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Los cancilleres de la Unión Europea y el Grupo de Río acordaron hoy en Praga mejorar su cooperación para atajar la crisis mundial, al término de una reunión en la que abogaron por dar más peso a las economías emergentes y en desarrollo, incluidas las más pobres.

"Es importante que en tiempos de crisis económica los problemas globales sean resueltos de forma común entre nuestros continentes", declaró el canciller checo, Jan Kohout, cuyo país ejerce la presidencia de la Unión Europea (UE). "Nuestras regiones deben seguir dando lo mejor de sí mismas" para establecer "un nuevo orden financiero, que potencie las posibilidades de todas y cada una de las naciones", afirmó por su parte en rueda de prensa conjunta la canciller mexicana, Patricia Espinosa, en calidad de presidenta de turno del Grupo de Río.

En este sentido, europeos y latinoamericanos estimaron que "las economías emergentes y en desarrollo, incluidas las más pobres, deben tener más voz" en la comunidad internacional, según una declaración conjunta. Los cancilleres "reconocen el impacto" de la crisis en los países menos favorecidos, en especial en América Latina y el Caribe, por lo que "reiteran la importancia de cumplir" las promesas internacionales como los Objetivos del Milenio de la ONU para reducir la pobreza y fomentar el desarrollo.

El Grupo de Río, que integra a 23 países latinoamericanos y caribeños, está "realizando un esfuerzo para fortalecer su presencia en la escena internacional", declaró Espinosa. No obstante, seis países latinoamericanos - Bolivia, Cuba, Ecuador, Honduras, Nicaragua, Venezuela -, emitieron un comunicado separado para marcar sus diferencias respecto a la postura común de los cancilleres. En particular estimaron que la crisis pone de manifiesto la necesidad de una "profunda transformación de la actual arquitectura financiera internacional" y pidieron el establecimiento de un nuevo orden basado en los principios de "justicia y solidaridad".