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  • EFE

El Banco Central de Nicaragua redujo hoy a un máximo de un 1 por ciento su previsión de crecimiento de la economía del país en 2018, debido a la crisis sociopolítica que vive desde el pasado 18 de abril, la más sangrienta desde 1980.

La previsión previa al conflicto estimaba un crecimiento de entre un 4,5 por ciento y un 5 por ciento, con una inflación acumulada de 5,5 por ciento a 6,5 por ciento, explicó el presidente del banco emisor del Estado, Ovidio Reyes, a medios oficiales.

Con dicha adecuación también subió el pronóstico de inflación para 2018 a un rango entre un 6,5 por ciento y un 7 por ciento, superior a la previsión inicial que estaba entre un 5,5 por ciento y un 6,5 por ciento, precisó.

El funcionario detalló que hasta el momento la economía nacional ha registrado pérdidas por unos 430 millones de dólares. "El sector turístico ha sido el más afectado, con una pérdida de 231 millones de dólares", puntualizó.

El Gobierno había estimado captar 924 millones de dólares en ingresos por turismo en 2018, sin embargo como consecuencia de la crisis ese indicador ha bajado a 623 millones de dólares, apuntó Reyes.

El turismo internacional dejó a Nicaragua ingresos por unos 700 millones de dólares en 2017, un 9 por ciento más que los 642,1 millones de dólares captados durante 2016, según cifras oficiales. Según la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social, (Funides), la economía de Nicaragua crecerá 1,7 por ciento en 2018, en el mejor de los escenarios con la crisis sociopolítica actual.

Nicaragua tuvo un crecimiento del producto interno bruto (PIB) de 4,9 por ciento en 2017, con una inflación de 5,68 por ciento, según el Banco Central. Nicaragua atraviesa desde hace más de dos meses la crisis más sangrienta desde 1980, también con Daniel Ortega como presidente.

Al menos 285 personas han muerto, 2.500 han resultado heridas, 156 desaparecidas y 46 lisiadas de forma permanente en Nicaragua debido a la represión del Gobierno, según un informe difundido por la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH).

Las protestas contra el Gobierno comenzaron por unas fallidas reformas a la seguridad social y se convirtieron en un reclamo que pide la renuncia del mandatario, tras once años consecutivos en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción en su contra.