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Un proyecto de energía renovable que promovía el uso y producción de biodiésel en Nicaragua cesó sus operaciones para trasladar su propuesta a otro país de la región centroamericana o de América del Sur, confirmaron a El Nuevo Diariorepresentantes de los inversionistas.

En su primera fase el proyecto pretendía invertir US$500 mil y era impulsado por la empresa Verde Grupo, desde el 2015, en una comunidad del municipio de San Juan del Sur, Rivas.

Adrián Schottka, de nacionalidad alemana y gerente de Verde Grupo, confirmó a El Nuevo Diario que los socios decidieron suspender el proyecto, por trabas aduaneras que obstaculizaron a inicios del 2018 el ingreso de cargamentos de biodiésel que comercializarían en Nicaragua y agregó que a esto se sumó la crisis sociopolítica que estalló en abril y que ahuyentó a uno de los inversionistas estadounidenses.

El proyecto apostaba, en su primera fase, extraer aceite ricino o castor a partir de la semilla de higuera, para exportarlo a Alemania como materia prima destinada a la elaboración de biodiésel, lubricantes, plásticos resistentes al frío y cosméticos.

Para autoabastecerse de semillas de higuera, los inversionistas procedieron a cultivar esta planta en grandes extensiones a partir del 2015, en la comunidad Las Pampas, del municipio de San Juan del Sur y en dicho lugar también se fijó la construcción de la planta procesadora para el 2018.

PLANTACIÓN DE HIGUERA

En los primeros dos años, los planes de los inversionistas marchaban viento en popa, y hasta habían logrado establecer una plantación de 100 manazas de higuera y en abril del 2018 hacían planes para traer desde Brasil la planta procesadora, pero el estallido social cambió la historia.

“La maquinaría para instalar la planta procesadora de aceite ricino estaba prevista ingresar a Nicaragua el 10 de abril, pero por inconvenientes con la empresa naviera se pospuso el traslado para el 24 de ese mismo mes y en ese lapso de tiempo surgió el estallido social que ahuyentó a uno de los socios del proyecto”, explicó Schottka.

Borijove Vukadinovic, presidente de la compañía estadounidense Better Energy Solutions Today INC, fue uno de los que se interesó en el proyecto y hasta se convirtió en el socio mayoritario de Grupo Verde, tras percatarse del potencial que tiene Nicaragua en la producción de biodiésel a través de semilla de higuera.

Estos contenedores de biodiésel permanecen en las bodegas del puerto de Ciudad Rama, desde el 24 de enero del 2018. Cortesía/ END

“Llegamos a Nicaragua en busca de promover e invertir en el uso de energía renovable, y al llegar al país en el 2015 nos enteramos que el mercado del biodiésel es un terreno virgen y que tiene gran potencial acá”, dijo Vukadinovic, durante una entrevista que brindó a El Nuevo Diario, en diciembre del 2017, cuando visitó el proyecto.

LOS EMPLEOS

Alí Vílchez, gerente de operaciones de Grupo Verde, detalló que el proyecto ya estaba brindando 25 empleos permanentes y que la visión de los inversionistas era ampliar el área de siembra de higuera a mil manzanas, porque en una segunda etapa pretendían producir el biodiésel y lubricantes en la propia planta.

El proyecto, paralelamente, estaba introduciendo y comercializando en el país el biodiésel, producido por la compañía Better Energy Solutions Today INC, lo cual era algo novedoso para los propietarios de vehículos, pero ya se estaba haciendo un mercado con la idea de promover el biocombustible y aportar a la protección del medio ambiente y la reducción de las emisiones de gas”, detalló Schottka.

En el 2017 distribuyeron en todo el Pacifico y centro del país 1,104,000 litros de biodiésel que arribaron al país en 48 contenedores y para el 2018 proyectaban un crecimiento de 25%.en las ventas.

“Empresas constructoras, transportistas, productores, ya estaban haciendo uso del biodiésel en León, Chinandega, Managua, Carazo, Rivas, Matagalpa, Jinotega y era una alternativa de energía verde que estaba ganando terreno, pero lamentablemente el 2018 fue un mal año y también optamos por cesar las exportaciones y la comercialización”, explicó Schottka.

LAS TRABAS DE LA DGI Y DGA

Eileen Martínez, representante legal del grupo, detalló que el obstáculo que puso fin a las importaciones y comercialización del biodiésel se dio en la Dirección General de Servicios Aduaneros (DGA).

Hace más de un año ingresaron al puerto de El Rama cuatro contenedores cargados de biodiésel y pese a que demostraron que estaban exentos del Impuesto al Valor Agregado (IVA) y del 10% del Derecho Arancelario al Importador, “nos aplicaron un cobro de US$9 mil y tras apelar al Tribunal Aduanero y Tributario Administrativo nos dieron la razón en septiembre, pero no se lograron recuperar dos contendores”, detalló Martínez.

Según la representante legal, los contendores habían arribado al puerto el 28 de diciembre de 2017y el 24 de enero de 2018, y serían utilizados para suplir la demanda de inicios de año.

Mientras demostraban a la DGA que era un producto que no estaba grabado con impuestos por estar dentro del convenio del TLC con Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana, surgió el estallido social, que desanimó a los inversionistas.

Para finalizar, comentó que a los inversionistas les pareció extraño que a los primeros contendores que enviaron en 2016 y 2017 no les hayan cobrado impuestos, pero sí a los del 2018.