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El precio de la materia prima para la elaboración de zapatos ha aumentado considerablemente en los últimos cuatro meses, apuntan artesanos del sector. Además del incremento natural que ocurre por el deslizamiento de la moneda.

Erving Soza, de Calzado Erving, indicó que el barril de pegamento registra más el alza, mientras que en la suela de zapato el aumento es de C$2 por unidad, lo cual los deja en desventaja porque por la misma situación del país, el movimiento comercial es lento y los márgenes de ganancia cada vez son más limitados.

“Los clientes que a mí me hacían pedidos suspendieron visita a Nicaragua, hubo un tiempo, que algunas materias primas dejaron de ser importadas, había abastecimiento de suela y había un encarecimiento de cuero, la pega subió de  C$16,000 a C$19,000  (el barril) difícilmente hay un equilibrio en las utilidades que esto te generaba”, manifestó Soza.

Al igual que Soza, el propietario de  Calzado Jois, Jaime López, resiente esa tendencia en los precios porque “no tenemos quién nos auxilie”, los niveles de producción han bajado  y al comprar menos volumen, el valor es más alto.

“Aquí nosotros estamos manos arriba, porque suben el precio de una cosa, de la otra y nadie ve por nosotros, a como sea sacamos la producción, porque necesitamos trabajar. Lo que hacemos es ganarle menos por par de zapato”, dice López, quien elabora zapatos  y sandalias unisex.

Con esta crisis, hasta el cuero que se produce en el país sufrió variación en el precio, señalan las fuentes, pues durante el tiempo de tranques no se entregaban a tiempo los pedidos.

Todo esto no ha permitido que el sector trabaje en 100%, porque los más pequeños han desaparecido y migrado a otras actividades como la construcción, zona franca y fuera del país.

A esta realidad se le suma la  escasez de la mano de obra, que por la misma crisis sociopolítica y persecución que son sometidos quienes participaron en concentraciones contra el Gobierno han tenido que huir.

Los talleres de calzado trabajan con el 50% de la mano de obra calificada,lo cual representa un atraso de tres años,  tiempo que necesitan  los artesanos para que se afinen  en determinada operación.

“Nosotros venimos haciendo trabajo de aprendizaje con algunos muchachos, eso lleva un proceso de trabajo (…) Por ejemplo, en el área de botas artesanales, no toda persona puede  desempeñar ese tipo de trabajo, aquí se necesitan personas calificadas para el trabajo en baqueta, que no se está haciendo porque es un  proceso complejo y el aprendizaje es de tiempo, ese tipo de trabajo no se está realizando”, mencionó Soza.

Para minimizar este problema, los representantes de ese sector han contemplado establecer una escuela técnica de cuero calzado que además de prepararlos aumentaría el valor del trabajo.

 “Darles su certificado para que vayan con conocimientos y no les toque aprender hasta que llegan a los talleres, por ello se ha venido trabajando en la formalización de los negocios, porque eso hace más atractiva la mano de obra”, mencionó el presidente de la Cámara Nicaragüense de Cuero Calzado (CNCC), Santos Reyes.