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  • EFE

El Banco Central de Costa Rica presentó hoy una revisión a la baja del crecimiento económico para el 2018 y lo ubicó en 3.2 por ciento, mientras que mantuvo la meta de inflación en un rango de entre el 2 por ciento y el 4 por ciento.

La revisión de medio año del Programa Macroeconómico determinó que el crecimiento de la economía en el 2018 será del 3.2 por ciento, inferior al 3,6 por ciento previsto a inicio de año.

El director de la División Económica del Banco Central, Roger Madrigal, dijo en una conferencia de prensa que hay choques externos e internos relacionados al comercio, a las materias primas, así como pérdidas causadas por desastres naturales que afectan el crecimiento económico.

Aún así, en el 2018 todos los sectores crecerán, pero a un ritmo menor al esperado a inicios de año.

La agricultura crecerá el 2.2 por ciento, la manufactura (3.4 por ciento), la construcción (4.7), el comercio (2.4), el sector de información y comunicación (5.1), el financiero y de seguros (4.4), entre otros.

El presidente del Banco Central, Olivier Castro, destacó que la política monetaria ha dado los resultados esperados para mantener una inflación "baja y estable" durante los últimos años. La meta de inflación se mantiene para 2018 en lo pronosticado a comienzos del año en un rango entre el 2 por ciento y el 4 por ciento, dijo Castro.

"El compromiso de una inflación baja y estable se mantiene porque ello protege el poder adquisitivo de la población, tiene efectos positivos en la generación de empleo y el crecimiento de la economía", afirmó el presidente del banco.

La deuda de Costa Rica en el 2017 se ubicó en el 491. por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), y el Programa Macroeconómico prevé que en 2018 alcanzará el 53.8 por ciento y en 2019 el 58.5 por ciento, si no se aprueba una reforma tributaria.

Castro afirmó que es urgente que el Congreso avance en la aprobación de la reforma fiscal para paliar el incremento de la deuda y el déficit que en 2017 fue del 6.2 por ciento del PIB y que para 2018 se proyecta en el 7.2 por ciento.

"La razón entre deuda y PIB está fuera de los estándares internacionales. Los costos de la inacción son muchos: presiones al alza a las tasas de interés, aumento del riesgo país, estrujamiento del crédito al sector privado, desestímulo al ingreso de inversiones y presiones a la inflación", expresó Castro.

La reforma tributaria que estudia el Congreso desde hace más de dos años busca generar recursos frescos al Gobierno por cerca de un 3 por ciento del PIB.

Los principales puntos de la reforma son la conversión del impuesto de ventas del 13 por ciento en uno de valor agregado (IVA) de la misma tasa que gravará más productos y servicios; así como la renta global y otras modificaciones al impuesto sobre la renta. La reforma también incluye una regla fiscal para contener el crecimiento del gasto.

El Gobierno del presidente Carlos Alvarado puso en marcha en mayo pasado un plan para la contención del gasto que incluía la reducción de pluses salariales, de aumentos salariales, revisión de convenciones colectivas y reducción de otros gastos.