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Granada perdió en el 2018 un 25.8% de empleos formales —medidos por la afiliación de los trabajadores al seguro social— y así se convirtió en el departamento del país con la disminución más pronunciada de asegurados en el año, en términos porcentuales.

Según las cifras del Anuario Estadístico del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social, Granada cerró el 2018 con 17,620 asegurados activos, es decir, 6,133 menos que en 2017, cuando totalizó 23,753 afiliados al INSS.

Aunque otros departamentos como Managua perdieron más empleos formales en términos absolutos (88,843 asegurados menos), en términos porcentuales fue el sexto departamento con mayor caída con 19.3%.

El año pasado, en todo el país el INSS perdió unos 157,923 asegurados, lo que representa una contracción del 17.3%.

En diciembre de 2017, el INSS contabilizó a 913,797 afiliados, pero la salida de asegurados se intensificó a partir de la crisis sociopolítica que comenzó en abril de 2018, cerrando el año con 755,874.

Cierre de empresas

El 71% de los empleos formales de Granada se localiza en la cabecera departamental, es decir, el municipio de Granada. Ese porcentaje equivale a 12,537 asegurados.

Asimismo, de los empleos perdidos en 2018 en ese departamento, 4,375 correspondieron a ese municipio.

René Sándigo, representante Instituto Nicaragüense de Desarrollo (INDE) en Granada y gerente-propietario del Hotel La Merced, afirmó que la pérdida de empleos registrada en el Anuario Estadístico del INSS era de esperarse, ya que la economía de la ciudad se basa principalmente en la actividad turística, la cual fue una de las más afectadas por los conflictos del año pasado.

“En la ciudad hay alrededor de 330 establecimientos relacionados al turismo, entre hoteles, bares y restaurantes, todos recortaron personal, incluso, algunos cerraron. No me extraña el resultado. Nosotros, en Granada vivíamos plenamente del turismo en la ciudad”, indicó Sándigo.

De acuerdo con el Anuario Estadístico, los hoteles y restaurantes del municipio de Granada empleaban de manera formal a 1,289 personas, en 2017, sin embargo, al finalizar 2018 se perdió el 61% de estos empleos (786) hasta quedar en 503 asegurados, según las estadísticas del INSS.

Pequeñas empresas

En el departamento de Granada, las empresas más afectadas fueron las pequeñas, ya que de las 1,131 registradas en 2017 como empleadores, se dieron de baja 203 en el 2018.

El cierre de esta clase de empresas significó la pérdida de 5,334 empleos, porque de los 10,970 puestos generados en 2017, solo quedaron 5,636 a finales de 2018.

Aunque el cierre en el caso de las medianas empresas fue menor (7), los empleos perdidos sumaron 482. De las empresas grandes registradas en el departamento no cerró ninguna, pero se dio un recorte de 317 empleos formales.

Según Sándigo, esta pérdida de empleos llevará a una mayor migración al exterior e informalidad en la ciudad. 

“Muchos que trabajaban en el turismo se dedicaron a poner negocios por su cuenta, como alguna fritanga, viajes independientes al aeropuerto o de  taxistas. Toda esa gente pasó de la formalidad a la informalidad, de cotizar en el INSS, a sobrevivir, prácticamente. Una persona que recién comienza a poner un negocio en su casa no paga INSS, porque no tiene ingresos suficientes, así que se queda en el sector informal”, explicó el representante del INDE en Granada.

Migración

Los trabajadores de actividades relacionadas con el turismo tienen habilidades específicas relacionadas a la gastronomía, manejo de idiomas, preparación en temas históricos, geográficos y culturales, por lo que se considera que muchos de ellos han migrado a Costa Rica o Panamá.

Con el cierre del restaurante del Hotel La Merced, propiedad de Sándigo, diez personas quedaron sin empleo, tres de ellas migraron a Costa Rica y Panamá. El empresario granadino explicó que los guías y chefs son propensos a migrar.

“En el caso de los guías sé que hay varios que migraron a Costa Rica y de la misma manera en el sector de cocina. En nuestro caso, dos personas del área de recepción se fueron a Panamá, y cuando cerramos el restaurante que antes de la crisis empleaba a 10 personas, tres de ellos migraron a Panamá y Costa Rica. Son personas que se fueron a trabajar en la misma industria, pero en otro país”, aseveró Sándigo.

Roberto Javier Darce, de la Asociación de Guías Turísticos de Nicaragua (Asogturnic), coincidió con Sándigo en que los guías turísticos han optado por migrar a destinos cercanos. En este momento la asociación enfrenta retos para mantener la personería jurídica de Asogturnic, debido a la salida de guías. 

“Hay muchos colegas que están en Costa Rica ofreciendo sus servicios a empresas de Costa Rica o combinando ambos destinos (Nicaragua y Costa Rica) para poder trabajar. No podría precisar cuántos están fuera, pero es un porcentaje considerable. El problema de esto es que se nos puede quitar la personería. Estamos haciendo todo lo posible por reagruparnos y mantenernos”, explicó. 

Darce dijo que actualmente un guía turístico debe cumplir con un curso entre 400 y 500 horas en la Escuela Nacional de Hotelería. Este es un requisito exigido por el Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur), aunque admite que los guías deben continuar capacitándose para ofrecer un servicio de calidad.

Turismo sigue caído

En el último trimestre de 2018, la actividad de hoteles y restaurantes se redujo 32.4%, en relación con el mismo período del año anterior. Y en términos acumulados (todo el año) la caída alcanzó el 20.2%, en ambos casos fue la actividad más afectada por la crisis sociopolítica del país, seguida por construcción y comercio. 

Darce indicó que actualmente el movimiento turístico que se observa está asociado con la llegada de cruceros y algunos viajes procedentes de Costa Rica, sin embargo, no es comparado con la afluencia previa al conflicto. Incluso afirmó que para recuperar la demanda de los servicios de guía, previo a la crisis, se deberán esperar unos años posteriores a la solución.

En el último trimestre de 2018, la actividad de hoteles y restaurantes se redujo 32.4%, en relación con el mismo período del año anterior. Archivo/END

“Para nosotros, que trabajamos con turoperadoras, los cruceros han sido la principal fuente de movimiento. Fuera de eso, hay muy poca llegada de turistas. Principalmente vienen empresas de Costa Rica, pero no en la magnitud que se tenía antes. Se mira cierto dinamismo en algunos momentos, pero nada comparado con lo que se veía antes”, afirmó Darce.