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Las instituciones que proveen fondos a las instituciones de microfinanzas de Nicaragua están a la espera de que se solucione la crisis sociopolítica del país, para continuar desembolsando recursos, afirmaron representantes de las microfinancieras que participan en un evento regional en El Salvador.​

Verónica Herrera, presidenta de la Asociación de Instituciones de Microfinanzas (Asomif), manifestó que los financiadores de las microfinancieras, usualmente conocidos como fondeadores extranjeros, “están estables” y no han dado síntomas de que piensen retirarse, pero están observando al país.

“No están en una situación de que 'tengo mucho miedo, voy a pedir una anticipación de los pagos'; tampoco están incrementando sus operaciones. Quieren ver un cambio en el país, quieren ver una tendencia de un poco más de estabilidad en el país para continuar con la actividad que venían haciendo normalmente, que es incrementar capital para las microfinanzas”, aseveró la presidenta de Asomif.

Según Herrera, alrededor del 95% del dinero que prestan las microfinancieras proviene de los fondeadores externos.

“Nosotros tenemos aproximadamente 90 acreedores estadounidenses, europeos, canadienses, centroamericanos, entre otras nacionalidades, que nos han apoyado a lo largo de 30 años... La dinámica que llevábamos era que cada año ellos incrementaban (sus desembolsos en Nicaragua)”, explicó la presidenta de Asomif, quien insistió en que los inversionistas necesitan tener certeza de cuándo se va a resolver la situación del país.

Recordó que estos fondeadores sí dejaron de financiar a las microfinancieras cuando surgió el movimiento “No Pago”, en 2008.

Varios directivos de Asomif sostuvieron una reunión con al menos 40 fondeadores externos este jueves, a los que les explicaron las estrategias que están usando para contrarrestar el impacto de la crisis sociopolítica, y les presentaron la propuesta de crear un fondo de unos US$10.5 millones, para resolver los problemas de liquidez de algunas instituciones de microfinanzas.

“El fondo tiene como objetivo darles recursos a las instituciones para que puedan seguir atendiendo a sus clientes, que necesitan también financiamiento... El objetivo es ayudar a reactivar las instituciones. Es una especie de salvataje, para que puedan seguir operando, porque al no tener liquidez las pone a un paso de cerrar”, dijo Sharon Riguero, directora ejecutiva de Asomif.

Crisis puede ahuyentarlos

Juan José Lagos, presidente de la Fundación Covelo, de Honduras, señaló que la crisis sociopolítica de Nicaragua es un riesgo que no habían calculado antes.

“Nosotros somos instituciones de riesgos. Este riesgo no lo habíamos calculado. Afortunadamente, en el caso nuestro somos una institución financiera social que, diríamos, nos va a impactar, nos va a hacer retroceder (en cuanto a las inversiones), y esperamos que no sea así, pero eso lo que hace es ahuyentar. Uno dice: Bueno, yo perdí aquí, no vuelvo a este país. Y es lo que no queremos", afirmó Lagos.

Afirmó que como inversionistas tienen una buena cantidad de recursos invertidos en Nicaragua, a través del financiamiento a varias instituciones de microfinanzas de este país.

Aun así, manifestó que "siempre hemos admirado la actividad de las microfinanzas en Nicaragua, por su apoyo a la micro y pequeña empresa del país" y se mostró muy solidario con el país. Agregó que "siempre hemos aprendido mucho de Nicaragua porque ha sido el país más dinámico en microfinanzas de la región".

"La experiencia ha sido fabulosa. Siempre hemos tenido unas microfinanzas bastante responsables en Nicaragua y eso nos ha dado la oportunidad de seguir creciendo y atendiendo a estas instituciones. En este momento de crisis política que vive el país, nosotros hemos expresado nuestra solidaridad y hemos hecho un llamado a las otras instituciones (fondeadores internacionales) que han invertido recursos ahí, que no dejemos en este momento de seguir invirtiendo en Nicaragua, de darles los recursos a las instituciones (microfinancieras) para que sigan atendiendo a la gente", dijo Lagos.

Louis Guezou, oficial de inversiones para América Central del organismo de origen belga Alterfin, organismo que brinda financiamiento, coincidió con Verónica Herrera en que la crisis actual en el área de microfinanzas es muy distinta a la vivida en 2008, con el movimiento “No Pago”.

En ese momento, “tuvimos todos lecciones aprendidas y creo que esta vez, tanto las microfinancieras del sector en su totalidad, como nosotros inversionistas estamos más preparados para enfrentarla”, opinó.

Guezou afirmó que aunque “la situación del país va a seguir siendo muy dura”, seguirán apoyando al sector.

“Yo creo que en un país como Nicaragua siempre hay y habrá necesidad de fondos”, sostuvo el inversionista.

Preocupación en la región

El sector de las microfinanzas de Nicaragua y de la región centroamericana ven con preocupación la crisis sociopolítica nicaragüense. Las microfinancieras del país ya están viviendo su propia crisis al ver cómo se ha reducido la cartera de crédito y la clientela, ha subido la tasa de cartera en riesgo a 10.6%, mientras los fondeadores externos observan con incertidumbre la situación de Nicaragua.

Herrera considera que hoy la situación de los clientes no es que no tengan voluntad de pagar, sino que se les ha reducido su capacidad de pago.

Explica que la reducción de la cartera de créditos se debe en parte a que las microfinancieras decidieron reducir sus desembolsos y a que los clientes son más responsables y no buscan cómo endeudarse más cuando tienen menos capacidad de pago.

“Muchos clientes decidieron tener un crédito más pequeño, por la prudencia de la situación actual”, indicó.

“La gente ha entendido que las crisis se manejan, hay desaceleración, pero no pueden poner en riesgo su reputación financiera hacia el futuro. Yo creo que los clientes han entendido eso y por eso ha habido una buena reacción en los pagos. Nosotros, como entidades de microfinanzas, también hemos hecho reestructuraciones, adecuaciones de planes de pagos para mitigar los problemas que tienen (los clientes) como descensos en sus ventas. Si hay descensos en sus ventas, ellos van a reducir su capacidad de pago, pero eso no significa que no vayan a pagar, sino que su capacidad de pago es menor”, comentó Herrera.

Sharon Riguero, directora ejecutiva de Asomif, dijo que antes de la crisis el sector tenía una cartera en riesgo promedio de 3%. “Había sido una cartera que se había venido construyendo con bastante indicadores de calidad y sanidad”, afirmó. Riguero indicó que los sectores de comercio y consumo, que tienen el mayor peso en la cartera de crédito de las microfinancieras, son además los sectores que han resultado más afectados por la crisis actual.

Baja cartera de crédito

En tres meses (abril, mayo y junio) de crisis sociopolítica, las microfinancieras asociadas a la Asociación de Instituciones de Microfinanzas (Asomif) experimentaron una reducción en su cartera de créditos de 9.6%.

Según Asomif, 27 microfinancieras asociadas sumaron en marzo pasado US$545.2 millones, monto que se redujo a US$492.9 millones en junio, es decir US$52.3 millones menos.

Las microfinancieras de esa organización también perdieron 60,170 clientes en ese período, al pasar de 594,087 a 533,917 deudores, de acuerdo con un reporte brindado por Asomif a unos 40 financiadores extranjeros que asistieron a la IX Conferencia Centroamericana y del Caribe de Microfinanzas, realizada esta semana en San Salvador, El Salvador.

En términos porcentuales, las instituciones de microfinanzas perdieron un 10.1% de su clientela. Las microfinancieras habían experimentado un crecimiento sostenido, tanto en su cartera de crédito como en su número de clientes, hasta diciembre de 2017, cuando llegó a alcanzar los US$558.9 millones y 607,171 clientes.

Verónica Herrera, presidenta de Asomif, afirmó que antes de la crisis sociopolítica del país se estimaba que este año la cartera de créditos de las microfinancieras experimentaría un crecimiento de entre 10% y 12%.

“En el primer trimestre llevábamos un buen ritmo de crecimiento, pero hoy por hoy ya vemos las cifras y hemos decrecido”, indicó Herrera, quien descartó volver a tener una proyección de crecimiento positivo este año.

“Vamos a tener un descenso, en vez de un crecimiento. Si la situación no mejora de aquí a octubre, es muy probable que tengamos un descenso en la cartera (con respecto a 2017)”, afirmó Herrera.

“Yo creo que en un país como Nicaragua siempre hay y habrá necesidad de fondos”, sostuvo el inversionista.