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Aqua Wellness Resort que desde 2010 opera en el pacífico sur de Nicaragua confirmó a El Nuevo Diario que debido al impacto de la crisis en el sector turístico del país ha tenido que prescindir de colaboradores y reducir sus operaciones.

La falta de huéspedes obligó a la gerencia del Resort a emitir cartas de despidos a sus 83  trabajadores, pero el emblemático destino turístico permanecerá operando con un personal mínimo, que se encargará de brindar atención a los visitantes que requieran de servicios de alojamiento, bar y Restaurante.

“Aqua ha recibido con orgullo a los huéspedes en Nicaragua durante casi 10 años y continúa siendo uno de los más bellos resorts del país. A medida que el turismo ha disminuido en Nicaragua durante el último año, y a pesar del cierre de muchos hoteles en nuestra área, incluyendo nuestro vecino Mukul,  Aqua mantuvo los empleos de la mayoría de nuestro dedicado personal, trabajando en la comunidad durante el tiempo que tuvimos la capacidad de apoyar”, señaló vía correo electrónico Trevor Barran, CEO del Resort.

El resort está ubicado en medio de una densa montaña y tiene el privilegio de estar frente a playa redonda, zona costera del municipio de Tola, y el complejo está compuesto por 43 habitaciones, 23 villas que tienen capacidad para alojar a 109  personas.

Antes de abril del 2018, el Resort, contaba con 105 trabajadores, pero tras el estallido de la crisis 22 habían dejado su plaza por renuncias y por suspensión de contrato laboral.

Voces

Santiago Espinoza Acevedo de 56 años, fue uno de los trabajadores que recibió la carta de despido y según sus palabras, el recorte masivo del personal,  era algo que ya esperaban por la situación económica que vive el país.

Asimismo afirmó que la carta de despido fue extensiva para conductores, personal de mantenimiento, servicio de restaurante, administración, recepción  entre otras.

“Yo tenía dos años de trabajar como conductor de los vehículos destinados al traslado de turistas dentro y fuera del Resort, y por este contexto que atraviesa el país, todos los trabajadores del complejo turístico ya veíamos venir el despido tal y como sucedió”, relató.

Ricardo Mendoza, otro obrero del volante del Resort, explicó que la afluencia de turistas al complejo turístico era mínima y que venía en descenso desde que estalló la crisis socio política en el país.

Dijo que pese al momento que vivía la actividad turística, en el Resort no se habían presentado despidos y “lo que habían hecho para mantener el personal era dividirlo en dos turnos para laborar cada 15 días y así permanecimos hasta el 5 de febrero y los trabajadores estamos conscientes de la situación”, comentó.

Recordó que antes de la crisis los conductores realizaban entre uno y dos viajes a Managua, por día, para trasladar turistas y que con la crisis la actividad se desplomó al punto que llegaron a realizar un viaje al mes.

Esperan repunte del sector

La gerencia manifestó que el recorte de su personal surgió por mera necesidad, y que esperan que en el transcurso del año la actividad turística registre un repunte que les permita reintegrar a todo su personal  y proyecta que  Noviembre ya estén operando al cien por ciento.

“Lamentablemente, parece que la crisis en el turismo durará más de lo que esperábamos, y la ausencia de turistas internacionales hace insostenible nuestra operación de manera regular. Ante la evidente necesidad, estamos modificando las operaciones de Aqua para satisfacer más las necesidades de un cliente nicaragüense local”, agregó Barran.

La fuente agrega que las villas que oferta el resort, todavía pueden ser rentadas, “pero hemos reorganizado la compañía para que tenga una operación de alquiler de casas que pueda sostenerse durante estos períodos de baja demanda hasta que el turismo internacional regrese a Nicaragua”, dijo.

Según información del sitio web del resort, hospedarse en una “casa del árbol” de lujo costaba 349 dólares la noche, mientras que una suite se alquilaba en 285 dólares, y un estudio tenía un precio de 195 dólares.

Impacto

Debido a la crisis sociopolítica que inició en abril pasado, el sector turístico de Nicaragua perdió 62,400 empleos y US$440,000 en ingresos, porque 800,000 turistas cancelaron sus viajes al país, informó el jueves la Cámara Nacional de Turismo de Nicaragua (Canatur).

Hasta antes de la crisis sociopolítica, Nicaragua era considerada como uno de los destinos turísticos emergentes a nivel mundial, sin embargo, debido a los hechos de violencia, la presidenta de Canatur Lucy Valenti, señaló que la marca país ha sufrido severos daños y que tomará al menos 6 años de trabajo continuo recuperar los niveles que el país tenía antes del estallido.

De acuerdo con estadísticas presentadas por Canatur, en 2018 un total de 295,633 turistas ingresaron vía aérea a Nicaragua, lo que significa una caída de 41% en comparación a la cifra de 2017 (503,638 turistas).

Para este año, Canatur espera que lleguen unos 900,000 turistas, que le permitan al sector percibir unos US$390 millones.