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Café Colorado tenía un mes y medio de haber abierto sus puertas al público, en Managua, cuando inició la crisis sociopolítica de Nicaragua, en abril pasado.

Unos meses después los sueños de los fundadores de este restaurante se vinieron abajo, igual que la inversión realizada, cuando tuvieron que cerrar el local.

“Nuestro objetivo era un restaurante-café familiar, que garantizara alimentos de alto valor nutritivo y buen sabor, preparados por un chef y supervisados por una nutricionista. Los fundadores son exactamente eso: un chef y una nutricionista, Patricia y Nicholas Schuch. Él es de Colorado (Estados Unidos) y yo nicaragüense. Y una tercera socia (mujer)”, contó a través de correo electrónico una de las propietarias.

A Café Colorado le estaba yendo muy bien: “Con ganancias de más del 100%, pagando todo a tiempo y teníamos ya clientes frecuentes”, expresó Patricia.

Empresarios afirmaron que la inseguridad por las noches atemorizó a su clientela. Archivo\END

Los emprendedores hicieron una inversión inicial de alrededor de US$15,000, porque adquirieron mesas de acero inoxidable, para garantizar la inocuidad de los alimentos; pagaban renta; compraron muebles y contaban con cinco trabajadores, los cuales se quedaron sin empleo al cerrar el local.

Para la emprendedora, la clientela se retiró del local más que todo por la inseguridad que sienten los nicaragüenses al salir por la noche: “Nuestra clientela nos visitaba más de 6:00 p.m. en adelante”.

Las pérdidas

El sector de hoteles y restaurantes registró una caída interanual en agosto de 33.1%, como consecuencia de la menor afluencia de visitantes procedentes del exterior, reflejó el Índice Mensual de Actividades Económicas (IMAE), del Banco Central de Nicaragua (BCN).

El Gobierno, además, afirmó en la exposición de motivos del proyecto de Ley del Presupuesto General de la República de 2019 que en el sector turismo, como consecuencia de la crisis, se han registrado pérdidas de US$231 millones, de abril a la fecha.

Vista de Granada. Archivo/END

Golpe emocional

Para la fundadora de Café Colorado fue difícil tomar la decisión de cerrar ese local. “Fue terrible. Ver toda la pérdida económica y, además de eso, teníamos clientes que nos pedían que continuáramos”, pero por más que quisieron seguir, las cuentas no les daban.

"Creo que toda la familia lo sintió. Nosotros somos padres de dos niñas y tuvimos que tener una conversación con ellas sobre cómo esto nos afectaría en nuestras finanzas, miedo y angustias. Por más que uno quiera ahorrar, si has perdido tu inversión inicial, al final no la recobraste. Te afecta en todas tus actividades económicas, sociales, culturales, es algo bastante integral”, contó.

Otro café que cierra

Café de los Sueños, ubicado en la calle La Calzada de la ciudad de Granada, anunció la semana pasada el cierre de sus puertas de manera definitiva. Su propietaria, Malena Ortiz, expresó que la clausura fue una consecuencia de la crisis sociopolítica que atraviesa el país.

Varios negocios, como Café Colorado y Café de los Sueños han hecho un esfuerzo por sobrevivir, invitando a sus clientes a través de las redes sociales a seguirlos visitando, pero con el paso de los meses, desde abril último, uno a uno ha ido anunciando su clausura.

Ortiz explicó que por la escasez de turistas y de clientela, que empezó desde hace más de cinco meses, se vieron obligados a despedir a más de 12 personas que trabajaban en el local. Café de los Sueños operó durante 6 años en la Ciudad Colonial.

Según la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), a julio de este año la crisis había provocado unos 62,000 despidos y empleos suspendidos en el sector de hoteles y restaurantes, de alrededor de 347,000 que suman entre todos los sectores afectados.

“Hicimos oficial nuestro cierre a través nuestra página de Facebook. El negocio era famoso por sus almuerzos y cenas, pero tuvimos que cerrar. Nuestro objetivo principalmente era promover el arte de Nicaragua, la música, cerámica y al mismo tiempo crear un espacio alternativo para los viajeros que nos visitaban de todas partes”, expresó Ortiz vía WhatsApp.

El sector de hoteles y restaurantes registró una caída interanual en agosto de 33.1%. Archivo\END

Ortiz hizo una inversión de US$80,000 para empezar su sueño, “en medio de muchos sacrificios y luchas”.

Afirmó que la clausura del local fue irremediable porque no hay seguridad en el país.

“El turismo decayó de una forma impresionante. Es algo que aún no lo puedo creer. Me siento que quedé incompleta de hacer muchas cosas en mi comunidad. Queríamos crear una ciudad verde, también teníamos actividades con los niños, en las que se les enseñaba a comer de manera saludable y todo eso se desplomó”, aseveró la emprendedora. Ortiz respondió a este medio por WhatsApp, porque está fuera del país.

Mientras tanto, el negocio está en venta. Afirmó que por el momento no piensa regresar, ya que no cuenta con muchos recursos económicos para volver a invertir en Nicaragua. Pero le encantaría regresar en un futuro.

Actualmente, en las redes sociales de muchos cafés, restaurantes u hoteles ya no se ofrece el plato del día, sino los muebles, utensilios de cocina y otros activos que fueron parte de la inversión inicial del negocio.

Nicaragua, cuya economía crecía por encima del 4.5% anualmente y tenía un sector turístico en expansión, estaba siendo un país interesante para el nacimiento de pequeños y medianos negocios, como Café Colorado.

La fundadora de este restaurante opinó que en un país como Nicaragua, que está en vías de desarrollo, se necesitan políticas públicas especiales y con enfoque de género para pequeños emprendimientos.