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La Heladería Granada, en la Calle de la Calzada, reabrió sus puertas después de tres meses de estar cerrada. Su propietario, César Lombardosi, de nacionalidad Francesa, lleva 4 años de vivir en Nicaragua junto con su familia.

El francés ideó la heladería pensando en los niños y las familias. Actualmente solo hay dos empleados en el negocio; antes eran ocho. “500 helados eran despachados a diario, pero ahora solo vendo unos 100”, lamenta Lombardosi.

El empresario francés es también administrador general del Hotel El Colonial, donde tuvo que despedir empleados, con la promesa de volverles a llamar cuando la situación mejore.

“En el hotel, una habitación preferencial la tenemos en US$50, cuando esta cuesta normalmente US$100”, afirma el empresario, quien decidió no solo invertir en Nicaragua, sino también, hacerla su hogar.

La depresión

Hace un año, las calles y restaurantes de Granada eran protagonistas de las tertulias de sus visitantes de todo el mundo. Solo en diciembre de 2017, la ciudad tenía los hoteles casi abarrotados con 127,000 extranjeros, según datos oficiales.

Ahora se logra ver a pocos extranjeros por las calles históricas granadinas. Uno o dos extranjeros toman sol en el casi vacío Hotel El Colonial. Varios módulos en la Plaza Rubén Darío, frente a la Casa de los Tres Mundos, tienen el rótulo “En alquiler”, porque algunos negocios dejaron de funcionar, entre ellos una tienda de telefonía celular, bares y restaurantes de comida rápida.

Una de las turoperadoras granadinas atendía en un día de diciembre del  año pasado, hasta 60 personas.  “Hoy recibimos a menos de 10 extranjeros por día”, dice Antoni Largaespada, administrador de Tierra Tour.

Quienes aún conservan sus negocios no pierden la esperanza de que la situación mejore. Granada era uno de los destinos favoritos para inversionistas extranjeros en turismo, y ahora prevalece la incertidumbre.

Aunque la temporada alta inicia en noviembre, la agencia no ha registrado ninguna reservación, siendo antes los originarios de Europa, Canadá, Austria y Holanda los principales generadores de ingresos para el negocio turístico granadino en esta época.

La operadora lleva 15 años en el mercado del turismo y “nunca había experimentado una depresión así”, además de ser afectados por la cancelación de todas las reservaciones proyectadas para fin de año, afirma Largaespada.

“Granada está bastante vacía, en el último mes se ve un leve incremento de turistas, pero los mismos no forman una industria sostenible”, afirma Xiomara Díaz, propietaria de The Garden Café.

Después del espectacular cierre de 2017 y 11 años en el negocio, Díaz nunca imaginó que tendría que cerrar este año, aunque solo haya sido por un mes.

A la fecha, The Garden Café solo ha recuperado el 25% de ventas de lo normal con relación al año 2017, por la visita de turistas nacionales.

Bajan precios

Hoteles como La Gran Francia, El Gran Balcón y el restaurante Café de los Sueños cerraron definitivamente. Otros negocios que han logrado mantenerse, tienen que recurrir a sus reservas económicas para pagar los servicios básicos. Es el caso del Hotel El Colonial.

Entre las medidas para sostener los negocios turísticos está reducir la planilla y otros gastos. Algunos empresarios turísticos prescindieron del 50% del personal y han optado por bajar los costos de los servicios a 60%, en comparación a los montos que tenían antes de abril pasado.

A pesar de estar en la temporada alta de turismo, la calle La Calzada en Granada, está prácticamente desierta.

Además, muchos ofertan sus servicios con precios más bajos para subsistir.

El restaurante The Garden Café, con un ambiente familiar, ha tenido que rediseñar el menú al redirigir su oferta a consumidores locales, quienes gastan menos en comparación con los turistas extranjeros.

Los locales en alquiler también tienen rentas bajas; uno que en febrero costaba US$900 mensuales, hoy lo ofrecen a US$500.

“Los alquileres tienen una baja de alrededor del 50%, la crisis ha influido indirectamente en nuestros negocios y ha sido necesario compensar los precios de renta”, dice Greshel Oviedo Marenco, administradora de la Plaza Rubén Darío.

En Granada, la mayoría de los negocios dependen del turista extranjero, y la ausencia de estos afecta los ingresos de pequeños y medianos negocios, sostiene Oviedo.

Quienes aún conservan sus negocios no pierden la esperanza de que la situación mejore. Granada era uno de los destinos favoritos para inversionistas extranjeros en turismo, y ahora prevalece la incertidumbre.

La administradora atiende a un cliente durante la entrevista con El Nuevo Diario, pero el trato no se da. “Hoy, quien viene a cotizar precio de arriendo primero analiza si vale la pena invertir, porque la situación no está favorable”, explica.

El Hotel Plaza Colón recurrió a bajar los precios hasta el 60%, según sus empleados, quienes han visto salir a muchos de sus colegas por la crisis.

El hotel tiene 10 años de existencia y en los últimos meses, quienes han optado por alojarse allí son turistas nacionales, quienes aprovechan las nuevas tarifas.

Ahora, una habitación sencilla podría costar US$30, con desayuno incluido.

Lo incierto

David Zafar, de origen israelí, volvió a Nicaragua en agosto al saber que había posibilidad de reabrir su restaurante, una inversión que inició hace 4 años.

Zafar relata que desde su primera vez en Nicaragua pensó en poner un restaurante, el cual empezó de la mejor manera, obteniendo excelente aceptación e ingresos.Este año, abandonó el país durante tres meses por su propia

Un lanchero espera turistas, para visitar las isletas de Granada.Nayira Valenzuela/END

seguridad y la de sus dos hijos, quienes se habían adaptado a la cultura nicaragüense, y por la nula asistencia de clientes decidió cerrar temporalmente su restaurante Pita-Pita, cuya especialidad es la comida mediterránea.

“Al enterarme que la situación estaba algo más controlada me regresé y abrí de nuevo”, dice Zafar, pero comenta que los resultados no han sido los más positivos, porque Granada una ciudad que funciona económicamente en un 90% por el turismo.

Quienes aún conservan sus negocios no pierden la esperanza de que la situación mejore. Granada era uno de los destinos favoritos para inversionistas extranjeros en turismo, y ahora prevalece la incertidumbre.