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Luego de casi tres meses de permanecer cerrado, María Castellón ha decidido reabrir su negocio de venta de ropa en el mercado Oriental. Castellón es una comerciante con más  de 20 años de vender en este centro de compras, el que se encuentra semiparalizado por la crisis sociopolítica que inició el 18 de abril. 

La mercadería, -en su mayoría camisas y blusas femeninas-  es mínima, Castellón comentó que todavía no quiere surtir el negocio porque la demanda de compradores en la zona ha mermado y quiere esperar unos días para valorar si valdría la pena traer más ropa para  continuar laborando en ese punto.

La comerciante refiere que a raíz de la crisis sociopolítica, la actividad en el mercado bajó considerablemente porque muchos compradores se han ausentado y eso ha impactado directamente no solo en la economía de los propietarios de tramos, como es su caso, sino también entre los trabajadores por cuenta propia.

 “Quienes dependen de los ingresos del día a día han sido los más afectados con esta crisis”, dijo Castellón, quien con su mirada exploraba el pasillo en busca de potenciales clientes. En su caso las personas que se acercan a su negocio principalmente buscan ropa, cuyos precios oscilen entre los 60 y 100 córdobas.

“La gente en estos momentos está priorizando comprar comida, la ropa no es prioridad, y si compras algo, pues buscas una que no sea tan cara”, dijo Castellón.

Importaciones frenadas

Hasta antes del 18 de abril, en un día normal de trabajo, el mercado Oriental podía ser visitado por cerca de 50,000 personas, según datos manejados por asociaciones de comerciantes, sin embargo hoy en día la realidad es otra. Por ejemplo, en la zona cercana a La Casa de los Encajes, en donde la mayor parte de la oferta es de ropa y calzado, siempre fue muy complicado caminar debido a la aglomeración de visitantes, pero ahora la mayor parte de quienes ocupan los espacios son los propios comerciantes que aguardan la llegada de compradores.

Jose Luis García, un joven vendedor de zapatos deportivos y accesorios en la tienda de “Calzados Germán” dijo que en esa zona del mercado las ventas se han tornado mucha más lentas en las últimas semanas.

“A veces venimos un día entero a hacer nada, abrimos el negocio, esperamos clientes pero se está vendiendo muy poco”, afirmó García. El joven agrega que antes de que la crisis iniciara, en el negocio, que ofrece calzado deportivo de marcas originales con precios de más de C$1,000 córdobas en adelante, podían vender entre 15 y 20 pares a la semana, sin embargo, esa cifra ha caído desde abril. “Luego de las fechas de pago se mejoran un poco las ventas por unos dos días, pero después todo vuelve a disminuir”, sostiene García.

Ambos comerciantes señalan que una medida que han tomado en las últimas semanas ha sido no importar mercadería nueva para evitar saturación de inventario.

“Actualmente estamos laborando con el mismo inventario que teníamos desde abril. En mayo, junio y julio no hemos traído más zapatos”, afirmó García.

Por su parte, Castellón refirió que en su caso tomó la decisión de disminuir el presupuesto para adquirir nueva ropa y descartó la idea de importar mercadería desde Guatemala.

“Para esta época del año pensaba invertir 20,000 córdobas para comprar nueva ropa, pero debido a esta situación a lo sumo invertiré 5,000 en nuevos productos y a ver cómo me va”, afirmó Castellón.

Además, muchos de los comerciantes no tienen toda la mercadería en las tiendas, por temor a que en cualquier momento se produzcan saqueos, ofertando solamente un inventario mínimo. Francis López dice que cerca del 80% de la mercadería la mantiene en su casa desde abril, cuando surgieron las amenazas de saqueo, ya que considera que la situación no se ha estabilizado, además de que no hay suficientes compradores.

Tramos devueltos

 Un segundo aspecto en el que también se refleja la crisis económica en el mercado Oriental es el hecho que varios tramos están siendo rentados o puestos a la venta, pues muchos de los que estaban alquilando no han podido continuar pagando a los propietarios.

Buena parte de estos tramos están disponibles precisamente en las inmediaciones de la zona donde se oferta ropa y calzado importados y según comerciantes consultados, los precios de renta oscilan entre los 300 y 400 dólares al mes, pero pueden ser negociables.

Alberto Martínez aseguró que alquila varios tramos en el Oriental, pero ha tenido que reducirles el alquiler a los inquilinos para que no entreguen los tramos, debido a que con las bajas ventas se hace difícil poder cumplir con el pago.

Fuertes comerciantes que ofertaban productos en varios tramos han decidido cerrar algunos de ellos y reducir el número de empleados mientras se mantiene la crisis, con la esperanza en que la situación se solucione pronto.

Otros han cerrado indefinidamente y ofrecen sus productos únicamente por Internet, ante la imposibilidad de mantener los costos en empleados, servicios básicos y otros gastos que requiere un local comercial.

Una de las grandes distribuidoras de productos farmacéuticos Los Paisanos, cerró el local y están atendiendo a los clientes en el otro que poseen,  que funciona bajo el nombre de Farmacia Martha. Es el mismo caso de un negocio de joyería al por mayor, que contaba con unos ocho locales. Actualmente han reducido la atención a unas cuatro tiendas.

Impacto en el empleo

De acuerdo con la Cartografía Digital y Censo de edificaciones publicado por el Banco Central de Nicaragua, en el mercado  Oriental hay 9,643 establecimientos que generan 17,933 empleos, que representan el 9.1% del total generado en la capital. “La naturaleza de los empleos es mayoritariamente permanente, 38.6%, y el 96.8% de los establecimientos del mercado Oriental están constituidos como persona natural”, indica el documento.

Consultados sobre si han tenido que prescindir de los servicios de algunos vendedores en sus negocios, tanto García como Castellón sostuvieron que por ahora eso no ha ocurrido, pero si se han enterado que otros propietarios de tiendas han tenido que despedir a personal que les colaboraba.

“Por eso es que te dije antes que los más afectados con esta crisis son quienes dependen de los ingresos del día a día”, reitero Castellón.

La inseguridad

Un tercer elemento que ha despertado la preocupación de los comerciantes es el referido al incremento de la inseguridad en el centro de compras. Actualmente los comerciantes están abriendo sus tramos a partir de las 9 de la mañana y procuran cerrarlos a las 3:30 de la tarde.

“La criminalidad es mayor, entonces por medida de seguridad cerramos más temprano y abrimos más tarde al siguiente día”, afirmó Néstor Solís, vendedor de celulares de la zona.

En tanto Castellón comentó que debido a que los compradores están visitando en horario matutino el mercado, ella está trabajando entre las 9 y las 2 de la tarde, “porque después de esa hora la situación ya se pone más complicada en el mercado”.

Al respecto, Juan Carlos Hernández, responsable de la brigada de vigilancia León de Judá señaló que en semanas previas entre los comerciantes hubo mucho estrés debido a temores de posibles saqueos en el mercado, por lo que varios de los propietarios de negocios decidieron organizarse para realizar distintas acciones en aras de proteger sus mercaderías.

“Se organizaron en vigilancias nocturnas, se resguardaban calles cercanas a los negocios eso poco a poco ha venido cambiando, pero la principal queja de los comerciantes está referida a las pocas ventas”, afirmó Hernández. De hecho en casi todas las entradas al populoso mercado se mantienen levantadas las barricadas  -la mayor parte con piedras canteras- que los comerciantes decidieron quintar en el día para que entren los clientes y las vuelven a colocar en la tarde.

Los comerciantes señalaron que una asociación de comerciantes pro-Gobierno está convocando a una reunión mañana lunes para plantear que se quiten las barricadas, porque supuestamente la Policía comenzará a vigilar el mercado.

Pero esto es rechazado por muchos comerciantes, porque consideran que la Policía los dejó solos los días que estuvieron amenazados por saqueadores y la mayoría tuvo que llevarse la mercadería a sus casas.

En días pasados, la Policía se llevó  las piedras canteras de la barricada que está cerca de La Caimana, pero los comerciantes compraron nuevamente piedras para volverlas a colocar y protegerse así de posibles saqueadores, algo que evidencia que el centro de compras enfrenta una situación anormal desde el mes de abril.