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Según el Informe Anual del Banco Central de Nicaragua (BCN), la deuda pública de Nicaragua se ubicó en 52.5% del producto interno bruto (PIB) en el 2018, aumentando 5.6 puntos porcentuales con respecto a 2017, cuando la correlación deuda pública-PIB era de 46.9%.

A juicio del economista Mario Arana, expresidente del Banco Central y actual presidente de la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (AmCham), este es “un alto nivel de endeudamiento”, además, señaló este miércoles que la deuda pública de Nicaragua está entrando a “un umbral problemático” y alertó que de seguir avanzando se podría llegar a “la insostenibilidad”.

La deuda pública ascendió a US$6,885.2 millones en 2018, 6.18% más con respecto a la deuda de 2017, de US$6,487 millones, pero el PIB del año pasado descendió a US$13,117.9 millones, como consecuencia de una contracción de 3.8% de la economía.

“Ya está en un umbral problemático, es un alto nivel de endeudamiento y podríamos sencillamente ubicarnos en una senda de insostenibilidad. Eso (la deuda) se ha acumulado aceleradamente por las circunstancias del país y hay que tener cuidado y ver cómo no caer en una situación en la que se continúe aumentando”, expresó Arana.

En ese tipo de deuda se incluye, tanto la deuda pública externa, como la interna. El 86%, es decir US$5,950 millones, corresponden a fuentes externas y el restante 14% (US$936 millones) a fuentes internas.

Los datos del BCN indican, por otra parte, que los fondos de origen externo en 2018 aumentaron 7.3% en comparación con el 2017; mientras que los internos disminuyeron en 0.53%.

Existen diferentes instrumentos de endeudamiento interno, como bonos de la República de Nicaragua, letras emitidas por el Banco Central, bonos por indemnización (BPI) y certificados por bonos de indemnización (CBPI).

Adaptarse a la realidad

Arana advirtió que el manejo de la deuda debe adaptarse a la nueva realidad del país, ya que un deterioro de ese indicador conllevaría a daños en la estabilidad macroeconómica, lo que finalmente resulta en problemas sociales.

“Hay que adaptarse a la nueva realidad, para saber manejar la deuda, porque aquí ha costado muchísimo la estabilidad macroeconómica que hemos logrado consolidar y estaba establecido como una verdad  que con eso no se juega; tiene graves consecuencias especialmente para los sectores más pobres, porque desencadena problemas por ejemplo de inflación”.

Por su parte, la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), explicó que aunque aumentó la relación de deuda pública con respecto al PIB, esta es aún sostenible para el país. 

El centro del pensamiento refirió que las deudas contraídas tienen alto nivel de “concesionalidad” y para determinar la sostenibilidad de la deuda pública se calcula la capacidad de pago del país. Archivo/END

El centro del pensamiento refirió que las deudas contraídas tienen alto nivel de “concesionalidad” y para determinar la sostenibilidad de la deuda pública se calcula la capacidad de pago del país, con escenarios específicos de crecimiento económico, los gastos e ingresos del sector público.

Teniendo en cuenta lo anterior, “la capacidad de pago de la deuda pública tiene que ser evaluada con base a los escenarios de la nueva situación de Nicaragua (…). Además, deberían analizarse escenarios estresados de dicha deuda para ver qué podría ocurrir en caso de eventos aún más negativos, en términos económicos del país”, recomendó Funides.

Problema de financiamiento

El economista José Vélez consideró que junto al tema del endeudamiento del país existe otro problema potencial relacionado, que es la falta de acceso a financiamiento externo por la aplicación de la Ley de Derechos Humanos y Anticorrupción (Nica Act), aprobada en EE. UU.

En ese sentido, el economista Mario Arana aseveró que los prestamistas internacionales evalúan desembolsar fondos, tomando en cuenta la capacidad que tiene el país para endeudarse, pero si esa capacidad se deteriora habrá dificultades para conseguir más financiamiento.

En eso coincidió también el economista Sergio Santamaría, quien expresó que de las perspectivas de crecimiento económico futuras depende la capacidad de pago. “Si no  hay crecimiento, si no hay empleo, exportaciones  y demás, entonces el PIB no aumenta y la capacidad de pago disminuye”, aseveró.

Bonos

Además, Vélez mencionó la dificultad de contraer deuda interna, ya que el deterioro de las calificaciones crediticias del país repercute en la capacidad de la venta de bonos, pues a pesar de tener tasas atractivas el riesgo es demasiado alto.

Como parte de las reformas al Presupuesto General de la República 2018, el Gobierno autorizó una emisión adicional de C$9,035.6 millones para cumplir con el financiamiento interno del déficit presupuestario. Asimismo, el Gobierno ofreció por primera vez en la historia una emisión de bonos en euros, por un valor de 105 millones.

Sin embargo, en los resultados de ventanilla de colocación de valores gubernamentales del Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP), desde el 7 de enero al cierre de marzo, no se presentó ninguna oferta de compra de estos instrumentos. Archivo/END

Sin embargo, en los resultados de ventanilla de colocación de valores gubernamentales del Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP), desde el 7 de enero al cierre de marzo, no se presentó ninguna oferta de compra de estos instrumentos.

“Con las notas que nos han dado las calificadoras internacionales es imposible vender un bono. Se emitió una serie grande, pero nadie está comprando. Hablemos de los bonos en euros. Eran atractivos, con 8.25% de interés, pero nadie los ha comprado. Eran una ganga, pero en ese momento ya teníamos una calificación de B-”, afirmó Vélez.