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Más de 143,600 nicaragüenses podrían salir del mercado laboral formal en el 2019, según las proyecciones de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides).

Según el centro de pensamiento, las recientes reformas a la seguridad social en Nicaragua y la contracción económica del país provocarán este año una disminución de asegurados cercana al 19%.

En el 2018, según el Anuario Estadístico del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) se perdieron 157,923 plazas de 913,797 que había en diciembre de 2017. Eso equivale a una caída de 17.3% de los cotizantes.

A diciembre de 2018, de acuerdo con ese documento oficial, solo quedaron 755,874 asegurados y con las pérdidas de empleo formal que calcula Funides, el INSS podría quedar con 612,000 cotizantes al terminar el año, menos que en 2012 cuando tenía 623,458.

Funides presentó sus proyecciones este martes, indicando que los empleos formales medidos por la cantidad de trabajadores asegurados que hay en el país seguirá disminuyendo en el 2019.

“El INSS perdió el 17.3% de sus cotizantes en el 2018. Esa cantidad de personas que ya no van a contribuir será un golpe devastador para el éxito que se esperaba de esa reforma”, señaló un economista de Funides.

“El aumento en la tasa de cotización (al INSS) va a provocar reacciones en las empresas y los trabajadores, para tratar de esquivar el efecto del aumento en la tasa de cotización y en las pensiones. Muchas empresas van a tener que recortar personal. Esto va a continuar la espiral a la baja del empleo formal y adicionalmente se podrán dar arreglos diferentes en contratos laborales”, agregó.

Debido a las reformas del INSS se afectaría el 9% del empleo formal, “pero eso no es todo, porque estamos viviendo una contracción económica y estimamos que la caída del PIB será de 7.3%; esto implica que la actividad económica está deprimida, las empresas no están vendiendo tanto y no tienen necesidad de tener tanto personal, de modo que seguirán despidiendo trabajadores o veremos más cierres de empresas. Eso implica una reducción adicional de 10.2% en el empleo formal, para un 19%”, explicó el economista de Funides.

Incremento del déficit

El centro de pensamiento ha realizado una serie de simulaciones con base a las proyecciones oficiales y sus propias estimaciones, sobre el impacto de las reformas en el déficit financiero del INSS.

El Gobierno estima que la caída de la economía en el 2019 se situará en 1%, mientras que Funides la ubica en 7.3%. 

Con base en esas proyecciones y sin las reformas que se aprobaron en febrero, el déficit de la entidad ascendería a C$6,996 millones en 2019 (con la proyección oficial), pero subiría a C$7,770 millones, si el PIB experimenta la caída proyectada por Funides.

Como consecuencia de las reformas, Funides estima que en 2019 el déficit del INSS será de C$679 millones (con la proyección oficial de crecimiento económico), pero ascenderá a C$1,432 millones, si la economía se contrae en un 7.3%.

Sin embargo, esa proyección del déficit del INSS no contempla que los agentes económicos tomen acciones para esquivar el efecto de las reformas.

Una vez que las empresas o agentes económicos tomen alguna acción para enfrentar las reformas, el déficit será de C$1,717 millones con base en la proyección oficial de crecimiento económico y de C$2,427 millones con base en la proyección de Funides.

Según este organismo del sector privado, el escenario ideal para el Gobierno sería que se dé una contracción de apenas el 1% en la economía del país y que se dé un comportamiento “estático” en los agentes económicos, es decir, que estos no reaccionen ni haya pérdidas de empleos.

Funides considera que el efecto de las reformas solo durará entre 10 y 11 meses. Había estimado que las reformas al INSS de abril de 2018 iban a tener una duración de alrededor de 20 años, pero no se había registrado la caída de 17.3% de los cotizantes ni castigaban tanto a las empresas ni a los trabajadores y pensionados, como la reforma aprobada en febrero de 2019.

En el 2018, según el Anuario Estadístico del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) se perdieron 157,923 plazas de 913,797 que había en diciembre de 2017. Eso equivale a una caída de 17.3% de los cotizantes. Archivo/END

A partir de las reformas, los empleadores (con más de 50 trabajadores) comenzaron a aportar 22.5% al INSS en concepto de cotización por cada asegurado. Antes, la cotización del sector empresarial era de 19%, es decir, que el incremento fue de 3.5 puntos porcentuales.

En tanto, los empleadores con menos de 50 trabajadores aportan 21.5% al INSS por cotización de cada asegurado. Estos, con las reformas, aportan 2.5 puntos porcentuales más.

Los trabajadores también sufrieron un incremento en su cotización de 0.75 puntos porcentuales, al pasar de 6.25% a 7%, con las mencionadas reformas.

Funides afirmó que es necesario recuperar los cotizantes perdidos, lo cual solo se logrará con un mayor crecimiento económico, y para conseguirlo se debe resolver antes la crisis sociopolítica.

Las reformas al Reglamento de la Ley de Seguridad Social es una de las medidas económicas que ha tomado el Gobierno en el contexto de la crisis sociopolítica del país. Las otras son las reformas a la Ley de Concertación Tributaria; un préstamo de Eximbank de Taiwán a Nicaragua por el orden de los US$100 millones; la compra de Bancorp y la creación del Banco Nacional, entre otros.