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El auge de las materias primas en el mundo contribuyó a la reducción de la pobreza y la desigualdad en América Latina, sostiene el Fondo Monetario Internacional (FMI) en el blog Diálogo a Fondo.

En el texto, titulado “Cómo el auge de las materias primas ayudó a combatir la pobreza y la desigualdad en América Latina”, el FMI brinda recomendaciones para los países exportadores de esos productos “ahora que el auge pasó y las tasas de pobreza comienzan a crecer en algunos países”.

“El tamaño de la reducción de la pobreza es directamente proporcional a la tasa de crecimiento de los términos de intercambio de las materias primas en los países exportadores de materias primas”, afirmó el fondo en su informe “Perspectivas Económicas: Las Américas”, de abril de este año.

En América Latina, la tasa de pobreza cayó aproximadamente del 27% al 12%, entre 2000 y 2014, de acuerdo con ese informe.

El auge de las materias primas, según los economistas, se extendió del 2000 al 2014, como consecuencia de una mayor demanda de los países industrializados y los emergentes, como China, de metales, productos energéticos, alimentos y materias primas agrícolas.

Beneficios

El organismo financiero internacional explica que “esencialmente, un boom de las materias primas es un shock de riqueza positivo que se propaga a través de la economía por varios canales”, como, por ejemplo, genera mayor demanda de mano de obra y otros recursos.

“La mayor demanda de mano de obra empuja al alza los salarios reales y/o el empleo”, indica.

Por otro lado, el FMI asevera que “la mejora en los términos de intercambio (comercial) y la expansión del sector de materias primas tienen efectos de contagio en otros sectores” económicos de los países.

“El aumento de la inversión en el sector de materias primas, que impulsa, por ejemplo, nuevos proyectos de construcción, es otro canal a través del cual el shock de riqueza positivo influye en la economía, generando así una mayor expansión del sector de bienes no transables”, sostiene el informe del FMI.

A lo anterior, agrega el informe, la expansión de los sectores de materias primas y de bienes no transables y el consiguiente aumento de sueldos reduce la pobreza si se emplean a personas de los grupos más bajos de la distribución del ingreso.

Por otro lado, el FMI asevera que el impacto del auge de las materias primas también se transmite a la economía a través de un aumento de los ingresos y gastos fiscales.

“Un aumento de las transferencias tendrá un impacto directo en la pobreza y la desigualdad, especialmente si las transferencias se focalizan en las personas de ingresos más bajos”, refiere.

Recomendaciones

Pese a los avances en la reducción de la pobreza en América Latina, al fondo le “preocupa la posibilidad de que los avances sociales estén en peligro, sobre todo en los países exportadores de materias primas”.

“Consideramos que, para mantener la calidad del gasto social y en infraestructura, los gobiernos de la región necesitarán recaudar más y gastar de manera eficiente”, recomienda el organismo en su blog económico.

Concretamente, el FMI dice que los países pueden “aumentar la recaudación del impuesto progresivo a la renta de las personas físicas, que suele ser menor en América Latina que en otras regiones; reducir los subsidios energéticos, que suelen beneficiar más a ricos que a pobres; orientar mejor el gasto social y asegurar que no se desperdician otras partidas de gasto; tener más en cuenta las necesidades de gasto (por ejemplo, el tamaño de la población y los niveles de pobreza) al transferir recursos fiscales asociados con la producción de materias primas a las regiones y municipios; y considerar la posibilidad de utilizar en mayor medida los fondos de estabilización para obtener ingresos volátiles procedentes de los recursos naturales, con normas y mecanismos de gobierno claros”.

Diversificar exportaciones

El economista independiente Luis Murillo opinó que las recomendaciones del FMI son acertadas, sin embargo, considera que son muy coyunturales y no resolverían problemas más profundos en el país, como sí lo haría una reestructuración de la matriz de exportación.

“Considero que son medidas demasiado coyunturales, que además sería estar replicando el mismo sistema de bajo valor agregado. (El boom de las materias primas) se genera cuando hay crisis en el sector financiero mundial y hay refugio en las materias primas, entonces hay aumento de las exportaciones de productos primarios, hay mayor recaudación, más posibilidades de invertir en capital humano”, explicó.

Aclaró que el problema en el caso matrices productivas sesgadas al sector primario, como las de Nicaragua, es que cuando los precios se reducen se vuelve a producir un ciclo negativo en la economía, de bajos niveles de ingreso y  bajo consumo.

Según el economista, “se debería invertir  en capital humano y en revertir la estructura de la matriz productiva del país y de la matriz de exportación”, la que según él está compuesta por un 77% de materias primas.

“Eso significa que cuando los precios de los productos primarios se caen, también lo hacen la mayor  parte de los ingresos y prácticamente todos los avances que se logran, se eliminan”, apuntó.

Por otra parte, Murillo coincidió en que en el país faltan iniciativas para renovar la matriz energética y reformas fiscales. “En este país no se ha querido invertir en una reestructuración de una matriz energética y  tampoco en el país se ha establecido una reforma fiscal seria”, dijo.

“Seguimos reproduciendo política pública para un modelo  tradicional”, añadió.