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La importación de fertilizantes y agroquímicos en el primer semestre de 2018 se redujo 13.8%, en relación con el mismo periodo de 2017, según las cifras del Banco Central de Nicaragua (BCN).

Entre enero y junio de este año se importaron US$87.8 millones, mientras que en ese mismo lapso de 2017 las importaciones ascendieron a US$101.9 millones. 

Al analizar las compras mensuales de esta clase de productos en el exterior se encuentra que los meses con mayor caída fueron abril y marzo con 41.7% y 40.1%, respectivamente. 

En marzo 2018 las importaciones totalizaron US$10 millones, mientras que en el mismo mes de 2017 totalizaron US$16.74 millones. En abril de este año, mes en que inició la crisis sociopolítica, sumaron US$10.2 millones, mientras que en el mismo mes del año pasado alcanzaron los US$17.5 millones. El volumen de fertilizantes importados en marzo registró un descenso interanual de 68.4%, al pasar de 40,260.9 toneladas en 2017 a 12,695.3 toneladas en 2018. El volumen de 2017 estuvo marcado por una mayor importación de urea.

En abril, el volumen descendió 73.2%, pues pasó de 13,729.4 toneladas a 3,670.3 toneladas. El volumen adquirido en 2017 estuvo marcado por mayores compras de urea y de fertilizante como nitrógeno, fósforo, potasio y otros. 

Ventas

La disminución de las áreas cultivadas y el menor gasto en fertilización por manzana han provocado reducción en las ventas proyectadas de agroquímicos. La reducción promedio de la industria oscila entre el 25% y el 30%, explicó Mario Hannon, miembro de la Asociación Nicaragüense de Formuladores y Distribuidores de Agroquímicos (Anifoda).

 “Desde el 1 de abril hasta la fecha en la industria de fertilizantes y agroquímicos, las ventas se estiman entre un 25% y 30% menos que nuestras proyecciones. El ciclo comienza en mayo, pero en abril se comienza a levantar fuertemente porque se comienza a abastecer agroservicios. Abril es un mes de abastecimiento esperando la llegada del invierno”, indicó.

Los miembros de Anifoda han sido encuestados al respecto y esa es la reducción que destacan las empresas. “Significa que hay entre un 75% o 70% de cumplimiento”, afirmó.

Según expone Hannon, el café es uno de los rubros que aunque no ha disminuido el área cultivada sí ha bajado la inversión en fertilizantes por manzana debido a dificultades financieras de los productores derivadas de la crisis.

“Las ventas de la industria de agroquímicos y fertilizantes en café y arroz han disminuido. La disminución en la fertilización en parte de las fincas de café termina causando efectos que si no se siente en esta cosecha se siente en las siguientes. El café es un cultivo permanente en donde la fertilización de este año impacta en esta cosecha y en la siguiente”, dijo. 

“Un caso de menos siembra es el arroz. Los descensos más marcados están en Malacatoya y también un poco de disminución en la costa norte del lago de Nicaragua, en Río San Juan hubo una finca que no pudo sembrar del todo, y cuando mejoró un poco la situación de distribución de producto ya era muy tarde para que pudieran sembrar. Toda esta zona, desde Malacatoya hasta Río San Juan es muy próspera, tiene arroz de muy buen nivel de tecnificación y esas reducciones de área afectaron sensiblemente nuestras ventas”, agregó Hannon. 

Atrasos 

 La importación de insumos para el sistema productivo se vio afectada en julio de este año, puesto que las empresas no recibían el aval de exoneración de impuestos que les confiere la Ley de Concertación Tributaria, posterior a este evento Hannon expone que no han experimentado mayores complicaciones, sin embargo reconoce que hay cierto retraso en las aduanas. 

“Durante el mes de julio hubo una situación con las exoneraciones de los agroquímicos para los productores que ya fue superada; prácticamente durante un par de semanas se paralizaron las importaciones, sin embargo la lentitud de las aduanas persiste”, afirmó.

El retraso en las aduanas podría afectar el precio del producto, porque se incurre en mayores costos como pago de almacenes fiscales y demoraje. 

“En aduana es una lentitud poder internar la mercadería y eso engrandece los costos porque hace que tengas que meter la mercadería en un almacén fiscal y entonces pagas gastos no contemplados de almacén fiscal y pagas demoraje .Un contenedor que lo tienes preso durante mucho tiempo, la naviera te da unos días de gracia, cuando se exceden esos días te cobra demoraje. Los costos se incrementan y al final esto afecta los precios “, indicó.