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Nicaragua necesita invertir cerca de US$135 millones anuales en infraestructura de transporte durante los próximos 10 años, para satisfacer la demanda creciente del servicio, indica un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) publicado este lunes.

Esa sugerencia del organismo multilateral llega en un momento en el que Nicaragua ha perdido posibilidades de acceder a préstamos y donaciones del extranjero, debido a la crisis sociopolítica del país que esta semana cumple un año.

En el informe titulado “Notas de infraestructura de país: Centroamérica, México, Panamá y República Dominicana”, el BID afirma que en Nicaragua, “a pesar de un aumento importante de la inversión pública en infraestructura de transporte, la cobertura sigue siendo baja en comparación con el resto de los países de América Central”.

Explica que la densidad vial en Nicaragua es de 184.3 kilómetros por 1,000 kilómetros cuadrados, menos de la mitad del promedio regional, de 397.6 km/1,000 km2.

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El estudio agrega que solo el 13.3% de la red vial nacional de Nicaragua cuenta con caminos pavimentados, los que se concentran en el Pacífico y el Centro del país, “dado que la Costa Caribe ha estado históricamente aislada”.

Brechas negativas

Según el informe, la mayor parte de la infraestructura de Nicaragua ha sido asignada a los sectores de telecomunicaciones y transporte, con el 2.4% y el 2.1% del PIB del país, respectivamente.

El BID menciona que Nicaragua invirtió en 2015 aproximadamente US$750.3 millones (5.9% de su PIB) en infraestructura de transporte, telecomunicaciones, energía eléctrica y agua potable.

El informe analiza la infraestructura general del país, utilizando la metodología de brechas de desarrollo, una métrica para definir la posición relativa del indicador sectorial de un país con respecto al valor previsto de ese indicador basándose en su nivel de ingreso.

Revela que Nicaragua tiene brechas negativas en los cuatro sectores de infraestructura.

La densidad vial en Nicaragua es de 184.3 kilómetros por 1,000 kilómetros cuadrados. Archivo/END

Energía

En energía, el BID señala que los precios de la energía son de los más altos en Centroamérica, aunque admite que se han observado avances en el aumento de la capacidad de generación eléctrica y en el acceso a la electricidad, así como en la transformación de la matriz energética.

Según el organismo multilateral, esa brecha en el precio de la energía se debe en parte a las elevadas pérdidas de energía, que en 2016 representaron el 23% del total de la generación, en comparación con el promedio centroamericano de 18%.

“Por otro lado, la participación del país en el mercado regional es limitada debido a deficiencias en las líneas de transmisión nacionales. En 2017, Nicaragua representaba el 10.4% del total de la energía comercializada en el Sistema de Interconexión Eléctrica de los Países de América Central (Siepac)”, explica el informe.

El BID enfatizó que hay retos institucionales en la generación debido a la falta de competitividad en los procedimientos de licitación; y también hay inquietud sobre la sostenibilidad financiera del sector, por los altos costos de generación y los subsidios a los consumidores, que no se focalizan en los hogares de ingresos más bajos.

l BID afirma que la calidad del servicio de agua potable sigue siendo problemática. Archivo/END

Agua y saneamiento 

En Nicaragua, solo el 66% de los hogares tiene acceso a un sistema de agua potable, “con diferencias importantes según las zonas”, sostiene el BID en el informe “Notas de infraestructura de país: Centroamérica, México, Panamá y República Dominicana”.

Explica que la cobertura de agua potable urbana llega al 91%, mientras que la cifra rural comparable es solo del 30%.

El BID afirma que la calidad del servicio de agua potable sigue siendo problemática, y en Managua el 37% de los hogares tiene agua potable menos de seis horas al día.

“Las brechas en la cobertura de saneamiento son mayores que en el acceso al agua potable. En 2012, solo el 40% de los hogares urbanos estaban conectados al sistema de alcantarillado, mientras que el resto tenía sistemas individuales con escaso mantenimiento”, indica el informe del BID.

Telecomunicaciones

En materia de infraestructura, según el análisis del organismo multilateral, existe una “gran brecha digital” que es el principal reto del sector de telecomunicaciones.

Citando el Informe Global de Tecnología de la Información, de 2016, el BID señala que solo el 2.5% de la población nicaragüense tiene acceso a banda ancha fija; y solo el 1.4% tiene acceso a la banda ancha celular.

El BID menciona que Nicaragua invirtió en 2015 aproximadamente US$750.3 millones (5.9% de su PIB) en infraestructura de transporte. Archivo/END

Además, el marco legal del sector está obsoleto dado que la Ley General de Telecomunicaciones y Servicios Postales es de 1995 y no contiene cláusulas para la promoción de infraestructura y competencia en banda ancha.

El informe del BID revela que “la provisión de servicios de banda ancha fija y celular se limita a relativamente pocas empresas, lo cual genera un mercado concentrado”. Esto provoca altos precios del servicio de Internet.

Mayor bienestar

Según el BID, las brechas en infraestructura en Nicaragua son una limitante activa para el crecimiento económico del país. Explica que son perjudiciales para las actividades económicas actuales y limitan que surjan de nuevas actividades. 

El organismo multilateral señala que, en general, las intervenciones en infraestructura en los cuatro sectores mencionados “permitirán al país cerrar las brechas del desarrollo económico y social, con importantes efectos para la productividad, el capital humano y el bienestar”.

Posibles shocks

El BID, que presenta este lunes el Informe Macroeconómico para América Latina y el Caribe, advierte que esta región se enfrentará en 2019 a diferentes “shocks” económicos externos que mermarán su crecimiento económico. 

Se refiere a la posibilidad de una desaceleración en las economías de Estados Unidos y China, un aumento en las tasas de interés de Estados Unidos y la posibilidad de un “brexit desordenado” o sin acuerdos con la Unión Europea, entre otros.

Ante ese pronóstico, indica que “es fundamental que la región encuentre maneras de impulsar el crecimiento desde dentro”.

“Esto, desde luego, no es nada nuevo ni tampoco fácil. América Latina presenta rezagos de productividad que requieren cambios en varios frentes, desde el marco tributario hasta el mercado laboral. Muchos han sido ampliamente analizados. Sin embargo, hay una opción que queda al alcance de la mano y que se conoce menos: la necesidad de más y mejor inversión en infraestructura”, sugiere el organismo.