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El concurso Taza de la Excelencia, que selecciona los mejores cafés del país para ofrecerlos a compradores internacionales, fue cancelado este año debido a la situación sociopolítica de Nicaragua y cuando los caficultores pasan por una grave crisis. 

“La franquicia Alliance for Coffee Excellence (ACE), que maneja la Taza de la Excelencia, decidió unilateralmente suspender el concurso por este año, en Nicaragua, porque nos miran como un país de alto riesgo”, declaró Carlos Bendaña, presidente de la Asociación de Cafés Especiales de Nicaragua (ACEN).

Bendaña recordó que el Departamento de Estado de EE. UU. emitió un comunicado a sus ciudadanos de alerta de viaje a Nicaragua, la Comunidad Europea también, y muchos de los jueces internacionales vienen de esos países.

El “golpe de gracia” para el sector cafetalero nicaragüense se lo ha venido a dar la reforma tributaria . Archivo/END

El presidente de la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic), Michael Healy, explicó que ACEN venía trabajando desde hace años en la Taza de la Excelencia, una labor que consistía en catar el café y al darle una puntuación de acuerdo con su calidad, los ponía a la par de los mejores cafés del mundo.

“La Taza de la Excelencia no solo apoyaba a los productores, sino que crea una marca-país, lo que no solo beneficiaba a los caficultores que participaban, sino también al resto del sector”, dijo el presidente de Upanic.

Empeora por reformas

Bendaña alertó que la producción de café está atravesando una etapa “crítica y extremadamente peligrosísima”, porque se le han juntado todos los factores negativos que pueden afectar a ese sector.

“Tenemos 4 años de estar sufriendo los precios más bajos en la historia del café. Hoy día anda alrededor de US$96 por quintal. Si bien es cierto que en esos cuatro años no todo el tiempo ha estado así, pero no ha pasado de los US$120. Ha oscilado entre US$95 y US$120, cuando nuestros costos de producción andan por alrededor de US$140. Es decir, estamos perdiendo aproximadamente US$45, por quintal producido”, señaló el presidente de ACEN.

El productor y exportador de café subrayó que los caficultores podrían quizás aguantar un año de pérdidas, pensando en recuperarse el próximo año, pero no cuatro de crisis de precios de manera consecutiva.

Bendaña recordó que así como está reducido el financiamiento para el sector agropecuario en general, el sector cafetalero también está afectado. Señaló que los cafetaleros necesitan financiamiento para el mantenimiento de sus cafetales, y también para la recolección de su cosecha.

Los productores nicas se muestran preocupados por los bajos precios internacio nales del café y los costos de producción que se elevarán por la reforma tributaria. Archivo/END

“Ahorita ya no hubo financiamiento para la recolección ni mucho menos habrá financiamiento para el resto del año. Si todo sigue igual y el factor de la crisis sociopolítica persiste en el país, aquí en el café no habrá una mejoría. No habrá inversión del sector privado nacional ni extranjero. Es un problema catastrófico y si tenemos una finca que medio se está trabajando y se nos viene una plaga, cómo le vas a hacer frente sin dinero para comprar los insumos”, advirtió el presidente de ACEN.

Reformas

El “golpe de gracia” para el sector cafetalero nicaragüense se lo ha venido a dar la reforma tributaria que impone el impuesto al valor agregado (IVA) a todos los insumos agropecuarios; o sea, con un 15% más.

“Es cierto que el productor puede, entre comillas, hacer uso de una exoneración para no pagar el IVA de ciertos productos, pero seamos realistas, un productor de San Fernando, de Dipilto, que no vive en Ocotal, que no tiene acceso a Internet, no tienen número RUC, no podrá acceder a esa exoneración. Es una trampa que se le está poniendo a los productores”, dijo Bendaña.

El presidente de ACEN señaló que el trámite para acceder a una exoneración es “extremadamente engorroso, burocrático y problemático”, que les quita “excesivamente tiempo productivo” a los caficultores.

Nicaragua tiene alrededor de 200,000 manzanas de tierra cultivadas con café. Archivo/END

Además, destacó que desde marzo los caficultores comenzaron a pagar IVA por el servicio de beneficiado del café, en vista de que se le quitó la exención de ese impuesto a los servicios del sector agropecuario.

“A los productores que tienen su propio beneficio no les afecta, pero la mayoría de los caficultores aquí en Nicaragua no tienen beneficio propio, sino que subcontratan. Pagan servicio de beneficiado y a ese les tiene que cobrar el IVA, que antes no les cobraba”, explicó el productor segoviano.

Bendaña mencionó que todos esos problemas podrían hacer desaparecer el cultivo de café en Nicaragua. “En vez de buscar cómo quitarle carga tributaria a los productores de café, el Gobierno los penaliza. En otras palabras, los viene a sacar el juego, porque ya no podrán competir ni a nivel de los países centroamericanos. Esto no puede ser. La caficultura está a punto de extinguirse en Nicaragua”, expresó.

Nicaragua tiene alrededor de 200,000 manzanas de tierra cultivadas con café y es uno de los principales productos de exportación del país, con un valor superior a los US$400 millones. Existen alrededor de 45,000 caficultores, de los cuales más del 80% son pequeños productores.