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La caída del precio internacional del azúcar en los últimos meses representa un golpe más para los azucareros del país, a los que se suman la falta de lluvias de los últimos días y la toma de tierras de los productores en el occidente y el sur del país.

En julio de este año, según los registros del sitio web Investing.com, el precio promedio del endulzante descendió a US$11.16 por quintal y en lo que va de agosto, ha bajado hasta los US$10.77.

En lo que va del año, este producto ha alcanzado un precio promedio de US$12.37, muy por debajo de los años anteriores: US$18.18, durante el 2016, y US$15.78, en 2017.

En lo que va de un año (de agosto de 2017 a la fecha) el precio del endulzante ha sufrido una disminución de casi 22%.

Para Mario Amador, gerente general del Comité Nacional de Productores de Azúcar Nicaragua (CNPA), el retroceso en el precio internacional del azúcar no tiene un impacto en el precio del producto en el mercado local. Sin embargo, señaló que sí representa un impacto fuerte para la producción del endulzante.

“Cuando los precios internacionales están bajos existe una mayor debilidad. Nos pone en una situación difícil. Los ingenios lo que hacen es hacer ajustes en sus sistemas de producción, para evitar afectaciones a los precios nacionales”, explicó.

Por otro lado, Amador indicó que los ingenios sufragan el impacto de la caída del valor del azúcar a través de la generación de otros productos, que les generan otros ingresos, como la venta de energía y melaza.

El gerente general del CNPA afirmó que la caída en el precio se debe a una sobreproducción en el mundo.

“Básicamente, la India ha tenido una producción muy fuerte de azúcar por unos subsidios que ha tenido de su gobierno. Eso ha hecho que los productores incrementen sus áreas de siembra y por lo tanto aumenten su producción de azúcar. La India ha sido el principal jugador que ha hecho que los precios se caigan”, aseveró Amador.

Otros problemas

Los azucareros están enfrentando más de una dificultad en estos momentos, que tendrán repercusiones en la producción del endulzante. En primer lugar, Amador señaló que este año la canícula se prolongó más de lo normal, lo cual representó más días de sequía para ese cultivo.

“Esto afecta el crecimiento de las plantas y tuvimos que estar regando, lo cual incrementa los costos de producción de los ingenios. Además, ahora que ha empezado a llover, pero de forma irregular”, comentó Amador.

Por otro lado, según la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic), el cultivo de la caña de azúcar ha sido uno de los más afectados por las invasiones de propiedades privadas, en el contexto de la crisis sociopolítica del país.

Según Amador, se podrían dejar de producir unos 270,000 quintales de azúcar, en las áreas invadidas. Pero también explicó que esa problemática tiene un efecto multiplicador en los productores que, aunque sus tierras no hayan sido tocadas por los tomatierras, temen invertir ante el temor de perderlo todo si se las llegan a invadir.