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Las franquicias florecen en América Latina, con México, Brasil y Argentina como creadores de marcas nacionales bajo ese sistema, que es “inclusivo, igualitario” y ha demostrado resistencia ante los embates de la economía. 

En una entrevista con Acan-Efe, en la capital de Panamá, el miembro de la Federación Iberoamericana de Franquicias (FIAF), el uruguayo Gabriel Grasiuso, recalcó que ese nicho representó alrededor del 2.4% del producto interno bruto (PIB) latinoamericano en el 2017. 

“El mercado de franquicias tiene mucho terreno por crecer en América Latina. Y crece porque nuevas marcas se meten en el mundo de las franquicias, y las que están crecen en unidades. Es muy difícil de pararlo”, afirmó Grasiuso.

“Hay mercados como el de Brasil y México, al que ahora se suma Argentina”, donde predominan las franquicias nacionales, mientras que en el resto de países mandan las internacionales. 

En México, con 127 millones de habitantes, Brasil, con 207 millones, y Argentina con 44 millones, “entorno al 80-90% de las franquicias son nacionales”. 

Pero en el resto de países de América Latina la proporción está entre 60-40 o 70-30 con preponderancia de las firmas internacionales de franquicias, indicó Grasiuso. 

“Colombia es un mercado que es muy emprendedor y en el que las franquicias nacionales acaban de superar a las internacionales y están en una relación de 53-47”, añadió. 

“Multifranquiciados”

En América Latina invierten en franquicias “grupos económicos que se dedican a operar diferentes redes de franquicias”, los llamados “multifranquiciados”, a los que buscan las grandes marcas no solo por su poder de inversión, sino también porque “ya tiene desarrollado el manejo de proveedores y optimizan los recursos centrales mucho mejor”, dijo Grasiuso. 

También está “el emprendedor independiente, el que está solito, que por lo general lo que está haciendo es adquiriendo un autoempleo, con una remuneración mejor y una capacidad de gestionar un negocio propio, y a partir de allí ver si puede ir creciendo bien sea con varias unidades del mismo negocio o comenzar a transformarse en multifranquiciado”. 

“Los grupos multifranquiciados normalmente apuntan a las grandes marcas y a grandes desarrollos, pero en volumen de gente la mayor cantidad de unidades se abre por emprendedores independientes”, añadió. 

El representante de la FIAF -que integran Venezuela, Uruguay, Portugal, Perú, Paraguay, México, Guatemala, Costa Rica, Colombia, Brasil y Argentina, de acuerdo con los datos de su página web- resaltó el desempeño favorable de este sistema en tiempos de crisis económica como los que ha atravesado la región en los últimos años.

En épocas de crisis, “las franquicias han demostrado ser un sistema que ha mejorado la situación. Si el mercado está recesivo funcionan porque es un negocio que está probado: el dueño de la marca tiene su plan de expansión y el porcentaje de mortandad que se da con la apertura de una franquicia es muchísimo menor al que se da” con un negocio tradicional, agregó.

El modelo de franquicia “tiene la particularidad de ser un sistema formal, inclusivo, igualitario, y que se ha ido fortaleciendo porque las marcas no pueden parar de crecer”, añadió.