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El Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) desembolsó C$17,254 millones en el 2018, en concepto de pago de pensiones en todas sus modalidades: ordinarias, de víctimas de guerra y especiales, según el Anuario Estadístico de la entidad.

La cantidad de pensiones aumentó en 6.45%, en comparación con el 2017, cuando los pensionados ascendieron a 250,548. De acuerdo con el documento oficial, al cierre de 2018 en Nicaragua había 266,713 pensionados, una diferencia de 16,165 ingresos.

El monto pagado (C$17,254 millones) se incrementó 15.3%, con relación a 2017, cuando se desembolsaron C$14,965.3 millones.

El INSS cerró el 2018 con un déficit financiero de C$4,738.9 millones, 99.8% mayor al registrado en 2017, sufrió una caída de 17.3% en la cantidad de asegurados activos.

En 2018, el INSS sufrió la pérdida de 157,923 afiliados, quedando con 755,874.END

Invalidez  vejez y muerte

Del total de pensiones, el 81% (216,470) corresponde a la rama de invalidez, vejez y muerte (IVM), reflejan las estadísticas de la entidad.

El INSS desembolsó en pago de pensiones de IVM un total de C$15,595.5 millones, en 2018.

Dentro de este segmento, el tipo de pensión más representativo es el de vejez, que agrupa a un 47.6% de los casos. Luego está el de “vejez reducida proporcional”, que equivale al 25.2%; el de “viudez”, con 10.5%; el de “invalidez total”, con 6.7%; y el de “invalidez parcial, ascendencia y orfandad”, con 10%.

Problemas 

Según la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), el sistema de pensiones de Nicaragua está enfrentando serios problemas, los que se relacionan con los cambios demográficos, la estructura económica del país y el manejo financiero del INSS.

La pensión reducida se le entrega a los cotizantes que tienen entre 250 y menos de 750 semanas cotizadas. Archivo/END

El primer factor identificado por el centro de pensamiento es el envejecimiento poblacional. En el año 2008, por cada caso de pensión ordinaria de la rama IVM, había 5.71 asegurados activos, pero 10 años después (en 2018) esa proporción se redujo a 3.49 asegurados activos, de acuerdo con las cifras oficiales.

“Las proyecciones poblacionales indican que el número de trabajadores activos cotizando por cada pensionado disminuirá con el tiempo. En efecto, esto es algo que ya se viene observando. El envejecimiento es un problema grave para un sistema de reparto como el de Nicaragua, que subsiste por los aportes que realizan los trabajadores y las empresas para cada pensionado”, señaló Funides.

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Bajos salarios

Otro de los problemas identificados por Funides en el tema del INSS es el de los bajos salarios en el país.

“Un salario bajo implica una menor contribución al INSS, lo cual reduce el resultado del ejercicio financiero anual y los ingresos financieros del fondo de reserva del INSS. Desde luego, los bajos salarios solo reflejan una situación de baja productividad en la que está inserta la economía nacional”, señaló el organismo.

Pensiones reducidas e inversiones

La figura de pensión reducida se introdujo en 2015, posterior a las reformas de seguridad social de 2013.

17.3 por ciento fue el descenso que experimentó el número de cotizantes del INSS en el 2018. Archivo/END

La pensión reducida se le entrega a los cotizantes que tienen entre 250 y menos de 750 semanas cotizadas. A diciembre del año pasado, el INSS contabilizó 54,620 pensiones de vejez reducida, 10.39% más que en el 2017, cuando  alcanzó 49,475.

Los desembolsos por concepto de pensión reducida pasaron de C$1,632.33 millones en 2017 a C$1,889.01 millones en 2018, un aumento de 15.72%.

La pensión reducida “es una de las principales causas del deterioro financiero acelerado de la rama IVM. Este es un egreso que no había sido incorporado cuando se aprobaron las reformas en 2013. El error consiste en haber creado una fuente de egreso sin una contraparte correspondiente por el lado del ingreso, lo cual permite la existencia de un desbalance financiero”, explicó Funides.END

Además, el cambio en las inversiones del INSS también repercute en el sistema de pensiones del país, ya que eso está afectando la sostenibilidad de la institución. 

“La composición de las inversiones del fondo de reserva se ha movido de instrumentos del Gobierno y BCN hacia activos reales y préstamos hipotecarios, lo cual no es el giro principal del INSS y en lo que no tiene ventaja competitiva. Todo lo anterior ha reducido la liquidez disponible para hacer frente a los continuos déficits y ha disminuido los ingresos por utilidades financieras provenientes de las inversiones”, informó Funides ante consultas de El Nuevo Diario.

Crece promedio de pensiones

Según el Anuario Estadístico del INSS, el pago en promedio de las pensiones de la rama de IVM alcanzó en 2018 los C$5,703, incrementándose en 8.7%, respecto al año pasado, cuando fue de C$5,245.

El incremento se debe al reajuste de las pensiones en concepto de revalorización con respecto al dólar y el aumento en los salarios promedios que se utilizan como base de cálculo para las pensiones.

Funides considera que la reforma implementada en febrero de este año difícilmente cumplirá con su objetivo de incrementar los ingresos del INSS, porque en momentos de recesión en la economía, como el actual, un incremento en la tasa de cotización conlleva a más pérdidas de empleos.

“En general, el aumento en la tasa de cotización tendrá un efecto sobre las decisiones de mantener o no el número de empleados en una empresa, siendo que el efecto esperado sería negativo. La evidencia empírica evidencia que aumentos de la tasa de contribución ocasionan una reducción del empleo, principalmente en un contexto de recesión”, apuntó Funides.