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“Estamos presenciando en estos días imágenes de ríos de gente que huyen de los campos y de los pueblos de nuestra América Latina y el Caribe, como si se tratara de zonas de guerra”, dijo el subdirector de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), Julio Berdegué, durante la inauguración de la Semana de la Agricultura y la Alimentación que se realiza en Buenos Aires, Argentina.

Según el representante de la FAO, las dos principales causas de las recientes olas de migración en América Latina y el Caribe, y sobre todo de los países centroamericanos, son las “prolongadas” sequías del corredor seco en estos países y la caída del precio del café.Los niveles del lago cocibolca disminuyen en época seca, pese a su gran extensión. EFE/END

Berdegué enfatizó, en una conferencia de prensa, que para la FAO es importante crear condiciones para que las personas no decidan migrar. “En el momento en que el migrante compró el boleto para subirse al bus, al micro (bus), y salir, ya tenemos pobreza. Nuestro trabajo consiste en ver cómo creamos condiciones para que no quiera, para que no tenga que subirse al bus”, dijo el funcionario.

Está bien si quiere irse porque tiene otras oportunidades, pero que no se vaya por una situación donde realmente no tiene otra opción, comentó Berdegué.

“Tenemos cuatro millones de campesinos en el corredor seco que perdieron sus cosechas. Además, cayó el precio del café. Entonces, el trabajo para ir a cosechar café también bajó. Esa combinación de sequía y bajos precios del café son realmente una bomba, haciendo que miles de familias sufran las consecuencias”, sostuvo.

Esa combinación de sequía y bajos precios del café son realmente una bomba, haciendo que miles de familias sufran las consecuencias”.

Por ejemplo, el precio pagado por quintal de café en Nicaragua en el ciclo productivo reciente (octubre 2017 a septiembre 2018) bajó de US$141 a US$120 por quintal, es decir, 15%.

Revolución agrícola

A la “Semana de la Agricultura y la Alimentación: Desafíos Futuros para América Latina y el Caribe”, que se está llevando a cabo esta semana en Buenos Aires, asisten más de 1,000 personalidades de distintas partes del mundo, entre funcionarios de gobiernos, científicos y representantes de organizaciones no gubernamentales, entre otros.

Berdegué señaló que la región necesita una revolución agrícola que erradique el hambre y que siente las bases de una alimentación que enriquezca nuestras vidas, y “no una que nos enferme”.

Afirmó que “la transformación de la agricultura que nos corresponde realizar es una que se haga cargo del hecho lacerante de que hoy, en pleno siglo XXI, casi la mitad de la población rural de América Latina y el Caribe vive en condición de pobreza rural y que uno de cada cinco habitantes rurales vive en pobreza extrema”.

Según Berdegué, América Latina y el Caribe produce alimentos suficientes para asegurar el consumo básico de sus 646 millones de habitantes y a otros 169 millones de personas de otras regiones.

Sin embargo, en la misma América Latina y el Caribe, según el representante de la FAO, 39 millones de personas sufren hambre y es una cifra que en los últimos tres años “viene aumentando”.

Además, 294 millones de latinoamericanos y caribeños, es decir el 46% de la población, sufre malnutrición. Eso a pesar de que, como dice Berdegué, la región es como un “jardín del Edén”, donde se producen cereales, oleaginosas, carnes, café, cacao, verduras, frutas, jugos, vinos, azúcar, “que se venden en cada rincón del planeta”.

40% de mujeres que aportan a la alimentación, no perciben ingresos

En América Latina y el Caribe, decenas de millones de mujeres trabajan en los sistemas alimentarios, pero alrededor de un 40% de ellas, aunque “aportan a nuestra alimentación, no perciben ningún ingreso”, dijo Julio Berdegué, subdirector de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

“Las estadísticas oficiales las clasifican (a estas mujeres) como trabajo familiar no remunerado”, pero “no vemos esos niveles de trabajo familiar no remunerado entre los hombres que trabajan en el campo” en esta región, subrayó.

En ese sentido, Berdegué ve la necesidad de una agricultura más eficiente y más competitiva, que contribuya al crecimiento económico, que es indispensable para tener más bienestar y más oportunidades para toda la población. Agregó que esa mayor competitividad debe basarse, además, en una mayor productividad y cambio técnico.