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En el último trimestre del año se estima que el país reciba US$326.6 millones en remesas para lograr la meta planteada en 2018, según cifras proyectadas por el Banco Central de Nicaragua. A finales de 2017, el BCN calculó que para este año los ingresos por remesas rondarían US$1,424 millones. Hasta septiembre habían ingresado a US$1,097.4 millones para un promedio de US$121.93 millones, por lo que los especialistas opinan que lograr esta cifra es posible dada la evolución mensual de ingreso de estas divisas.

En el cuarto trimestre de 2017 el país captó US$371.2 millones. Hasta septiembre de 2018, los meses con mayores ingresos fueron, abril, mayo y agosto, pues los envíos totalizaron US$128.9 millones, US$127.1 millones y US$126.7 millones, respectivamente.

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Para el economista Sergio Santamaría, lograr la meta para este año es posible, dado el promedio mensual de remesas que ha ingresado al país, mismas que son como un colchón que sirve para cubrir algunas necesidades de la población. En años anteriores el BCN ha indicado en sus reportes que las remesas son una de las fuentes de crecimiento del país.

“Por el promedio que se lleva parece que si se pueden conseguir (US$1,424 millones). Las remesas son un ingreso neto, es el resultado de la exportación de la fuerza de trabajo, de la Población Económicamente Activa que se va. Los nicaragüense que están trabajando en el exterior nos están aportando al año más de US$1,200 millones y eso es casi el 10% del PIB, es una divisa líquida, el país no consume (gasta) nada para recibirla, solo el drama familiar y humano, es algo importante y es un colchón para cubrir las necesidades de la población”, indicó Santamaría.

Calificada

Añade que parte de la población que ha migrado por las tensiones que se vive en país, es mano de obra de industrias especializadas con ciertos niveles de calificación que difícilmente podrán encontrar un trabajo con igual remuneración en el país.

“La gente ha salido buscando trabajo (en el exterior) porque se quedó sin empleo en el país y trata de nivelar el consumo de sus hogares. Es gente joven y con capacidades, muchos se desempeñaban en actividades especializadas y probablemente esa gente va buscar alternativas de ingresos similares a los que percibían acá, aunque no sea desempeñando la misma actividad”, explicó.

Costa Rica

El ritmo de crecimiento de las remesas el próximo año dependerá del desempeño de la actividad económica de los países emisores de estos fondos. El economista indica que en el caso de los migrantes nicaragüenses en Costa Rica podrían estar vulnerables debido al déficit público que puede incidir en la actividad de construcción, que es intensiva en mano de obra.

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“El caso de Costa Rica hay desequilibrios macroeconómicos por el déficit público en términos del PIB. Eso puede influir en una política de contracción del gasto público y a su vez puede desacelerar la actividad económica del país y especialmente en donde es intensivo en mano de obra como la construcción, ahí si nos afectaría”, afirmó.

Las estadísticas de remesas a octubre se difundirán hasta el 29 de noviembre de acuerdo al Calendario Anticipado de Divulgación del BCN

Más ahorro

Heylin Ordóñez recibe remesas provenientes de Estados Unidos desde hace más de una década, y aunque no ha visto variación al alza o a la baja de los envíos, si ha notado que ahora destina más dinero para la compra de alimentos, que es su principal gasto. “Al menos yo siempre estoy recibiendo lo mismo, pero gasto más en la comida por el incremento en el precio de los productos, pero hago el esfuerzo de ahorrar más para cubrir la promoción de los niños. En estos tiempos hay que pensar bien si uno quiere darse un gusto”, indicó la madre de cinco hijos.

Iris Orozco, una joven de 20 años, residía en el norte del país y su madre le enviaba remesas mensualmente desde Costa Rica para el pago de sus estudios, gastos de alimentación y vestuario. Durante los momentos más difíciles de la situación política decidió ahorrar lo más que pudo de la remesa que recibía y finalmente, a inicios de octubre, decidió juntarse con su madre en el país vecino para continuar sus estudios.