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Nicaragua registró en mayo pasado una caída de 6.87% en sus importaciones, al comparar las cifras con las de abril de este mismo año; y de 5.06%, en comparación con las de mayo de 2017.

Según el Banco Central de Nicaragua (BCN), el país invirtió US$502.4 millones en las importaciones de mayo pasado, es decir US$37.1 millones menos que en abril último, y US$26.7 millones con respecto a mayo de 2017.

Esa baja en las compras de productos del exterior se produjo en medio de la crisis sociopolítica que vive Nicaragua, desde el pasado 18 de abril, que ha cobrado la vida de más de 300 personas, de acuerdo con organizaciones de derechos humanos.

El economista independiente Luis Murillo explicó que la caída en las importaciones provoca varias consecuencias.

En primer lugar, subrayó que el país depende de la importación de materias primas e insumos para desarrollar sus actividades económicas.

“Cuando se contraen o caen las importaciones, hay menor posibilidad para poder producir y exportar productos. En consecuencia, se disminuyen los volúmenes de bienes exportables y los ingresos que obtiene el país del exterior”, señaló Murillo.

Además, de acuerdo con el economista, “al haber menos actividad económica, cuando se reducen las importaciones, hay mayor posibilidad de que incremente el desempleo en el país”.

El economista indicó que las importaciones forman parte de todo un componente sistémico: “Si las importaciones bajan, se reduce la producción, baja el nivel de ingresos, hay mayor probabilidad de desempleo, mayor presión inflacionaria”.

La crisis

Para Murillo, la caída en las importaciones en mayo pasado está vinculada con la crisis sociopolítica del país, tomando en cuenta que las estadísticas reflejan una mayor caída en los bienes de consumo duraderos, que en los no duraderos. “Lo que pasa es que la gente está priorizando la compra de comida, de perecederos”, opinó.

De acuerdo con las cifras disponibles en el sitio web del Banco Central, los bienes de consumo duraderos tuvieron una caída interanual de 19.32%. Esto quiere decir, que la inversión en las importaciones fue menor 19.32% en mayo pasado, con respecto al mismo mes de 2017.

Entre los bienes de consumo duraderos se encuentran electrodomésticos, llantas, neumáticos, entre otros.

En cambio, los no duraderos, en términos interanuales, tuvieron un ascenso de 3.21%. Aquí se registran muchos productos alimenticios y de uso para el hogar.

En términos interanuales, hubo una disminución 18.24% en las importaciones de combustibles y lubricantes. También es destacable una caída del 10.07% en bienes intermedios de la construcción. Ahí se encuentra una serie de materiales para la construcción.

Asimismo se dio una reducción en las importaciones de bienes de capital para la agricultura (23.1%); industria (30.53%) y transporte (34.63%).

Luis Murillo señaló que algunas de las consecuencias de esa baja en las importaciones se verán más allá de 2018.

“Yo creo que en el caso de la agricultura (por ejemplo), nosotros vamos a tener los efectos hasta el próximo año, y aquí se combinan dos elementos: uno, por el lado de las importaciones. Al caer las importaciones, la materia prima, o insumos, que ya estaban importados se encarecen.

Por el otro lado, se encuentra el problema del acceso al crédito. Con esas dos dificultades, la actividad económica del sector primario (agricultura, ganadería y silvicultura) caerá también”, pronosticó el economista independiente, quien instó a las autoridades a retomar la vía del diálogo para resolver la crisis del país.