• Managua, Nicaragua |
  • |
  • |
  • Edición Impresa

La ausencia de turistas extranjeros tienen bien golpeados a micros y pequeños establecimientos turísticos del país, que en su mayoría son negocios familiares.

Más de cinco meses han permanecido con visitas de turistas “frías” o “nulas”, lo cual les ha obligado a tomar decisiones drásticas en cuanto a su funcionamiento.

El Nuevo Diario realizó un sondeo en varios departamentos del país, donde el turismo es muy importante para sus economías, en el cual los micros y pequeños sitios de alojamiento que aún sobreviven, afirmaron que solo tienen en funcionamiento alrededor del 50% de sus habitaciones.

De ese porcentaje, de acuerdo con los negocios consultados, en los “días más buenos” la ocupación llega al 35%, pero para eso han tenido que incluir ofertas de mitad de precio.

“Estamos en permanente promoción, porque no hay turistas. Los que están viniendo son los mismos nacionales que visitan a sus familiares o que trabajan en proyectos, pero esto está muerto”, dijo la recepcionista de un hotel ubicado en Bolonia, Managua, que optó por omitir su nombre.

“Imagínese que (los dueños del hotel) cerraron el área de restaurante y de los 30 cuartos que hay aquí solo 15 están habilitados porque ni esos logramos llenar”, indicó.

Esa misma realidad se repite en otros pequeños hoteles, que según estadísticas oficiales, antes de la crisis empleaban a más de 10 personas. Sin embargo, en la actualidad en la mayoría de esos negocios solo labora de forma permanente el dueño y dos personas más, y otras tres cuando existen huéspedes, convirtiéndolos en empleados temporales.

Según la Asociación de Pequeños Hoteleros de Nicaragua, más del 40% de los pequeños establecimientos de alojamiento han cerrado por la crisis sociopolítica del país, en tanto el restante 60% solo está trabajando con un 50% de su capacidad.

Asimismo, la Asociación de Turoperadores de Nicaragua ha reportado que el 90% de las turoperadoras se han paralizado y la Asociación de Restaurantes de Managua, que al menos el 40% de los restaurantes cerraron.

Rivas: Nada atrae al turista

Aunque el departamento de Rivas ostenta las playas más llamativas para practicar surf, no ha sido suficiente para mantener el flujo de visitantes que había antes de la crisis del país. Así lo sostienen micros y pequeños empresarios del lugar.

“Las olas y el surf son el motor económico de Tola, pero con la situación que vive el país, la entrada de turistas entró en declive y al no tener demanda de mis servicios, decidí cerrar y vender cuatro vehículos para saldar deudas y venirme a trabajar a Estados Unidos y esperar que todo regrese a la normalidad en Nicaragua”, refirió Zacarías López, dueño de una turoperadora radicada en Playa Gigante.

López también brindaba los servicios de transporte acuático y terrestre, pero esos negocios también fracasaron porque no hay turistas extranjeros, que eran sus principales clientes.

Playas como Colorado, Jiquiliste y Sardina fueron escenarios de tres campeonatos mundiales de surf, lo cual les permitió una rápida fama y dinamismo en la llegada de visitantes.

El hotel Magnific Rock, con capacidad para 60 personas, ubicado entre playa Popoyo y Sardina, dijo que cerrará en octubre por falta de clientes.

Darling Torres, recepcionista de ese hotel, confirmó que la crisis los obligó a reducir empleos. “Es un lugar que se ha caracterizado por tener una buena afluencia por sus playas, pero con este descenso de turistas, se ha reducido la tarifa de alojamiento en un 50%, y ahora en octubre se ha decidido cerrar el negocio y aprovechar el momento para dar mantenimiento a la infraestructura”, dijo Torres.

Negocios cerraron en León

En León, los hostales Malinche, Tierra Mía, Leo y Pinita, Casa Ivana, Fachente, Serendipity, entre otros, no están funcionando.

Tania Zepeda, administradora del Hostal Casa Ivana en León, aseguró que el negocio cerró desde junio. Ofrecía 10 habitaciones y las reservaciones que tenía hechas, hasta enero del próximo año, fueron canceladas.

“En mayo teníamos huéspedes en dos o tres habitaciones por semana y eso no compensaba la inversión que se realiza a diario, por lo cual preferimos cerrar operaciones”, dijo Zepeda, quien confirmó que el pequeño negocio proporcionaba siete empleos directos.

A pesar que optaron por bajar los precios para atraer al turista local, bajándolo de US$20 a US$13 por habitación, no han tenido una respuesta satisfactoria de sus clientes. “Estamos pensando cerrar completamente el negocio porque los gastos operativos no se detienen y estamos incurriendo en mayores pérdidas”, señaló Zepeda.

Por su lado, Dalia Sirera, propietaria del Restaurante Cactus, en León, sostuvo que a pesar de la fuerte caída en las ventas van a continuar ofreciendo sus servicios, con la esperanza que en corto plazo la situación mejore.

Sirera admitió que han incurrido en pérdidas económicas. Incluso, cerraron en marzo y abril, lo cual los obligó a despedir a 6 de los 12 trabajadores con los que contaban desde hace 11 años.

“Estamos implementando promociones para atraer a nuestros clientes, nunca nos imaginamos que esta situación iba a cambiar de la noche a la mañana, nuestras ventas han bajado en un 50%, esperamos que la situación se mejore, que nuestros clientes nos visiten porque estamos ofreciendo precios accesibles”, dijo la propietaria del Restaurante Cactus.

Jacinto Salinas, gestor de la Cooperativa de Guía Turística de León, afirmó que la situación que atraviesan los pequeños y medianos negocios vinculados al sector turismo es sombría, por la ausencia total de turistas extranjeros.

“El turista extranjero es el que genera mayor ingreso económico, por lo cual perjudica el funcionamiento de la actividad del turismo, se reduce la fuente de empleo, la mano de obra especializada se fuga del país, buscando mejores oportunidades de sobrevivencia en otros países”, expresó Salinas.

Rosa Obando, responsable de recepción en el Hotel Sueño de Meme y La Terraza en León, donde se ofrecen 27 habitaciones, señaló que a pesar de que los clientes han cancelado las reservaciones hasta diciembre, el negocio ha decidido seguir ofreciendo sus servicios.

“No nos ha ido tan mal, seguimos recibiendo huéspedes que por lo general son nacionales, le aplicamos rebajas en el costo del servicio para continuar en funcionamiento”, explicó Obando quien confirmó que pasaron de tener 11 trabajadores a cinco.

En Granada, uno de los principales destinos turísticos de Nicaragua, las ofertas de hasta 50% de descuento no han funcionado en los establecimientos de alimentos, alojamientos y otros servicios para atraer a los turistas.

Playa Sardina actualmente luce vacía, sin turistas. Lésber Quintero\END

Hasta la fecha, algunos establecimientos permanecen aún cerrados y no han vuelto a abrir, un ejemplo claro es el Hotel El Gran Balcón, ubicado en la esquina opuesta al parque Central que tiene cerradas aún sus puertas.

El español Cristian Granados, propietario de la turoperadora Guardabarranco, comentó que cuando llegó a la ciudad de Granada, vio una gran oportunidad de poder invertir, para que otros extranjeros conocieran una de las ciudades más antiguas, sin embargo, la situación lo llevó a retirarse y despedir a cinco jóvenes que laboraban junto con él.

“Ha sido muy duro volver a ganar la confianza de los turistas para que regresen, sobretodo porque aún se continúa viviendo violencia, hemos usado plataformas como las redes sociales, pagamos espacios en revistas de afuera y nuestra propia página, para dar a conocer nuestro trabajo, hasta ahora hemos visto poco resultado y creemos que todo esto se debe a que las cosas todavía están mal”, dijo el empresario.

Norman Zapata, empresario mexicano y dueño de un restaurante, expresó que las visitas a su negocio están estancadas, además detalló que los únicos días que abre son los fines de semana, para reducir costos de operación y poder pagar el establecimiento en el que se encuentra.

“La realidad es que meses atrás mis expectativas eran otras. Viajé en tres ocasiones a Granada hasta que decidí quedarme por completo, para poder levantar las ventas hemos optado por poner un 10% y 20% de descuento en los platillos, además si compras el platillo más caro de la casa que tiene un costo de C$500 te llevas la bebida gratis y puedes acompañarlo con 5 o 7 personas”, agregó Zapata.

Norte del país

En el norte del país el desarrollo turístico estaba ganando terreno, pero según los empresarios hoy la ocupación es “nula”.

María Illescas, propietaria de un hostal en Estelí, cerró su negocio en el que recientemente había invertido en la construcción de cabañas ecológicas.

José Augusto Barrantes Gutiérrez, propietario de un hotel con más de 36 años de existencia, aún no ha cerrado, pero trabaja en su mínima expresión porque los pocos huéspedes que captan son personas que llegan por motivos de trabajo.

“Le diré con toda seguridad que no resulta estarse desvelando, cansándose y pensando en un negocio que está dando lo mínimo”. “En mi interior reflexiono y digo que no tiene sentido. Pero uno por amor a los más de treinta y seis años de hotelería que tengo, estoy aguantando”.

Colaboración: Lésber Quintero, Katherine Chavarría, José Luis González y Máximo Rugama.