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Wall Street ayer dejó atrás dos días con récords y quedó lastrado por la incertidumbre comercial ante un nuevo cruce de aranceles entre Washington y Pekín, pero también por la política, en las altas instancias de la Justicia de Estados Unidos.

El Dow Jones de Industriales bajó de las alturas, a las que había tardado en llegar casi ocho meses, y cerró en 26,558.66 puntos, y en su caída le acompañó el índice S&P 500, que descendió un 0.35%.

Durante la calma que precedía a la tempestad de este lunes, cuando las dos mayores economías del mundo se habían fijado la entrada en vigor de los millonarios aranceles a sus respectivas importaciones, llegó un anuncio de Pekín.

El país asiático cancelaba su participación en las negociaciones que el gobierno de Donald Trump había organizado para finales de este mes, encabezadas por el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, con el objetivo de rebajar las tensiones.

Y así, con las tensiones de nuevo fluyendo, EE. UU. impuso una nueva ronda de tarifas aduaneras a productos chinos, esta vez por valor de US$200,000 millones, una tasa del 10 % que aumentará al 25 % previsiblemente a finales de año.

China, por su parte, penalizó las importaciones estadounidenses con aranceles de entre el 5 y el 10 % por US$60,000 millones, no sin antes acusar al Washington de “matoneo comercial” por su “presión extrema”, según un informe publicado ayer por las autoridades.

En medio de este clima de incertidumbre que genera la guerra comercial, los indicadores de Wall Street tocaron mínimos en paralelo a unas versiones de prensa que apuntaban a que el vicefiscal general, Rod Rosenstein, podría renunciar a su cargo.

El Dow Jones llegó a caer 200 puntos antes de que la Casa Blanca matizara que Trump y Rosenstein, que supervisa la trama rusa hablaron ayer y se reunirán el jueves para abordar su posible salida.

No obstante, ayer entre los números rojos emergieron nombres como la tecnológica Netflix, que subió un 2.33% y enderezó al índice Nasdaq hasta hacerlo repuntar un 0.08 %, dejando un cierre mixto para el parqué neoyorquino.

El sector tecnológico fue uno de los pocos que ascendieron ayer, un 0.31 %, pero ni comparación tuvo con el energético, que se alzó un 1.47 %, vinculado a la subida de los precios del petróleo en los mercados internacionales.

El barril de Texas cerró un 1.82% más alto, en 72.08 dólares, como reacción a la decisión de los miembros de la OPEP y otros países de no incrementar la producción de crudo de forma inmediata pese a una posible escasez.