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Mauricio Sánchez Alguera se levanta a las 5:00 de la mañana, todos los días; alista el coche jalado por dos caballos y se viste de blanco y zapatos negros bien lustrados. A las 8 am se acerca al parque de la colonial Granada, donde, igual que otros cocheros, esperará a los turistas que desean recorrer la ciudad a bordo de un carruaje antiguo. 

El problema es que ahora llegan pocos turistas a Granada, desde que iniciaron las protestas ciudadanas contra el gobierno en abril pasado, comenta Sánchez, un hombre moreno con arrugas marcadas el rostro. Es el mismo que aparece retratado en los billetes de 100 córdobas que circulan en Nicaragua desde el año 2017, motivo por el cual la gente de la ciudad le llama ahora “el hombre del billete de a cien”.

A las 7 am, cuando se despide de su esposa Catalina Domínguez Ñurinda, sale con la esperanza de regresar a las 6:00 pm, con al menos 300 córdobas de ganancia, menos de la mitad de lo que podían obtener el año pasado. Él ha sido cochero desde hace 20 años, siguiendo los pasos de su padre, pero hoy lamenta la reducción de los ingresos.

Mauricio Sánchez a veces solo monta un cliente en todo el día, por la falta de turistas. Nayira Valenzuela/END

Mientras espera clientes, frente al hotel Plaza Colón, Sánchez conversa con algunos vendedores de artesanías, quienes también abren sus negocios poco después de las 8 am, a la espera de turistas nacionales y extranjeros.

“Solo hay dos cheles ahí”, dice mientras señala el corredor del hotel Plaza Colón. “Y eso que es viernes, al parecer hoy no va a estar bueno”.

El coche de Sánchez tiene el número 27. En total, son más de 40 los coches que ofrecen paseos a los turistas en Granada, todos afiliados a una cooperativa.

Antes de la crisis, lo usual en Granada era ver cantidades de extranjeros recorriendo las calles. Desde en la mañana hasta el anochecer, comenta el cochero.

Según el Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur), más de un millón de turistas visitaron Granada durante el 2017, incluyendo a extranjeros que llegaron en barcos cruceros a San Juan del Sur, convirtiendo a esa ciudad como principal destino turístico de Nicaragua hasta entonces.

Siempre a la espera de clientes, Sánchez va a conversar con otros cocheros que aguardan por lo mismo.

De pronto, se acerca un extranjero y Sánchez recurre al inglés básico que ha aprendido en cursos facilitados por la cooperativa: “Hello! Where are you come from, my friend?” Es una de sus frases recurrentes para abrir conversación con los turistas que, supone, no entenderán su español. Él dice que en los últimos años ha mejorado su inglés, escuchando a los clientes.

Así como se ha preocupado por el cuido del coche y los caballos, afina la lengua para relatar a los extranjeros de habla inglesa detalles y momentos de la historia de Granada, fundada por el conquistador español Francisco Hernández de Córdoba en el año 1524.

Por fin, un cliente

“No está buena la cuestión del turismo”, repite más de dos veces el cochero. Ha pasado mediodía y aún espera la llegada del primer cliente. Antes de abril, a las 10 de la mañana ya andaba recorriendo las calles de Granada con extranjeros a bordo. 

Este día que acompañamos a Sánchez en su rutina, hasta las 3:00 de la tarde consiguió que un turista subiera a su coche. Se acomoda el cabello negro liso, recoge un poco las mangas de la cotona blanca que viste y con una sonrisa amplia recibe a la extranjera que le ha pedido un paseo por la ciudad.

Sánchez recuerda que el año pasado algunos turistas le daban hasta 25 dólares por un recorrido; ahora ese precio ha bajado hasta 10 dólares.

Los coches están entre los atractivos de la ciudad de Granada. Nayira Valenzuel/END

En uno de los recorridos va hasta el malecón de la ciudad, junto al lago Cocibolca, pasando por la iglesia de Guadalupe, el convento de San Francisco y casas coloniales representativas. En otro, visitan el viejo cuartel La Pólvora, pasando por los muros de Xalteva y la iglesia La Merced.

El cochero cuenta que bares, restaurantes y hoteles que antes permanecían llenos de turistas, ahora lucen desolados y se percibe mientras el coche avanza por las calles principales de Granada.

“Ahorita está caído, con dificultad nos llevamos de 200 a 300 córdobas al día; en años anteriores ganábamos 800 córdobas, como mínimo”, relata Sánchez, quien antes de dedicarse a este negocio, trabajó como cargador de materiales varios en un carretón también jalado por caballos. Hace dos décadas el turismo le abrió su mejor oportunidad laboral y le inquieta pensar que se extienda la crisis que ya lleva casi ocho meses.

Mauricio Sánchez Alguera, en su impecable coche blanco. Nayira Valenzuela/END

Termina el recorrido con la extranjera, a quien deja en el Parque Central, el punto de partida. A las 4:00 pm, Sánchez tiene la esperanza de que haya un segundo cliente ese día; si no, tendrá que conformarse con los únicos 300 córdobas que ha obtenido, de los cuales dedicará una parte para el alimento de los caballos. Sus colegas, que también han pasado el día junto al parque central esperando turistas, parecen resignados con lo poco que han ganado y expresan la esperanza de que su suerte cambie pronto.