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La moderna Terminal de Contenedores de Moín (Caribe) que acaba de comenzar a recibir barcos, busca poner a Costa Rica en el mapa logístico internacional, aumentar la competitividad y generar desarrollo en una de las zonas con más necesidades del país. 

El puerto, valorado en cerca de US$1,000 millones y dado en concesión a la empresa holandesa APM Terminals por 30 años, comenzó operaciones hace una semana con su primer puesto de atraque y su primera fase estará completa en febrero de 2019.

Las proyecciones indican que la terminal, con capacidad para recibir barcos postpanamx, recibirá a inicios del 2019 en promedio 10 buques por semana, cantidad que irá aumentando paulatinamente. 

“La puesta en marcha de la TCM amplía el panorama para nuestro comercio internacional, tanto exportaciones como importaciones, poniéndonos al lado de los grandes, permitiéndonos acceder a nuevas rutas, recibir buques más grandes y en general visualizar un futuro más competitivo”, aseguró la ministra de Comercio Exterior, Dyalá Jiménez. 

Costa Rica se ubica en el puesto 84 en materia de puertos en el Índice Global de Competitividad 2018 del Foro Económico Mundial, una posición que con el nuevo puerto las autoridades esperan mejorar a partir de 2019.

El primer barco que llegó al puerto fue el Capitán Beatrice, que transportaba 2,500 contenedores refrigerados, de los cuales descargó 300 para que fueran llenados con productos de exportación de Costa Rica. 

Este primer puesto de atraque forma parte de la fase 2A de construcción del puerto, la cual estará lista para febrero de 2019 con una extensión de 40 hectáreas, que incluye 432 metros de muelle con una profundidad de calado de 14.50 metros, seis grúas pórtico Súper Postpanamax y una dársena de maniobras de 450 metros de diámetro. 

Esta etapa tendrá una capacidad de manejo de más de 4,000 contenedores de carga refrigerada. 

Una vez concluida la fase 2A, APM trabajará en las siguientes dos etapas restantes (2B y 3) que abarcan 20 hectáreas cada una. 

La 2B empezará cuando la terminal alcance una atención de más de 1.5 millones de contenedores por año y consiste en 250 metros más de muelle y dos grúas pórtico Súper Postpanamax. 

La fase tres se comenzará a construir cuando se alcance una atención de más de 2.5 millones de contenedores por año, y agregará 600 metros de muelle y una grúa pórtico súper postpanamax. 

Al completarse estas fases el puerto contará con un área total de patio de 80 hectáreas, las cuales estarán confinadas por un rompeolas y diques de 3,907 metros de longitud. 

Buques grandes

Tras el inicio de operaciones, el director general de APM Terminals, Kenneth Waugh, ha señalado que Costa Rica deja de ser un puerto para barcos pequeños que requieren transbordo, a uno con la capacidad de recibir buques grandes que tienen conexión y travesía directa con el mercado. 

“Representa un cambio en los paradigmas logísticos del manejo de cargas marítimas y, por ende, un salto enorme hacia la mejora en la competitividad nacional”, afirmó. 

Pero la obra tuvo que superar una década de trámites burocráticos, legales, huelgas de los sindicatos de los puertos estatales hasta que en el 2014 el Gobierno le dio la orden de inicio de la construcción. 

El proceso empezó en 2008 con los estudios previos y en 2011 la obra fue adjudicada a APM Terminales, pero no fue hasta tres años después que se le dio la orden de inicio de obras.

Isla artificial 

Para construir el puerto, considerado una de las mayores obras de infraestructura en la historia del país, fue necesaria la creación de una isla artificial de 40 hectáreas.  El puerto se encuentra en la provincia de Limón (Caribe) una de las zonas con mayores problemas de empleo y pobreza del país, que se verá beneficiada con fuentes de trabajo y un canon dirigido a obras en la provincia.

 Hasta ahora, el 85% del comercio internacional de Costa Rica se moviliza por los muelles estatales de Moín y Limón, ambos en el Caribe, a los que les urge inversión para su modernización.  El sector empresarial pidió por años a los Gobiernos que mejoraran la competitividad de esos puertos, a los que criticaban por la lentitud de sus operaciones.