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La Unión Europea (UE) es el tercer socio comercial de Nicaragua, el año pasado compró unos US$280.78 millones en productos nicaragüenses, cifra que solo superan EE. UU. y Centroamérica, que en el mismo período compraron bienes por el orden de los US$1,000.08 millones y US$635.27 millones, respectivamente.

Este jueves, el Parlamento Europeo vota una resolución que incluye la activación de la cláusula democrática en el Acuerdo de Asociación entre Centroamérica y la Unión Europea (ADA), lo cual provocaría la expulsión de Nicaragua del arreglo que incluye tanto aranceles preferenciales, como apoyo al déficit presupuestario; aunque no es un boicot, el país seguiría exportando, pero en malas condiciones, señalaron las fuentes consultadas por El Nuevo Diario.

Azucena Castillo, diputada liberal en la Asamblea Nacional de Nicaragua, lamentó el riesgo que significa perder las ventajas que ofrece un acuerdo tan importante que costó mucho trabajo y tres años de negociación. La legisladora recuerda, además, que los primeros pasos para acercar a ambas regiones se efectuó con el diálogo de San José en 1984 y tuvo sus efectos hasta 1999.

“El ADA es un acuerdo regional de tres pilares: diálogo político; cooperación y comercio, siendo el  comercial el que se ha llegado a concretar. Ha costado llegar ahí. Perder todo el avance logrado, creación de divisas y un mercado con más posibilidades que no se han explotado, significa un retroceso para el país”, explicó Castillo. 

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Resaltó que los alcances del ADA va más allá de un Tratado de Libre Comercio (TLC), pues buscaba alcanzar compromisos en áreas como la política y cooperación y se perfilaba como un modelo que estimularía a la región centroamericana viendo el ejemplo de la integración europea. 

“En la cooperación de los países europeos, uno de los pilares está referido a la parte social, son fondos que se incluyen para apoyar el Presupuesto de la República. Son casi US$150 millones al año y es cooperación no reembolsable”, afirmó la diputada. 

Como parte del ADA se crearon acciones como el Proyecto Regional de Apoyo a la Integración Económica Centroamericana y a la Implementación del Acuerdo de Asociación (Praiaa) que finalizó el año pasado y era ejecutado por la Secretaria de Integración Centroamericana (Sieca).

El proyecto dio como resultado la Declaración Única Centroamericana (DUCA), reforma del Reglamento Centroamericano para la Administración de Contingentes Regionales del ADA UE-CA, Estrategia Regional para la Facilitación del Comercio y el Programa Intensivo de Internacionalización EKO BOOTCAMP, en el que participaron más de un centenar de empresas centroamericanas. 

El apoyo a los productores

La diputada refiere que el mercado europeo es difícil de acceder debido a sus normativas, pero aclara que este mercado “paga el esfuerzo realizado”. 

“Vemos que en la parte comercial se había logrado, con mucho esfuerzo, impulsar las exportaciones, pues se veían proyectos que llevaban de la mano a los exportadores, explicándoles cómo era el mercado; no se limitaba al trabajo de promoción. Europa es un mercado muy exigente, pero es muy buen mercado, que paga mejor sobre todo en los productos alimenticios”, dijo Castillo.

Igualmente, el ADA tiene un capítulo relacionado con las inversiones que pretendía atraer al empresario europeo, al que se le ofrece el mismo trato que a un empresario nacional. 

Ventajas arancelarias

Guillermo Jacoby, presidente de la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (Apen), indicó que si llega a disolverse el acuerdo lo que Nicaragua perderá son las ventajas arancelarias que tiene a esos destinos, por lo  que se incrementaría el precio final del producto. 

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“Vamos a poder seguir exportando a la Unión Europea, no es un boicot, porque ellos no dicen que Nicaragua no pueda exportar, lo que ellos afirman es que podrían activar la cláusula democrática y sacar a Nicaragua del Acuerdo. Eso significa que  perderíamos las ventajas arancelarias que nos otorga el acuerdo en relación a otros países. 

Al tercer trimestre de 2018, las exportaciones de Centroamérica a la Unión Europea, representaron el 23.8% del total, (US$5,641.03 millones), de acuerdo a las cifras más actuales de la Secretaría de Integración Económica Centroamericana (Sieca).

“La salida del acuerdo provocaría que nuestros productos no podrán competir, en las mismas condiciones, que el resto de los productos de Centroamérica”, apuntó Jacoby, tras explicar que cuando se pierde un mercado es difícil recuperarlo y más aún en momentos de incertidumbre como los que atraviesa el país.

“Si tus costos aumentan, perdés productividad, y te cancelan el contrato o compran menos. Supongamos que se cancela un contrato de tres años, ellos (el cliente europeo) firmarán otro con Guatemala o en Costa Rica por uno o dos años, no lo podés recuperar tan fácil, por eso es la urgencia de una salida política lo más pronta posible”, expresó.

A una posible separación de Nicaragua del ADA se une a los efectos negativos de la reforma a la seguridad social que aumenta las contribuciones de empleadores, empleados y Estado y a la reforma tributaria que deja a más productos gravados con Impuesto al Valor Agregado (IVA), Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) y Derecho Arancelario a la Importación (DAI), y el incremento de los precios de los combustibles,  lo que desemboca en una mayor pérdida de la competitividad, refirió el entrevistado.

El ADA es un acuerdo regional de tres pilares: diálogo político; cooperación y comercio, siendo el  comercial el que se ha llegado a concretar. Cortesía/END

“La salida nos hace perder competitividad, exportamos a la UE productos primarios y con la reforma que establece incrementos en los insumos productivos, ocasionará un aumento entre el 20% y 30% de los costos”, lamentó Jacoby.

Comercio

En los cinco años que tiene el ADA, 2017 fue el año más exitoso para Nicaragua, en términos de exportación a la eurozona, al pasar de US$211.85 millones en 2016, a US$307.29 millones para el año siguiente, lo que representa un incremento comercial de 45.1%, según cifras de Centro de Trámites para las Exportaciones (Cetrex).

En los primeros tres años del ADA, las exportaciones a ese destino no tuvieron el dinamismo esperado, incluso decrecieron entre el 10% y 12%, pero se recuperaron en 2017, para luego descender 8.6% en 2018, por la crisis sociopolítica que experimentó el país. Nicaragua exporta a la UE langosta, café, cacao, frutas, maní, frijol y un poco de productos procesados como los chocolates.