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Si el consumo experimentara una caída del 10% este año, en Nicaragua la pobreza general del país ascendería a 46.6% y la pobreza extrema a 10.6%, estima la Fundación Internacional para el Desafío Económico Global (Fideg).

La Encuesta de Hogares para medir la Pobreza en Nicaragua, de 2017, que presentó este viernes el Fideg, la pobreza general se ubicó en 41.2% y la pobreza extrema en 8.4%.

Enrique Alaniz, director de Investigaciones del Fideg, dijo que el consumo de los nicaragüenses bajará por la crisis sociopolítica del país, pero Fideg no ha hecho una estimación al respecto.

Sin embargo, si se plantearan tres escenarios sobre la contracción del consumo, los impacto que tendría en la pobreza serían los siguientes: en el primero, con una caída de 10% aumentaría a 46.6%; en el segundo, si el consumo baja 20%, la pobreza general ascendería a 51.9% y la extrema a 12.8%. En el tercer escenario, si el consumo desciende 30%, la pobreza general se incrementaría a 57.3% y la extrema a 15%.

“Nosotros lo que les estamos mostrando son tres escenarios posibles, pero no nos estamos inclinando por ninguno de los tres”, explicó Alaniz, quien sostuvo que Nicaragua es altamente vulnerable a caer en estado de pobreza.

“Una ligera caída en el consumo produce un aumento más que proporcional en la pobreza”, destacó.

Sube en el área urbana

Nicaragua venía experimentando un avance en la reducción de la pobreza, según la Encuesta de Hogares de Fideg. En 2015, la pobreza general llegó a 39% y la pobreza extrema a 7.6%. Pero en 2016, la pobreza general retrocedió a 42% y la extrema a 7.7%.

En 2017, según el mismo estudio, se logró una reducción de 0.8 puntos porcentuales en la pobreza general, respecto a 2016, pero se registró un aumento en la extrema pobreza de 1.6 puntos.

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El incremento en la pobreza extrema se dio en 2017 en el área urbana, indica Fideg.

Alaniz explicó que ese incremento en el área urbana se debió a la pérdida de empleos e incremento del costo de la canasta básica.

“En esos años hubo una desaceleración de actividades económicas que son predominantemente urbanas, como la construcción”, explicó el economista.

Alaniz señaló que la mejoría de la pobreza en general se debe al desempeño del área rural.

Dijo que la encuesta realiza el ejercicio de un índice de términos de intercambio de los productos agropecuarios, que determina cuál es la relación entre el precio de los productos que venden con respecto a los productos que consumen.

“Cuando ellos (los productores agropecuarios) mejoran esos términos de intercambio, el ingreso de esos hogares mejoran; y cuando los ingresos mejoran, mejora la capacidad de consumo, que es la medida de bienestar para este estudio”, aseveró Alaniz.

En el período de estudio, según Alaniz, una mejoría de los términos de intercambio produjo un incremento del ingreso y del consumo en esos hogares predominantemente agropecuarios.

Otro factor importante en la reducción de la pobreza son las remesas familiares.

“Las remesas juegan un papel fundamental para mitigar la pobreza en el país”, señaló Alaniz. Según el Banco Central de Nicaragua, en el 2017 ingresaron a Nicaragua US$1,390 millones en concepto de remesas.

El 25% de los hogares encuestados por Fideg recibe remesas. Estos reportaron que reciben un monto promedio de US$150 al mes. Pero si esos recursos no hubieran llegado a esos hogares, la pobreza general en 2017 hubiera sido de 47.7% y no de 41.2%, es decir, más de seis puntos porcentuales.

En el caso de la pobreza extrema, hubiera ascendido a 12.5%, y no a 8.4%, si los hogares no hubieran recibido dinero de sus familiares que habitan en el exterior.

La pobreza es dinámica 

La pobreza no es estática, es dinámica. Hay hogares que entran a la pobreza y hogares que salen de ella, explican los especialistas de Fideg.

El estudio es longitudinal, se han observado los mismos hogares a lo largo del tiempo.

“Esa particularidad del estudio permite ver al fenómeno de la pobreza como una película, es decir, podemos ver todo el movimiento”, dijo Alaniz.

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Señaló que hay hogares que un año están dentro de la pobreza extrema, pasan a la pobreza general en otro, luego pasan a ser “no pobres” o al contrario.

 Enrique Alaniz, director de investigaciones del Fideg, durante la presentación de los resultados de la encuesta. Manuel Bejarano/END -

Afirmó que el 17% de los hogares desmejoraron su condición de bienestar en 2017, respecto al 2016.

Afirmó que 15.9% de los hogares tuvieron transiciones positivas en 2017, con respecto a 2016, y el 52% de los hogares no variaron su condición. 

“En 2016 eran no pobres y al año siguiente (en 2017) siguieron siendo no pobres”, aseguró.