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Las empresas podrían estar aplicando de manera errónea los cambios en la ley tributaria del país porque alrededor de esta se ha creado una confusión, afirma el economista Róger Arteaga, quien fue director general de ingresos en la DGI en el período 2002-2007.

Arteaga, quien además trabajó durante 20 años para el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), dice a El Nuevo Diario que, como la reforma la hicieron de prisa, no ha habido tiempo para una debida reglamentación y las disposiciones administrativas, para que los agentes económicos sepan cómo aplicarlas.

¿Cómo se está aplicando la reforma tributaria?

Hay que tomar en consideración que, en la situación actual del país, esta es una reforma totalmente equivocada. Primero, porque está profundizando algo que ya padece la economía de Nicaragua, que es la recesión. Desde abril de 2018, la economía comenzó a deteriorarse mes a mes, de tal manera que el crecimiento del producto interno bruto pasó de ser un 4% en diciembre de 2017 a -8% en el 2018; es decir, negativo.

La economía colapsó y poner más impuestos a una economía que está en recesión es profundizar la crisis. Hay que partir de ahí, que es una decisión totalmente equivocada. Esta reforma se dio en un momento en que había un impase entre la alianza que los empresarios tenían con el Gobierno.

Entonces, el Gobierno con el fin de buscar que los empresarios volvieran al “statu quo”, aplicó esta ley de reformas tributarias que es una reforma castigo. Castiga tanto a los productores, como a los consumidores.

Esta situación obligó a los empresarios a tocar a las puertas de la Presidencia para buscar cómo reiniciar el diálogo que se suspendió desde mayo. Los empresarios lograron que (Daniel) Ortega volviera de nuevo al diálogo y, como pudimos ver el propio día que empezó, la Asamblea aprobó esa reforma tributaria. Es una reforma castigo y lo que denota es la intención del Gobierno con relación al mismo diálogo.

Róger Arteaga. Cortesía/END

Esta reforma ha creado una total confusión. Primero, cuando se hace una reforma se tiene que aprobar la reforma, crear un reglamento y las disposiciones administrativas necesarias, para aclararle a la gente cómo va a ser el mecanismo de aplicación, pero, como esta reforma no tiene la intención de mejorar la economía, sino de aplicar un castigo, la misma premura y la prisa con que la hicieron no le ha dado tiempo a la administración tributaria para establecer el reglamento, mecanismos y divulgación a la gente de cómo va a ser la nueva relación del contribuyente con la administración tributaria. Entonces, actualmente se encuentra confusión entre las empresas.

¿Qué ocurre cuando no se cumple bien todo ese proceso?

Las empresas podrían estar aplicando de manera errónea los cambios en la ley tributaria. Como no está claro el panorama, de lo que hablábamos hace un momento, tiende a confundir a los agentes económicos. Esa manera tan apresurada de hacer esa reforma no ayuda a que los agentes económicos estén claros de cómo actuar, en relación con el pago de sus impuestos.

Una duda es si todos los productores podrían acceder al aval de exoneración de productos importantes para el agro, que ahora no están exentos del IVA. ¿Qué opina?

Pienso que no es posible, porque no están preparados ni los productores ni los consumidores. El problema es que la han hecho (la reforma) con tanta rapidez con el propósito de usarla como castigo, que no les ha dado el tiempo para explicarle a los agentes económicos cómo lo van a hacer. Ellos mismos lo reconocen, porque hablan de que cada tres meses van a estar revisando a ver si la pegaron o no la pegaron con la reforma tributaria.

¿Qué tipo de confusiones existen en las reformas aprobadas?

Uno de ellos es si el anticipo del IR va a ser parte del impuesto final, porque en el Código Tributario se habla claramente que, si el anticipo excede el pago del impuesto del período, el contribuyente tiene derecho a una devolución. Sin embargo, no se sabe si lo que va a ser deducible es el anticipo o el pago final del impuesto. De nuevo, se han metido en un lío, porque esas reformas que fueron aprobadas no fueron estudiadas ni consensuadas. Ha sido una imposición del Ejecutivo, que ni la administración tributaria sabe cómo la va a manejar.

Un experto en asuntos tributarios señaló en un tuit que las nuevas tasas del 2% y 3% podrían aplicarse hasta en 2020. ¿Usted qué opina?

Tiene razón porque eso es lo que dice el Código Tributario. Es un vacío que quedó en el Código Tributario y que al mover ese porcentaje del impuesto no se sabe si es parte del anticipo o es parte del pago final del impuesto. La reforma, lo que hizo fue modificar el porcentaje.

Pero el Código Tributario exactamente sí dice que una vez que sea reformado (ese impuesto) entra en vigencia al terminar el período en que se tomó la decisión. Él tiene razón. Lo que ocurrió fue que modificaron el porcentaje de ese anticipo. Entonces, la gente no sabe si tiene que comenzar a implementarlo ya o hasta que termine el período, que es en el 2020.

Róger Arteaga. Cortesía/END

¿Qué problemas ocasionará toda la incertidumbre y expectativas que hay alrededor de la reforma?

De esta reforma ya hay reacciones de algunas empresas que están pensando hasta en cerrar y buscar otros países, donde los traten mejor. Eso se debe a que sus márgenes son muy pequeños y sus ganancias se basan en el volumen de sus ventas. En estos están, sobre todo, las gasolineras, los supermercados, que venden con márgenes bien pequeñitos, pero como venden enormes cantidades tenían ganancias y las reformas se les van a comer las utilidades.

¿Usted cree que no afectará a los más pobres?

Es falso. Eso se llama falacia tributaria. Lo mismo cuando dicen que los que ganan más pagan más y los que ganan menos, pagan menos. Es una falacia, un engaño populista. El impacto de la reforma se traslada a la población vía precios.

Las empresas solo son retenedoras del impuesto, porque cobran el IVA y luego lo tienen que enterar a la DGI. Si las empresas tienen que pagar más impuestos, lo que hacen es subirle el precio a los productos, para poder amortiguar el golpe. Así se traslada vía precios.

En los mercados, la población percibe un incremento de precios. ¿Se está abusando de la reforma para subir los precios?

No. De toda forma, hay que ponerse en los pies de los comerciantes. Si no estás claro cuánto vas a pagar, lo más fácil es decir ‘mejor le aumento al precio y después veo si la pegué o no la pegué’, pero ahorita no está claro cuánto ni qué se va a pagar. Es una cuestión de precaución que toman los comerciantes para asegurarse que no van a perder. Otros lo hacen, claro está por especulación, para poder ganar más, pero eso es producto de esa confusión.