron sus sonrisas desde el 19 de abril, cuando asesinaron a sus hijos por protestar por una verdadera democracia en el país”, declaró el joven.

Sacrificio 

Daybis, quien es hijo de madre soltera, desde los 8 años no volvió a ver nunca más a su progenitor cuando este se marchó dejándole toda la carga a su madre, explicó que gracias a un empresario asiático que le gusta ayudar muchos a los nicaragüenses para que sobresalgan en el mundo del arte, fue quien le pagó el viaje a Holanda.

El nica muestra la bandera de Nicaragua. Cortesía\END

Luego se puso en contacto con el chef nicaragüense que vive en Nueva York, Javier Álvarez, para que lo apoyara en su aventura. Este le sirvió de coach y entre los dos le hicieron frente al resto de baristas del mundo, los cuales iban acompañados con un personal de más 10 miembros para participar en dicho evento. Entre las personas que asistieron a los otros baritas se encontraban traductores, catadores, cargadores de equipo, entre otros.

“La ACEN (Asociación de Cafés Especiales de Nicaragua) no tenía dinero para poder mandarme al campeonato por la crisis que estamos viviendo. Me puse muy triste y le oré al Señor, le dije que me diera la oportunidad en participar en el campeonato de barista”, recordó.

A los días de haberle rezado al creador, una persona se le presentó a su centro de trabajo donde observó su talento, luego de observarlo por un buen rato y comprobar que tenía capacidad como barista, empezaron a conversar sobre el tema y el joven le explico cuál era su sueño.

“Después de una larga conversación, me dijo que yo tenía que ir al campeonato de barista y que él se encargaría para que fuera, pero me pidió un favor, no revelar su nombre. Después me di cuenta que era un empresario asiático que le gusta ayudar a los nicaragüenses. Para mí fue como un ángel caído del cielo”, declaró.

En la competición, los participantes tenían que hacer una presentación ante siete jueces que estaban divididos en cuatro jueces sensoriales, dos técnicos y el juez líder. Los baristas tenían que hacer sus presentaciones en un tiempo de 15 minutos. Daybis presentó: cuatro expresos, cuatro capuchinos, más la bebida del barista a los jueces. 

Los participantes se dividieron en 10 grupos. En el equipo donde participó el nica se encontraban los mejores baristas de los países de Suiza, Singapur, Suecia, Ucrania y Australia. En su participación el joven de Managua, quien representó la finca cafetalera de Jinotega, Las Marías, aprendió a trabajar en equipo con personas de estos  países lo cuales enriquecieron su cultura.

El joven agradeció a Dios por haberle puesto al empresario asiático para cumplir sus sueños y por la ayuda técnica que le brindaron los participantes de Costa Rica y Colombia, lo cual le facilitó realizar su trabajo.

“Doy gracias a Dios por haberme puesto al empresario en mi camino. Ganar en esta categoría es un gran salto para mí y me ayuda a seguir con mi disciplina y mi buen trabajo. Me siento muy orgulloso de mí mismo, pero sobre todo muy bendecido, porque puedo afirmar que Dios está a mi lado en cada paso que doy”.