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Debido a la experiencia vivida hace 4 años, cuando se instaló El Niño en el país y a los ganaderos se les murieron más de 5,000 reses, los productores deben prepararse bien ante las probabilidades de que se establezca en los próximos meses ese fenómeno climático, que provoca baja en las precipitaciones.

El ganadero Salvador Castillo recuerda desde su finca, en Estelí, que el impacto de El Niño en 2014, que se postergó hasta el 2015, fue severo, especialmente, con el ganado.

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“Sobre todo los más afectados por El Niño fueron aquellos departamentos ubicados en el Corredor Seco del país”, mencionó Castillo.

Hay más de 50% de probabilidades de que El Niño se instale en este mes de septiembre o en octubre.

El productor y líder del sector ganadero es sabedor de que los pronósticos hasta ahora indican que hay más de un 50% de probabilidades de que El Niño se instale en este mes de septiembre o en octubre, pero señaló que en varias zonas del país “desde el mes de junio se han retirado las precipitaciones”, y en otras zonas, “ha habido lluvias esporádicas, de manera irregular”.

Castillo también señaló que no hay una estrategia para contrarrestar ese fenómeno.

Álvaro Vargas, vicepresidente de la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic), señaló recientemente que la instalación de El Niño en el país implica un efecto negativo para el sector agropecuario en general, porque hay que tomar en cuenta que este depende en Nicaragua casi en su totalidad de las lluvias. El Censo Nacional Agropecuario más reciente indicó que solo aproximadamente un 5% de las tierras cultivables tienen sistemas de riego.

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Personalmente, a Salvador Castillo le preocupa mucho la presencia de ese fenómeno climático. Afirmó que a algunos productores se les podrían morir otra vez sus reses, si a estas no se les dan las condiciones adecuadas de alimentación.

Hay más de 50% de probabilidades de que El Niño se instale en este mes de septiembre o en octubre.

“En las zonas húmedas del país están mejor preparados con respecto a la alimentación del ganado de verano, pero acordémonos también que hace 4 años, cuando a nosotros nos afectó la sequía, en el Caribe también los afectó, y hubo mucha preocupación de los ganaderos porque no estaban tan bien preparados porque esa experiencia nunca la habían tenido”, relató el ganadero esteliano.

Castillo señaló que los ganaderos deben prepararse con alimento para el ganado, así como con cosechas de agua para el verano próximo.

“Como las lluvias se retiraron, los ríos se vienen secando, aunque hayan crecido en el inicio del invierno. Si nos trasladamos en el tiempo, la combinación de falta de lluvias, con los intensos calores del verano, tendrá consecuencias muy graves no solo para la ganadería, sino también para la población en general, porque hay una tendencia a que se disminuya el manto acuífero y los pozos, donde se abastece la gente queden sin el recurso”, explicó Salvador Castillo.

El líder ganadero señaló que actualmente todavía hay tiempo para que los productores se preparen.

“Si sigue lloviendo, o está lloviendo en algunas zonas, existe la oportunidad de sembrar sorgo forrajero, que es rápido y se puede ensilar, para que sirva como alimentación de verano. Nosotros tenemos que estar preparados, pero, si no lo hacemos las consecuencias pueden ser graves”, advirtió Castillo.

Martín Mena, asistente de Investigación en Forrajes del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), aseveró que las altas probabilidades de que se establezca El Niño entre octubre y noviembre significan que va a llover por debajo de las normas históricas.

En ese sentido opinó, igual que Castillo, que todavía hay oportunidades para cosechar granos básicos y alimento para el ganado.

“La gente lo que tiene que hacer es aprovechar que todavía habrá algo de lluvia para alistarse, porque eso sí, ya cuando entre El Niño entre octubre y noviembre se nos viene el período seco. Y con el fenómeno de El Niño podría ser que las lluvias del siguiente año (2019) sean muy escasas y tarden un poco más en entrar, lo cual sería un golpe para el ganado”, explicó Mena.

Dijo que los ganaderos pueden sembrar sorgo forrajero, pastos de corte y guardarlo, así como cosechar otras leguminosas y aprovechar otros árboles que crecen de forma natural, que sirven de alimentación para el ganado, como el guácimo o el madero negro.

Gobierno, sin estrategia

“Quiero mencionarte que nosotros no tenemos conocimiento que se estén diseñando planes de estrategias para poder enfrentar el fenómeno de El Niño”, refirió Salvador Castillo.

Dijo que el Gobierno debe recordar que el fenómeno puede afectar no solo a la ganadería, sino también a la agricultura. “La agricultura ya está siendo golpeada en este momento. En la zona seca del país, ya el tiempo está pasando y no visualizamos todavía las siembras de postrera”, afirmó el productor.

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Martín Mena señaló que los programas del Gobierno y las organizaciones de desarrollo deberían estar promoviendo que los ganaderos aprovechen las pocas lluvias que pueda haber para prepararse ante El Niño.

Hay más de 50% de probabilidades de que El Niño se instale en este mes de septiembre o en octubre.

Nicaragua tiene más de cinco millones de cabezas de ganado bovino, de acuerdo con fuentes oficiales.

El Plan de Producción, Consumo y Comercio, Ciclo 2018-2019, del Gobierno, estimó que en el ciclo 2017-2018 la matanza bovina de Nicaragua ascendió a 819,900 cabezas de ganado.

Según ese plan, las exportaciones de carne y despojos de bovino totalizaron 278.8 millones de libras, con valor de US$529.3 millones. El sector ganadero del país, además, registró la producción de 342.4 millones de galones de leche fluida, en ese ciclo, y generó US$174.4 millones más en exportaciones.

Sin embargo, en ese plan no se informa de la probabilidad de más de un 50% de que El Niño se instale, como lo afirman todos los modelos climáticos.