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Desde hace varios meses las empresas privadas de Nicaragua están tomando varias medidas para no prescindir de más trabajadores, aseguró el presidente de la Cámara de Industrias de Nicaragua (Cadin), Sergio Maltez.

“En las empresas se está llegando a arreglos (con los trabajadores), se están firmando acuerdos colectivos, en fin, todo tipo de acciones legales que se pueden hacer para mantener el empleo y no despedir a más gente”, afirmó el empresario. 

Por ejemplo, se están haciendo rotaciones o reduciendo las horas laborales, pero “no hay mucho margen de acción”, enfatizó el representante del sector industrial.

Maltez cree que esta es la peor crisis que han enfrentado las empresas en los últimos años. La crisis económica no está permitiendo a las empresas ni siquiera hacer sus presupuestos anuales, tienen que planificar día a día por la incertidumbre que prevalece.

“Ya la costumbre de hacer una proyección y un presupuesto anual no existen en este país”, subrayó.

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Mantener clientela

Dean García, director ejecutivo de la Asociación Nicaragüense de la Industria Textil y de la Confección (Anitec), comentó que esa industria “mantiene contacto directo y constante con los clientes” y les explican cómo está la situación para que no les cancelen.

“Todos los días llamamos a los clientes y nos ponemos en contacto con ellos. Así hemos logrado que no suspendan los contratos y mantener la expectativa de que el próximo año se van a renovar”, afirmó García.

Según el industrial, el 90% de las exportaciones textiles y de confección tienen como destino EE. UU.

En segundo lugar, señaló que la industria textil está enfocada en mantener los niveles de producción, eficiencia y la productividad. Esto lo han conseguido gracias a los convenios con los sindicatos, aseveró.

“Hemos buscado como concientizar a los trabajadores, como evitar la rotación de colaboradores y niveles de ausencia y tratar de aumentar la productividad dentro de lo posible. Tenemos diferentes actividades para mantener a los trabajadores e incentivarlos a producir más. Así es que les demostramos a nuestros clientes en el exterior que estamos haciendo algo para no quedarle mal”, explicó García.

El representante de Anitec añadió que el sector textil y de confección seguirá dialogando con los trabajadores, como fórmula para mantener los empleos. “Los despidos serán el último recurso”, indicó.

Pese a esos esfuerzos por mantener la clientela en el exterior, la productividad y el empleo, García afirmó que la industria también ha sido golpeada por la crisis sociopolítica del país. “El sector sí se ha visto afectado. Se ha reducido nuestro crecimiento, a pesar de que seguimos creciendo. Pero no sabemos cómo vamos a estar el próximo año. La situación política del país tiene a nuestros clientes en el exterior con incertidumbre”, explicó.

La semana pasada, el presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), José Adán Aguerri, manifestó que las pérdidas económicas en Nicaragua, como consecuencia de la crisis sociopolítica que empezó en abril, ascienden a más de US$1,300 millones.

El líder del Cosep aseveró que algunos sectores económicos del país perdieron en siete meses lo que les tomó construir en siete años y que otros perdieron lo que les tomó construir en tres o cuatro años.

Suspenden importación

El sector de agroquímicos tuvo que detener sus importaciones porque tenía llenos sus inventarios. A inicios del año habían importado para abastecer a los productores durante el ciclo agrícola, pero las ventas bajaron demasiado.

Según Mario Hanon, vicepresidente de la Asociación Nicaragüense de Formuladores y Distribuidores de Agroquímicos (Anifoda) y gerente general de la empresa Formunica, las ventas de ese sector se han reducido este año entre 15% y 20%, en comparación con 2017.

“Todo se complicó este año. En definitiva, toda la industria importó lo suficiente al principio del año, después para bajar los inventarios se tuvieron que disminuir las importaciones”, dijo Hanon.

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El empresario cuenta con que el próximo año también esperan una reducción adicional en las ventas. Hay mucha incertidumbre que no permite a ningún sector económico plantearse metas, “pero es muy posible que tengamos una mayor reducción el año próximo, porque hay cultivos como el café que están muy afectados”, aseveró.

Hanon insistió en que una de las medidas que los empresarios de ese sector han tomado para sobrevivir a la crisis es “ajustar sus compras en el exterior para no llenarse de inventarios”, pero que la principal medida para enfrentar lo que se viene en 2019 “será tener mucho juicio en comprar para el próximo ciclo”.

El directivo de Anifoda señaló que las empresas también están adoptando medidas drásticas de ahorro. “Nos estamos socando la faja, como decimos los nicaragüenses. Las medidas de ahorro son las que harán la diferencia entre sobrevivir o quedarse en el camino, porque en estos momentos la rentabilidad de las empresas se está viendo más perjudicada”, expresó.

Por otra parte, la reducción en los créditos, tanto para la industria de agroquímicos, como para los agricultores es “un cuello de botella” para la recuperación del sector en este año, y probablemente será en 2019, dijo Hanon.

“Nosotros vemos una futura contracción del sector agropecuario para el año 2019, porque va a ser más limitado el financiamiento bancario para esta actividad”, expresó.

Por otra parte, el vicepresidente de Anifoda expresó que en el sector también ha habido reducción de plazas laborales, como consecuencia de la crisis social, política y económica, pero en menor cantidad que en otras áreas de la economía.

Turismo

Los empresarios del turismo ahora están ofreciendo precios especiales y promociones para mantenerse a flote porque son los más afectados por la crisis. De acuerdo con estimaciones de la Cámara Nacional de Turismo de Nicaragua (Canatur), la llegada de turistas se reducirá 31.3% este año. El año pasado, el país recibió 1.96 millones de turistas, pero 2018 cerrará con 1.34 millones.

“Los empresarios turísticos están recurriendo a ofertas especiales, promociones, bajando precios para tratar de mantenerse abiertos a ocho meses de la crisis, manteniendo sus contactos a nivel internacional para no perder esa relación comercial, pero si no hay una solución política no van a poder levantar cabeza, porque están en actitud de sobrevivencia nada más”, indicó Lucy Valenti, presidenta de Canatur.

En diciembre, que está en la temporada alta, los hoteles pequeños pretenden elevar los rangos de ocupación de 5% a 10% a proporciones entre el 25% y 35%, sin embargo, para ser atractivos han bajado los precios entre 50% y 60%, comentó Valenti.

Los hoteles grandes van a tener 41.5% menos en ventas y la ocupación anual de 2018 terminará en un 38.4%, cunado 2017 cerró en 65%, refirió la presidenta de Canatur.

Valenti dijo que “mientras se mantengan las alertas de viaje y la situación del país siga siendo negativa, será difícil recuperar el mercado con toda la crisis que se vive”.

La renta de vehículos, un servicio estrechamente relacionado con el turismo, también experimentó bajas superiores al 30% en flota y empleos y un descenso en ingresos por ventas del 50%, según las proyecciones para este año de Canatur.

En el caso de los restaurantes no se observa una recuperación, pues el 30% continúa cerrado y emplean 30% menos de la mano de obra contemplada antes de la crisis.

Los vuelos continúan bajando, pues según Valenti para diciembre solo están previstos 67 vuelos semanales, mientras en febrero de este año, el país registraba 149 vuelos por semana.

Exportadores

Guillermo Jacoby, presidente de la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN), manifestó que el sector exportador pretendía crecer entre el 6% y 10%, sin embargo, cerrarán el año con una contracción de entre 1% y 2%, por la crisis que afecta al país desde el 18 de abril.

Entre enero y octubre de este año, las exportaciones de Nicaragua cayeron 2%, cerrando ese momento con US$2,262 millones, mientras que en el mismo periodo de 2017 estas ascendieron a US$2,302 millones, según el Centro de Trámites para las Exportaciones (Cetrex).

De los ocho meses de crisis, mayo y junio fueron los más complicados para el desarrollo de las actividades exportadoras, según lo expuesto por Jacoby.

La brecha entre las proyecciones del 2018 y las exportaciones reales tras el estallido social es cercana a los US$400 millones, sostuvo el presidente de APEN.

El directivo de  APEN señaló que los estragos que se mantienen a la fecha son la pérdida de la imagen de país ante el resto de la región, además, de la pérdida de confianza de los inversionistas que ya no vendrán para hacer transformaciones importantes en las exportaciones.