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Nicaragua, que negocia junto a otros países de América Central un Acuerdo de Asociación con la UE, se mostró prudente hoy en Praga sobre su finalización el próximo julio, tal y como confía el bloque, al estimar que Bruselas debe aceptar todavía algunas reivindicaciones. "Lo que queremos es un buen acuerdo, es mejor que un rápido acuerdo", declaró en rueda de prensa el vicecanciller nicaragüense, Valdrak Jaentschke Whitaker, tras reunirse con responsables europeos.

La comisaria europea de Relaciones Exteriores, Benita Ferrero-Waldner, había poco antes confiado en que el Acuerdo de Asociación con Centroamérica - que incluye a Nicaragua, Honduras, El Salvador, Costa Rica y Guatemala - sea cerrado en la próxima ronda de negociaciones en Bruselas, que esperó sea "la última". Whitaker declinó contradecir "el optimismo" de la comisaria, pero exigió que el acuerdo incluya el compromiso de Bruselas de "respetar la idiosincrasia y la soberanía" de los países centroamericanos y de que no se utilice el comercio como "arma política".

El texto que será suscrito "debe asumir la posición de los dos, no de uno solo", prosiguió el vicecanciller, estimando empero que en la reunión con los responsables europeos, al margen de la cita de cancilleres de la UE y del Grupo de Río, "se avanzó en el buen sentido". El Acuerdo de Asociación, que cubre aspectos comerciales, políticos y de cooperación, tropieza también con la delicada cuestión de las exportaciones de productos a Europa como el banano, cuyos aranceles son denunciados por países latinoamericanos como discriminatorios, frente a otros exportadores que gozan de un régimen preferencial.

Bruselas no palpa avances comerciales con AL
La UE y el Grupo de Río cerraron hoy su cita de cancilleres en Praga con una declaración de buenas intenciones, sin alcanzar resultados tangibles sobre sus diversas negociaciones comerciales, que chocan con más o menos obstáculos y en el caso de Mercosur siguen paralizadas. En los encuentros del bloque europeo con México, Chile, América Central y Mercosur, en el segundo día de esta reunión bienal, los cancilleres de ambos lados del Atlántico prometieron reforzar sus lazos comerciales y seguir trabajando unidos en distintos ámbitos como la crisis financiera o la lucha antidroga.

Pero las conversaciones no permitieron concretar avances en las alianzas comerciales que la Unión Europea mantiene o negocia con varias regiones de América Latina y el Caribe. En la reunión entre la UE y los países integrantes del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay) se constató el 'statu quo' de las negociaciones para el Acuerdo de Asociación, paralizadas desde hace meses. Una rueda de prensa prevista al término del encuentro fue anulada por "cuestiones de tiempo".

El canciller paraguayo, Jorge Lara, había ilustrado ayer la postura de algunos países del Mercosur, al asegurar que no es partidario de reanudar las tratativas hasta que finalice con éxito la Ronda de Doha para la liberalización del comercio mundial, paralizada desde hace casi un año. México y Chile, que ya firmaron a principios del 2000 su Acuerdo de Asociación con Bruselas, destacaron la importancia de reforzar los intercambios comerciales, especialmente en tiempos de crisis, como vía para reactivar sus economías.

UE revisará relaciones con Cuba en junio
Un encuentro previsto entre la UE y la Comunidad Andina de Naciones (CAN) fue anulado por divergencias internas con Bolivia, contraria al tratado de libre comercio que Bruselas negocia separadamente con Colombia y Perú. México, que preside actualmente el Grupo de Río, conformado por 23 países latinoamericanos y caribeños, recibió por otra parte las felicitaciones de sus colegas y de la Unión Europea, por sus "enormes esfuerzos" para controlar la propagación del virus H1N1, al término de la reunión de dos días.

Por primera vez, Cuba estuvo representada en la reunión por su canciller, Bruno Rodríguez, después de su ingreso en el Grupo de Río a fines de 2008. Rodríguez se entrevistó bilateralmente durante su estancia en Praga con su colega español, Miguel Angel Moratinos, quien le expresó el apoyo de España para que la Unión Europea decida el próximo junio, cuando revisará sus relaciones con Cuba, proseguir el diálogo político iniciado el año pasado.

Moratinos expresó el deseo de que ese diálogo pueda ser "ampliado" durante la presidencia española de la UE, en el primer semestre de 2010, y no descartó revisar la Postura Común de los 27, en la que se pide a Cuba avances en democracia y respeto de los derechos humanos. Rodríguez, que el pasado lunes se entrevistó en Bruselas con responsables de la UE, reclamó que se revoque ese documento de 1996, pero la presidencia checa del bloque condicionó esa decisión a progresos en la situación de los derechos humanos en la isla.