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El 29 de junio, el desempleo tocó las puertas de Georgina Hidalgo. Por la tarde de ese día, la administradora de la empresa de comunicación donde laboraba le dio la noticia de que la crisis que atraviesa el país los había obligado a prescindir de algunos puestos. Lloró, pensó en su mamá, que depende de su salario, y se fue a casa. Lloró más. Al día siguiente se dijo que debía enfrentar la situación, así que retomó la venta de chocobananos y pinolillo que había ideado meses atrás. “No podía quedarme de brazos cruzados”, cuenta.

Hasta la segunda semana de junio se han perdido en el país 215,000 empleos, según un estudio de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides). La cifra podría aumentar en tanto la crisis no se resuelva a la brevedad. Georgina es parte de los desempleados posteriores a ese corte. “Estamos ante una situación en la que debemos pensar cómo afrontarla, o pensás que hacer o te morís de hambre, porque los ahorros no van a durar para muchos meses”, señala la joven emprendedora de 27 años, que trabajaba de community manager. 

Georgina vive con su mamá y mucho antes que la despidieran pensó en poner un negocio que le dejara ingresos extras. Ahora, dice, es el momento para retomarlo, aunque está clara que el desempleo crecerá más y que las personas no pensarán en destinar dinero para antojos. Mientras eso no pase ella continuará viajando desde Ciudad Sandino a Managua para entregar los pedidos a familiares y amigos. 

Freelance 

Hasta hace 15 días, Jonathan Solís, 26 años, era un trabajador formal que se desempeñaba como diseñador gráfico. Lo despidieron y desde entonces ha ofrecido sus servicios a empresas. “Antes ya era freelance, pero me dieron la oportunidad de tener trabajo fijo y acepté, ahora estoy nuevamente sin empleo, y tengo que subsistir porque soy independiente”, asevera. 

Solís está consciente de que los clientes podrían pagarle menos, pero cualquier pago contribuye a generar ingresos para costear los gastos de rentas y servicios básicos. Hasta el momento las empresas han mostrado interés, agrega, porque  prefieren contratar a un freelance y no pagarle a un personal fijo que implicará más costos en tiempos de crisis. 

“Hay personas interesadas, solo que uno tiene que buscar su propia cartera de clientes y ofrecer el tipo de servicios, estoy siendo perseverante, tengo la esperanza que la situación mejore pronto y mientras eso pase quiero buscar cómo subsistir”, señala el joven. 

Wilson Ruiz, de 26 años, tiene una empresa de marketing en Nicaragua. Tenía dos años de fundación cuando la crisis empezó a disminuir los ingresos, por lo que decidió irse a Costa Rica para presentar su portafolio a compañías del norte de ese país, como una solución a las vicisitudes.

“Estoy en Costa Rica desde hace 15 días, los clientes se están yendo, pero creo que hay empresas de este país a los que les podría brindar servicios de calidad a menor precios. Vine a probar y hasta el momento he tenido buena aceptación”, dice. Ruiz se resiste a despedir a las jóvenes que emplea.

A pesar de los optimismos, Ruiz y Solís reflexionan que si la situación del país no mejora se verán en la obligación de migrar a Centroamérica. 

Alternativas

El expresidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Mario Arana, ve un panorama crudo en las estadísticas de despido en las empresas y prevé que las compañías de zona franca anunciarán cesantías en las próximas semanas. “La gente está migrando y si migran perdemos la capacidad de crecer económicamente, porque el crecimiento lo producen inversiones de capital, la tecnología y la mano de obra”, dice.

Arana explica que el crecimiento de Nicaragua estaba sustentado por la fuerza laboral, que aprovechaba el bono demográfico. “Eran jóvenes en edad de trabajar y que han respaldado el crecimiento de la economía, y al irse te debilita la capacidad de crecer de manera directa”, agrega.

El economista manifestó que hay empresarios que están tomando nota de la subutilización de profesionales capacitados y valoran cómo aprovechar las capacidades. “Algunos piensan por servicios sofisticados en call center, auditorías, diseño, eso está bien, es una alternativa, los profesionales se están reuniendo para discutir opciones frente a la crisis que vive el país, y algunos se convertirán en emprendedores”, dice.

Sin embargo, considera que no se puede normalizar esta situación debido a que el país urge una solución de fondo que depende la voluntad política. A su criterio, el país no estará estable si no hay una salida a la crisis, por tanto, cree que se necesita un acuerdo de  largo plazo que brinde sostenibilidad.

Migración de talento

Por su parte, la coordinadora del programa Emprendedores Juveniles de Nicaragua, Ana Carolina Alfaro, señala que el desempleo en los jóvenes está provocando una migración de talento 

“Los jóvenes desde siempre están en la búsqueda de oportunidades y si lamentablemente el país no se las ofrece buscan en otros lugares. Nicaragua está perdiendo recurso humano valioso que representa el presente y el futuro”, lamenta. 

Alfaro añade que el desempleo afecta de forma desigual a los jóvenes, por esta razón es importante trabajar en cómo ser una persona resilente.

“Los jóvenes y las personas en general deben saber cómo enfrentar y adatarse a positivamente a situaciones adversas. Como organización que promueve el emprendimiento les invitamos a analizar y considerar la creación de nuevas iniciativas empresariales lo que podrían realizar de forma individual o grupal, y desarrollar el aprendizaje constante para garantizar iniciativas sostenibles eficientes y eficaces, que generen la oportunidad de continuar desarrollando, no solo la economía de los jóvenes, sino también de sus familias y sus comunidades”, expone. 

Además, sugiere a los jóvenes desempleados, como principal paso, la creación de un plan de negocios que sea viable y sostenible en el tiempo, y tomar en consideración las redes de contacto haciendo uso de plataformas digitales y efectivas. 

Justamente un plan de negocio es el primer paso que el joven Henry Fernández quiere dar para empezar su negocio. “Es increíble estar pensando en emprender en estos momentos de crisis, pero quiero intentarlo”. 

Fernández es contador y quedó desempleado hace una semana. En los últimos días le han hablado de una plataforma digital en la que puede ofrecer sus servicios, por lo que piensa que invertir en eso podría contribuir a paliar la crisis laboral que vive el país. Otra idea que tiene es viajar a los países de la región a ofrecer servicios de freelance. “La idea es subsistir”, concluye.