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Un nicaragüense con un ingreso de C$6,000 mensual en marzo de 2018 destinaba el 25% de su salario para el pago de servicios básicos, seguridad social y productos del hogar. En marzo de 2019, para esos mismos rubros, ya casi destinaba el 30%.

Patricia Rodríguez, especialista en temas de energía, explicó que los costos de la electricidad generan un desgaste constante en la capacidad de compra de los consumidores, debido a que la tarifa está expresada en dólares y esta se mueve con la devaluación, dado el sistema cambiario del país.

Tomando en cuenta las tarifas de enero de este año, una persona con un ingreso de C$6,000 destinaba el 8.7% (C$524.5) de su salario para pagar energía, pero para marzo usaba el 8.9% del salario (C$534.09) y en abril de este año esa proporción alcanzará el 9% de sus ingresos, explicó.

Si se compara con marzo de 2018, período previo a la crisis, el mismo consumo de energía representaba el 7.5% (C$450.54) de sus ingresos.

“En enero, la energía subió y luego en febrero también continuó subiendo respecto a la devaluación de la moneda. Pero en marzo y abril hay un porcentaje mucho mayor que la devaluación. ¿Qué está pasando para los consumidores hasta los 150 kilowatt hora (kWh) mes? Están perdiendo poder adquisitivo porque los salarios se mantienen igual”, analizó Rodríguez.

El desempleo 

Ana Chow, diseñadora gráfica de Managua, tenía un trabajo fijo antes de la crisis y, con otros trabajos complementarios, lograba ingresos mensuales de C$20,000. Ahora su historia es otra, sus ingresos se han reducido en 60% (C$12,000 menos), porque se quedó sin trabajo fijo.

Chow vio caer su poder adquisitivo y el incremento de los gastos. “Subió la luz y el agua. De C$400 que pagábamos, ahora pagamos casi los C$800. De luz pagábamos C$1,700; ahora pagamos C$2,290. Es bastante”, explica.

Para Edgar Gutiérrez, el incremento en el precio de los alimentos ha mermado su poder adquisitivo. “Al mes gastamos unos C$5,000; cada 15 días vamos al supermercado, pero antes la comida duraba 20 días, siempre sobraban sus cositas que sacaban de apuros. Ahora es distinto, con las compras que hacemos, gastando ese mismo dinero, nos alcanza justo para las dos semanas”, afirmó.

Marcela Mercado,una joven de 22 años, originaria de Masatepe perdió en junio su empleo en una empresa de origen salvadoreña que se dedicaba a la fabricación e instalación de pisos antibacteriales. La empresa decidió cerrar operaciones.

Si se compara con marzo de 2018, período previo a la crisis, el mismo consumo de energía representaba el 7.5% (C$450.54) de sus ingresos. Archivo/END

Después de dos meses sin empleo encontró uno nuevo y diario debe desplazarse de Masatepe (Masaya) a Jinotepe (Carazo). Solo en transporte, en septiembre del año pasado gastaba C$200 por semana. Ahora gasta C$300. “El pasaje valía C$20 y ahora cuesta C$30, le subieron de la nada porque no avisaron”, dice Mercado.

El precio de los combustibles es otro factor que ha impactado en los bolsillos de los nicaragüenses este año. En la primera semana de enero 2019, el litro de gasolina súper tenía un precio de C$28.81 por litro. Tres meses después (finales de marzo) subió a C$34.66 por litro.

Menos consumo

Si una persona tiene un salario mensual de C$6,000, la contribución laboral que pagaba antes de las reformas a la seguridad social era de 6.25%, equivalente a C$375. Posterior a la reforma, que entró en vigencia en febrero de este año, esa persona paga C$420 mensual al seguro social.

Un reflejo de que el poder adquisitivo de los nicaragüenses se ha reducido durante la crisis del último año es la disminución del consumo privado en 4.8% y de las importaciones para consumo en 19%, según datos del Banco Central de Nicaragua (BCN).

La Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) identifica nueve factores que afectan el consumo, y por ende, la capacidad adquisitiva de la ciudadanía: reducción de casi 150 mil empleos formales; incremento del desempleo en al menos 100 mil personas; reducción de los ingresos por turismo en 35%; caída del crédito para consumo en 18%; migración fuera del país de al menos 100 mil personas; el incremento de los impuestos; el aumento en los precios de los servicios básicos; crecimiento del precio de los combustibles y aumento de las contribuciones a la seguridad social.

“En 2018, muchos de estos factores se tradujeron en una disminución del ingreso per cápita de los nicaragüenses de 6.2% en comparación con 2017”, precisa Funides.

Un reflejo de que el poder adquisitivo de los nicaragüenses se ha reducido durante la crisis del último año es la disminución del consumo privado en 4.8% y de las importaciones para consumo en 19%, según datos del Banco Central de Nicaragua (BCN). Archivo/END

El centro de pensamiento aclara que aunque la inflación se mantiene estable (en torno a 5% en término interanual), algunas divisiones comenzaron en marzo 2019 a acelerar el incremento en sus precios.

“De hecho, con la reciente reforma tributaria, se observa que en términos intermensuales, la variación de precios al consumidor entre febrero y marzo 2019 fue de 1.8%. Este es un nivel superior a lo observado, entre febrero y marzo de años anteriores”, explica el organismo. 

“La pérdida de poder adquisitivo se asocia directamente con un incremento de la pobreza. De extenderse la crisis en todo 2019, se estima que la tasa de incidencia de la pobreza alcanzaría hasta un máximo de 32% de la población, es decir, que alrededor de 2 millones de personas vivirían con US$1.79 o menos diario”, advierte Funides.