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Combinar la experiencia del diseño gráfico y la habilidad en manualidades le permitieron hace tres años a Karla Andrea Arias fundar un pequeño negocio: Printarias. La emprendedora comenzó a elaborar tarjetas de invitación, bolsas de papel decoradas, cajas para empaque y otros productos a base de papel.

Antes de tomar la decisión de trabajar en esos productos, Arias laboraba en una empresa editorial, en diseño. Pero después de tener un horario establecido de trabajo, ingresos fijos y desarrollo en su profesión, pasó a la etapa más difícil que era decidir quedarse en su zona de confort o luchar por sus ideas.  Después de dos años de salir al mercado, los pedidos incrementaron.

“Los pedidos tenía que trabajarlos después de un horario, sacrificar mis fines de semana para  hacer las entregas y cumplir lo que los clientes me solicitaban”, narró la emprendedora. El inicio fue duro —dijo— porque muchas personas no le daban el valor que realmente tenía cada pieza.

La joven tenía que decirles a los clientes lo que le conllevaba realizar esa pieza. “Mi meta, mi objetivo, ha sido cambiar esa mentalidad de las personas. Con el diseño, es el valor agregado que yo le doy a cada pieza, que no va a tener una pieza cualquiera, sino única. Y ahora ya tienen otra visión”, contó Arias.

Printarias comenzó a promocionar sus productos en las redes sociales y así se mantuvo por dos años. En el tercero, decidió establecer una tienda física, pero su ampliación ha sido frenada por la crisis sociopolítica.

Arias dice que en abril no percibió “ni un solo córdoba de ganancia”, pero eso no la hizo abandonar su emprendimiento. Sin embargo, la obligó a redireccionar sus planes de trabajo. Karla Andrea Arias puede ser localizada en Facebook o Instagram, buscándola por su nombre.

Para recuperar el mercado, ha desarrollado un pequeño estudio de mercadeo, además de ser más abierta a la demanda de los clientes. “Si la persona quería acceder a un diseño sencillo, pero no tenía suficiente dinero  para comprarlo, entonces yo lo realizaba  y de esa manera resurgí”, explicó. En la actualidad, Printarias está ubicado en Nindirí, Masaya, y brinda empleo a dos personas.

Formal 

Arias reconoce que la formalidad de su negocio en un inicio fue tedioso, y costoso. Ahora, estando en la formalidad, accede a contratos con empresas formales y le permite llevar una contabilidad más clara de sus ingresos y gastos.

Además destacó que entre los mismos emprendedores se pueden realizar alianzas estratégicas. Ella está aliada con otro negocio que traslada materiales médicos a Managua. “Ellos nos traen los productos, para ahorrarnos el viaje, y nosotros les damos publicidad. Eso nos ha ayudado bastante a reducir costos”, indicó la emprendedora.