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El precio del petróleo intermedio de Texas (WTI) sufrió ayer un importante retroceso del 3.96% y cerró en US$66.43 por barril, después de que Arabia Saudí haya redoblado su apuesta por aumentar la producción para compensar el descenso de Irán y con preocupaciones por la desaceleración económica mundial.

Al final de las operaciones a viva voz en la Bolsa Mercantil de Nueva York (Nymex), los contratos futuros del WTI para entrega en noviembre restaron US$2.93 respecto a la sesión anterior.

Según analistas estadounidenses, el fuerte recorte de casi un 4% del precio del crudo, que vuelve a mínimos de hace dos meses y que habrá que ver si es puntual o no, puede tener que ver con las preocupaciones por la desaceleración del crecimiento económico mundial, así como por una evolución negativa de los mercados bursátiles en una nueva jornada de pérdidas en Wall Street.

El petróleo ya se ha enfrentado a vientos en su contra después de que la OPEP y la Agencia Internacional de Energía derribasen sus proyecciones para el crecimiento de la demanda mundial de petróleo.

En este contexto, se ha producido además el asesinato del periodista saudí y residente de los Estados Unidos, Jamal Khashoggi, por agentes saudíes en el consulado de Estambul, lo que ha suscitado peticiones de sanciones estadounidenses en contra el reino de Arabia Saudí.

En todo caso, el ministro de energía saudí, Khalid al-Falih, dijo el lunes que el país no tiene intención de reducir el suministro de petróleo y ayer apuntó que tiene la intención de aumentar la producción para satisfacer la demanda, ante las sanciones estadounidenses que reducen las exportaciones de crudo de Irán.

Las sanciones sobre el crudo iraní entrarán en vigencia el próximo 4 de noviembre y Washington depende en gran medida de Arabia Saudí para llenar el vacío dejado por la pérdida de los barriles iraníes.