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El auge que venía desarrollando los volúmenes en las exportaciones de serpientes, ranas, lagartijas, tortugas, iguanas y otras especies en los últimos dos años, se ha desacelerado por la reducción de pedidos generado por la crisis sociopolítica que enfrenta el país, apuntan representantes del sector.

Según el propietario del zoocriadero Fauna Marina de Nicaragua (Faumarnica), Fernando López a inicio de año él realizaba cuatro envíos al mes, pero después de abril cayeron a uno por mes, “hasta en este mes (septiembre) estamos haciendo dos exportaciones”, en su caso trabaja con 50% de pago cuando se realiza el pedido y el resto cuando se entrega.

“Los clientes te dicen yo miro muchas inconsistencias en Nicaragua por problemas sociopoliticos, si mandás te recibo, si no te toca esperar (…) en inicio (para realizar los envíos) tuvimos que estarnos yendo por Malacatoya por los tranques y todo eso influía con la inseguridad, para ir con las cajas, en mi influyo muchísimos”, detalló López de Faumarnica, uno de los zoocriaderos más grande del país ubicado en Granada.

Según datos proporcionados por la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN), en base a las estadísticas del Centro de Trámites de las Exportaciones (Cetrex), entre enero y julio el país ha enviado 7,614 kilogramos en animales vivos lo cual representa el 57% del total de volumen que se envió en 2017 con 13,139 kilogramos.

Pese a ese comportamiento los propietarios de zoocriaderos se las ingenian para contrarrestar las pérdidas que representa, pues, al no enviar los animales tienen que garantizar la sostenibilidad de las especies.

“Los costos fijos siempre los voy a tener, el seguro los trabajadores, la luz, el agua, teléfono, la alimentación de las especies no pará (…). Estoy maniobrando para mantener al personal tratando de trabajar menos tiempo extra, hacer las cosas con más precisión, y a mí me ha ayudado que la alimentación ( de los animales) no depende de la parte externa, estoy produciendo papaya, marango, flores eso me ha permitido la sobrevivencia a excepción de la alimentación de las tortugas que la base es pescado”, detalló Lopez, quien trabaja con 25 especies.

Además señaló que otro de los inconvenientes que han tenido es con los envíos a los mercados asiáticos y europeos, porque las aerolíneas han reducido las rutas con menos escala y endurecido las medidas de traslado.

“Para bajar los costos tenemos que trabajar con aerolíneas que salen para allá como United, que hacen escala a Estados Unidos y de ahí van directo las especies. Las aerolíneas suspendieron por un tiempito algunas especies a transportar, como la araña, algún tipo de rana venenosa, eso implica que bajen la solicitud, porque no le vas a mandar algunas especies”, explicó López.

Los que pagan bien

Todos esos aspectos son preocupantes para el sector, porque los de Asia y Europa pagan mejor, lo cual ha incidido en que el valor de estas exportaciones no esté en negativo.

Entre enero y julio los animales exóticos aportaron al bolsón exportador US$203,862 representando el 81.10% del total del monto alcanzado en 2017 con US$251,365.

Eso es sustentado por el precio promedio por kilogramo que entre enero y julio aumentó en 39% con US$26.78 por lo kilogramo frente a los US$19.13 en mismo lapso de 2017.

Según López el aumento de la demanda de mercados europeos y asiáticos les permita mejores precios. “Estados Unidos es el gran comprador pero pagan menos; por ejemplo, una rana de ojos rojos te la pagan en US$5 mientras que en asiático te la pueden pagar entre US$10 y US$12”.

A pesar de ese comportamiento en el valor de las especies, este año no cerrará en positivo aseguran distintos propietarios consultados. No estiman el porcentaje de disminución, pero tampoco son optimistas.

Ranas ojos rojos, ranita flecha, ranita arbórea manchada, ranita camuflada, ranita de vidrio, iguanas verdes, boas, chatilla, garrobo negro, tortuga sabanera, tortuga pecho quebrado, tortuga pecho quebrado leucustomum, tortuga negra, pichete verde, gallego verde, iguana cola chata, geco atigrado, geco cabeza amarilla, lagartija rayada, arañas cebras, araña negra pica caballo, falso coral, falso coralito, zarigüeya, turipache, tucanes y querques, son las especies que Nicaragua exporta según el Plan de Producción Consumo y Comercio 2018-2019.

El año pasado incluyeron tres especies nuevas: la ranita de vidrio, ranita camuflada y el turipache, las cuales tuvieron aceptación en el mercado internacional.

Los principales mercados

Según el Cetrex en los primero siete meses del año el 58% de las compras de animales vivos fueron efectuadas por Estados Unidos, 15% por Hong Kong, 9% España y el resto por Japón, Canadá, Taiwán, Holanda, Alemania y Bélgica.

López apuntó que también están dando apertura a otros mercados como el de Tailandia, “estoy trabajando con Ucrania especialmente con los mamíferos, tiene mucho auge”.

El Plan de Producción, Consumo y Comercio 2018-2019 estima las exportaciones boa común, 3,500; iguana verde, 2,000; chatilla, 300; rana ojos rojos, 35,000; ranita flecha, 9,000; araña pica caballo, 6,000; tortuga sabanera, 10,000; pichete verde, 10,000; gallego verde, 12,000; garrobo cola chata, 6,000; geco atigrado, 3,000; araña cebra, 8,000; Tortuga jicotea, 500; lagartija rayada, 1,000; chomba corralera, 700; geco cabeza amarilla, 2,000; garrobo negro, 600; tortuga ñoca, 5,000; ranita arbórea manchada, 2,000; tortuga cachete rojo, 1,500; zarigüeya, 500; falso coral, 1,500; falso coralito, 2,500; rana camuflada 4,000; tortuga pecho quebrado leuscostomum, 4,000; ranita de vidrio, 5,000; turipache, 2,000; y anolis verde, 300 especímenes.

Agilidad en trámites

El monitoreo constante del Instituto de Protección y Sanidad Agropecuaria (IPSA) y del Marena ha agilizado desde el año pasado la entrega de permisos para las exportaciones de las especies exóticas.

“Tenemos un reglamento fitosanitario, los certificados son emitidos porque estamos siendo supervisados desde el campo hasta que exportamos y lo está haciendo el IPSA, es un programa de visitas (…), antes para obtener un permiso era un mes, ahora es una semana y eso hacía que cuando saliera el permiso ya no quisieran los compradores eso no te permitía competir”, destacó López.