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El transporte de carga terrestre internacional no levanta cabeza en lo que va del año y prevén la reducción en más del 20% en el servicio de movimiento de mercancía, lo cual ha sido incentivado por crisis sociopolítica que enfrenta el país y a la que se sumó el cierre de las principales vías en Costa Rica por manifestantes que están en contra de plan fiscal de ese país.

Si bien los retenes, casi permanentes se han suspendido, los opositores a la reforma mantienen su tercera huelga, mientras se realizan sesiones de un diálogo mediado por la Iglesia católica costarricense entre el Gobierno y sindicatos. Para Nicaragua esa situación según El presidente de la Asociación de Transportista de Nicaragüenses (ATN), Marvin Altamirano, el impacto no ha sido tan catastrófico, pero que implica más desembolso para el pago de viático de los conductores que permanecieron más del tiempo esperado en ese país durante los tranques.

“Siempre hay merma por los días de atrasos; sin embargo, nosotros no tenemos información de cuánto fue la pérdida por el traslado de un furgón de carga refrigerada (…), pero podría andar en 25% en la pérdida de perecedero en los días de atrasos”, detalló Altamirano.

A su vez mencionó que la mayoría de carga que se mueve entre Costa Rica y Nicaragua es de perecederos y los lugares donde presentaron mayor problema para el libre desplazamiento de sus unidades fueron en Limón y Guanacaste.

“Hubo atraso de tres a cuatro días y sí hubo reducción en los perecederos, podría ser hasta un 50%, lo que estaba por Limón, esa carga no se despachó mientras no se resolvía el problema, pero no surge ningún efecto porque si es refrigerada solo se conectaba”, agregó Altamirano.

Por cada día que este varado una unidad se pierde unos US$100, como mínimo, Altamirano estima que por día se mantuvieron unas 1,500 a 2,000 unidades de carga.

Este año, este sector prevé alcanzar el crecimiento del 4.75% que registraron en 2017, porque solo el 80% del sector está trabajando y calculan las pérdidas del 20%, a tal punto que no se continuaron nacionalizando las unidades.

“Ya a estas alturas tuviéramos a más vehículos nacionalizados, eran unas 10 empresas las que compraban flotas a estas alturas, pero hasta el momento solo tres empresas han comprado y eso porque fueron negociaciones realizadas antes de la crisis y uno que otro transportista individual que están haciendo sus compras”, explicó Altamirano.