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El número de aviones comerciales que aterrizaron en el Aeropuerto Internacional Augusto C. Sandino, en Managua, disminuyó en junio este año. En el mes seis de 2017 llegaron a la terminal capitalina 702 aeronaves, sin embargo en 2018 se registraron 515.

La diferencia es de 187 aterrizajes menos, que representa una caída de 26%, según las estadísticas de la Empresa Administradora de Aeropuertos Internacionales (EAAI), disponibles en su sitio web. El desplome también se refleja al cierre del primer semestre.

En el primer semestre de 2017, la EAAI contabilizó el descenso de 4,133 aviones, mientras que en ese mismo período de 2018 fue de 3,801, una disminución de 8%, atribuida a la crisis sociopolítica que vive Nicaragua desde el 18 de abril y que ha golpeado fuerte al turismo.

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 La presidenta de la Cámara Nacional de Turismo de Nicaragua (Canatur), Lucy Valenti, reiteró que esa baja se debe a que las líneas aéreas han disminuido su frecuencia de sus vuelos a raíz de los hechos de violencia que ha vivido Nicaragua.

“Ese decrecimiento es una repercusión de la crisis del país, porque se han visto en la necesidad de reducir frecuencias y eso obviamente, es consecuencia de la falta de turistas o clientes que tienen las líneas aéreas, la reducción de turistas afecta a las líneas aéreas, “, explicó Valenti.

Conectividad

Catorce días antes de que iniciara la inestabilidad que vive Nicaragua, el presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), José Adán Aguerri anunció que la aerolínea Air France y KLM habían llegado al país para sondear una posible ruta entre Managua y París o bien Ámsterdam, a raíz de la decisión de la española Iberia de operar una ruta entre Managua y Madrid.

“Ellos están interesados en ver posibilidades, son primeros pasos, primeros sondeos de abrir ruta entre Managua y París o Managua Ámsterdam. ¿Que si se va a hacer?, no sabemos, pero el hecho es que ya estamos en el mapa y provocando que se dé este tipo de visitas”, expresó entonces el dirigente.

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Sin embargo, con la crisis,  el país se aleja de mejorar su conectividad aérea, según Valenti. “Mientras no se vea claridad en el panorama futuro de Nicaragua, mientras no se vislumbre una estabilidad que permita que el turismo pueda volver a recuperarse, estas intenciones de las líneas aéreas queriendo volar a Nicaragua van a estar suspendidas, temporalmente”, lamentó.

Tras la crisis, American Airlines disminuyó sus frecuencias diarias de tres a una, mientras que United Airlines pasó de dos vuelos diarios a uno. Otras compañías han decidido dejar de volar diario y han optado por ofrecer tres o dos vuelos a la semana, como Delta Airlines, Spirit Airlines y Aeroméxico.

Por su parte, la aerolínea de bajo costo Volaris Costa Rica, que opera en Centroamérica, México y Estados Unidos, informó la suspensión temporalmente de sus operaciones a Managua desde 1 de julio de 2018.

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“Hemos tomado la decisión de suspender temporalmente nuestras operaciones a Nicaragua. Desafortunadamente, las condiciones del mercado no nos permiten mantener la operación y por ello hemos adoptado esta disposición”, informó un dirigente de la línea aérea.

En 2017, la actividad turística dejó ingresos por US$840 millones, lo que representó un crecimiento de 30.9%. Tras ese aumento, la Cámara Nacional de Turismo de Nicaragua (Canatur) elevó su proyección de este año a US$900 millones en divisas, pero la inestabilidad amenaza con dejar pérdidas en este sector por US$200 millones.