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El precio del petróleo intermedio de Texas (WTI) retrocedió ayer 0.28 % y cerró en US$73.94 el barril, cuando crece la inquietud en el mercado por la producción de Libia e Irán y ante la intención de EE. UU. de reducir a “cero” los ingresos que este último país obtiene por la venta de crudo. 

Al final de las operaciones a viva voz en la Bolsa Mercantil de Nueva York (Nymex), los contratos futuros del WTI para entrega en agosto perdieron 21 centavos dólares, respecto a la sesión anterior.   

Este lunes, la Compañía Nacional libia de Petróleo (NOC) anunció la interrupción de las exportaciones de crudo desde los puertos de Zueitina y Hariga, bajo control de las fuerzas lideradas por el mariscal Jalifa Hafter, hombre fuerte del este del país, al decretar el estado de “fuerza mayor”.   

La NOC, agencia vinculada al Gobierno sostenido por la ONU en Trípoli —al que Hafter se opone—, señaló que las operaciones bélicas y el bloqueo de estas terminales por parte de las tropas del mariscal han saturado los depósitos de almacenamiento y supuesto unas pérdidas que rondan los 67 millones de euros. 

Mientras que Irán dio a conocer el domingo un plan por medio del cual busca ofrecer su petróleo a través de la bolsa de valores nacional para que el sector privado pueda comprarlo de forma transparente y luego exportarlo, en un intento por mantener las ventas pese a la amenaza de EE. UU. de revivir las sanciones a ese país.   

Además, el primer vicepresidente de Irán, Eshaq Yahanguirí, indicó que han iniciado negociaciones con “países amigos” como China e India, los principales compradores, para seguir vendiendo su petróleo.    

Irán, cuyas exportaciones diarias alcanzaron el mes pasado los 2.8 millones de barriles de crudo y condensado, pidió a los integrantes de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), entre los que figura Arabia Saudí, que “se abstengan de tomar medidas unilaterales” y de aceptar las demandas de EE. UU.    

El director de Planificación Política del Departamento de Estado, Brian Hook, aseguró que Estados Unidos aspira a reducir a “cero” los ingresos que Irán obtiene de la venta de petróleo mediante una campaña dirigida a los países que compran crudo de ese país.